Bastaron unos meses de covid-19 para conocer la realidad del futbol nacional que hoy muestra sus fallas organizacionales. Carente de representantes avezados en ese deporte, los dueños de los clubes, acostumbrados más a la lógica de las ganancias, los contratos millonarios de jugadores y las regalías por la transmisión de los partidos, no reparan aún que el futbol ya no será lo mismo. Preocupado por esta postración, el promotor Guillermo Lara no se arredra y sentencia que llegó el momento de replantear estrategias.
La pandemia de covid-19 desnudó las carencias económicas y organizacionales del futbol mexicano. Hoy los clubes, tan proclives al despilfarro, se niegan a contratar jugadores ante la incertidumbre generada desde que la Liga Mx eliminó los descensos y ascensos con la extinción del torneo Ascenso Mx.
Considerado el paraíso de los jugadores sudamericanos que no consiguen acomodo en el mercado europeo, el futbol nacional causa que los equipos opten por los intercambios y préstamos de jugadores. Esta medida dejará a 400 futbolistas sin empleo, anticipa el promotor Guillermo Lara.
Representante de jugadores desde hace 39 años y considerado junto con Carlos Hurtado uno de los más importantes promotores del futbol local, Lara comenta a Proceso que el futbol vive “una crisis absoluta, aunque no lo quieran ver así”; la pandemia, puntualiza, ubicó al balompié nacional en su justa realidad.
Pone en duda que el futbol mexicano –que ahora intenta “copiar erróneamente” el molde de la Major League Soccer (MLS)– sea una organización modelo; “sí lo somos”, insiste, “pero para los países del Tercer Mundo”.
Considera que los responsables de la Federación Mexicana de Futbol (Yon de Luisa) y de la Liga Mx (Enrique Bonilla), así como los encargados de los equipos, no encuentran soluciones porque desconocen el futbol –nunca lo han practicado–, pues les fueron encomendadas esas funciones por la amistad que los une a los dueños de los clubes.
“El modelo de negocios –dice– es tener contenido de televisión; no el buen futbol. Aquí eso ya se perdió. Se compite por un modelo de negocios” de las televisoras que poseen los derechos de transmisión.
Con la Liga Mx a punto de reanudar luego de cinco meses por la contingencia sanitaria, el entrevistado sentencia: “Sin exagerar, se están quedando sin trabajo 400 jugadores, entre titulares y reservas, que tenían contrato”.
Insiste: fue “un crimen lo que hizo (la Liga Mx) al parar el Clausura 2020 a medio torneo, usando de pretexto una crisis por la pandemia, la peor que nos ha tocado vivir. ¡Que Dios los perdone!, porque ni usted ni yo podemos hacer nada. Ellos tienen la sartén por el mango”.
En 2007 admitió tener una cartera de 200 futbolistas de su propiedad (Proceso 1591). Hoy, dice, “estoy delegando a muchas agencias de jugadores prácticamente traspasos de cero (pesos). Como empresario no puedo costear los sueldos de futbolistas que en determinado momento tienen que percibir sueldos de un club:
“Antes, el contrato, la carta del jugador o los derechos federativos tenían un valor en función de la oferta y la demanda; ahora no hay demanda, y sí muchas ofertas. Por poner un caso: ¿Cuántos jugadores quedaron sin empleo con la desaparición del Ascenso Mx? Los hay, y de buen nivel, que no tendrían problemas para militar en la primera división, pero no pueden hacerlo por el tope de edad.”
Como ejemplo, la Liga de Expansión, que suplirá el Ascenso Mx, pondrá un límite de edad –hasta 23 años–. El propósito es que los equipos cuenten con un número determinado de futbolistas mayores, así como un cupo para jugadores extranjeros.
Hay elementos de buen nivel, reitera, pero no pueden participar en la liga que están por formar; y además de dejar sin trabajo a la gente, los directivos ponen candados para que no los contraten. Eso es un crimen, dice Lara, y nadie dice nada, nadie reclama, nadie escribe sobre esto. Esto sólo sucede en México.
Operadores ambiciosos
Dueño de la Promotora Internacional Fut Soccer, Lara visualiza también que, ante tal panorama, los clubes buscarán la manera de dar por finalizado el contrato con algunos jugadores; “y se acabó el tema”.
–¿Cómo afecta la pandemia a los representantes?, ¿los directivos han cambiado las condiciones para fichar al futbolista?
–Totalmente. Dicen que “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Entonces el jugador está desesperando, los equipos quieren negociar a la baja los costos de los futbolistas y sus salarios, porque no van a percibir dinero ni tendrán ingresos por entrada a los estadios, mientras los patrocinadores están pensando cómo gastar su dinero, ellos quieren tener la certeza de que habrá televisión y público. Todos quieren certidumbre, y es lo que menos tenemos.
“A título personal me ha afectado muchísimo, porque no puedo tener sin equipo a futbolistas que ganan 20 mil, 30 mil o 50 mil dólares mensuales. Entonces, cedes con prestar jugadores muy baratos, o gratis con tal de que los clubes puedan pagar sus salarios. Los futbolistas también están preocupados, pues se trata de una carrera corta y quieren ganar lo más posible; quieren su bienestar. Eso no se les puede culpar ya que es su profesión”.
Lamenta que aquí no todos entiendan la situación. En Europa, donde los salarios del futbolista son muy altos, “la televisión siguió pagando. Por eso se precipitó la reapertura de los juegos, por los derechos de televisión y los patrocinios. De lo contrario, no se hubieran podido sostener las ligas alemana, española e italiana, que siguen compitiendo.
“Aquí, estamos pensando si el torneo se inicia en julio con público o a puertas cerradas. Hay una incertidumbre total que nos afecta a todos los que estamos de este lado, pero el futbol es mundial y habrá forma de solventarse. Cada vez me queda claro que esto que debería ser una sociedad del futbol mexicano, con el número de equipos que consideren, está muy lejos de serlo.”
Dice que la pandemia ubicó a todos en la realidad: “Estábamos como encantados en una irrealidad. En mi opinión, hoy vamos a ubicar realmente a nuestra sociedad, a nuestro futbol. No somos el país que pueda pagar hoy las cantidades millonarias por un jugador”.
–¿Cuál es la realidad del futbol mexicano?
–Aunque no lo quieran ver así, el futbol mexicano entró en una crisis de ideas y de organización; es un modelo que administrativamente se ha hecho bien, ¿pero en favor de quién?: de un grupo muy pequeño. Si una sociedad no opera como tal, no tiene rumbo ni guía ni éxito. Hoy el futbol de México pasa por una crisis absoluta.
Un modelo cuestionable
Lara reclama que “ya estamos copiando el modelo estadunidense (de la MLS). ¡Imagínese dónde estamos! En lugar de que ellos nos copien, por la experiencia y los años que tenemos en esto. Ahora resulta que estamos imitando un modelo estadunidense. Pero están replicando un modelo de negocio, no un modelo de futbol. Son dos cosas abismalmente diferentes”.
Con 26 años de haber sido concebida, la MLS está formada por dos conferencias, Este y Oeste, con el sistema de ligas de futbol de Estados Unidos y Canadá. Está clasificada en el lugar 52 del ranking de las Mejores Ligas del Mundo que la Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol (IFFHS) elabora con el aval de la FIFA.
En contraste, la Federación Mexicana de Futbol, que regula este deporte en el país, cumplirá 98 años el próximo 23 de agosto. De acuerdo con la clasificación de la IFFHS publicada en enero pasado, la Liga Mx aparece en el sitio 21 y se mantiene como la número uno de su zona –la Concacaf–, seguida por Guatemala, Costa Rica, Estados Unidos y Honduras.
En los países de Sudamérica se compite por el futbol. No es sólo por ganar dinero, porque no es su objetivo. Se involucran en el futbol para impulsarlo y ganar dinero. Es decir, van juntos en esos objetivos que en México están muy separados. Aquí la diferencia es abismal entre hacer buen futbol y ganar dinero. Nadie en México se ha dedicado a hacer ambas cosas de manera simultánea, expone.
Ante los estragos económicos generados por la pandemia, Lara asegura que después del covid-19 el futbol ya “no volverá a ser lo mismo, pero nos va a hacer más conscientes, más profesionales. Vamos a tener que elegir mejor a los jugadores que recomendamos y proponemos, porque hoy se nos abre una situación de necesidad. Y la necesidad va a ser equivocarse lo menos posible, y no mantener en auge la práctica de traer jugadores porque son baratos.
En opinión de Lara, Estados Unidos realiza sus series mundiales y ahora, en el caso del futbol, ha conseguido cotizar una franquicia de la MLS en 300 millones de dólares.
“Imagínese! –exclama–. Cuando aquí un equipo de futbol vale 15 o 20 millones de dólares. Es irrisorio, pero ellos ya vieron cuál es el negocio, y lo están haciendo a la par: espectáculo-futbol y negocio, como el caso de LA Futbol Club, donde juega Carlos Vela. Hicieron todo un escenario, un gran equipo y construyeron su estadio con un marketing fabuloso, ejemplar, pero tipo gringo totalmente.
Para el promotor, no hay manera de replicar ese modelo de negocios en la Liga Mx. Por poner un ejemplo, en Estados Unidos el boleto más barato cuesta entre 90 y 120 dólares, mientras “acá la gente pone el grito en el cielo cuando le cobras 100 pesos. Allá una cerveza doble, equivalente a una caguama, cuesta 60 dólares. Acá, nadie te pagará lo que vale una cerveza en Estados Unidos; si les cobras 60 u 80 pesos ya están pegando de gritos. Es otra economía, otro sistema. Por eso no hay que equivocarse con eso”.
Según Lara, el futbol mexicano tendrá que iniciar “otra vez desde cero para hacer buen futbol. Tenemos una gran generación de jóvenes que preparar para que lleguen a la Selección Nacional”.








