TOKIO, Japón.- La lista de películas accesibles en internet porque no lograron exhibirse antes de la pandemia es larga y está llena de sorpresas, Family Romance, LLC’ (E.U., 2019), escrita y dirigida por Werner Herzog, es una de ellas: Todo un teorema de Moebius o laberinto de realidades que se entrecruzan conducido con un pulso de maestro, la cámara se mueve ligera como pincel de caligrafía.
En el concurrido parque de Yoyogi, en Tokio, un hombre de traje, Yuichi Isshii, imagen del típico oficinista japonés (el “salariman”), tiene cita con Mahiro, una chica de 12 años para confesarle que es su padre, que ahora tiene otra familia pero quería conocerla y pasar tiempo con ella. Pasean por los cerezos en flor, miran el espectáculo de un grupo que se entrena como samurai, se toman fotos.
Se nota que él se esfuerza en explicarle sus motivos, la escena es tierna, natural, algo incómoda, mezcla de poesía de lugares comunes de la cultura japonesa con telenovela.
Resulta que Yuichi fue contratado por una mujer adinerada, la madre de Mahiro, para representar el papel del padre (ya difunto), sobre todo para obtener información de cosas que la niña no le cuenta a ella; en realidad, Yuichi Ishii tiene una compañía, Family Romance, LLC., que se especializa en alquilar miembros sustitutos de familia para ofrecer apoyo emocional, o para salir adelante con situaciones incómodas, como el hecho de un padre alcohólico que no puede asistir a la boda de su hija.
La cinta podría verse, y disfrutarse de principio a fin, como una ficción que exhibe rarezas del Japón urbano moderno, lleno de artificios y extravangancia, donde la familia y sus valores tradicionales están en crisis. Pero, no, ojo, Yuichi Ishii es un personaje de la vida real, dueño de la compañía LLC (Limited Liability Company), dedicada a los temas que toca la cinta; se trata de una forma de documental, un docudrama para ser exactos.
Herzog contrató a Ishii para actuarse a sí mismo y mostrar cómo trabaja.
La información es extradiegética, se haya fuera de la acción de la cinta, que se anuncia como documental. Pero como Herzog escribió el guion y las situaciones son inventadas, sí se trata de una ficción, y así la banda de Moebius da vuelta.
En una investigación para su empresa, Yuichi Ishii acude a un hotel atendido por robots, lugar verídico con el que Herzog se muestra fascinado, los empleados del mostrador son robots diseñados ya con rasgos muy humanos; la gala de la visita es el acuario con peces robots, el espectáculo es sorprendente: la cámara, a cargo del mismo Herzog, contempla el movimiento y los ritmos de las carpas de colores, un ballet que recuerda un tanto a La cueva de los sueños olvidados, ese otro documental de Herzog sobre las pinturas rupestres de la cavernas. Ahí es donde el director del Corazón de cristal (1976) encuentra la poesía auténtica del Japón moderno.
Algunos de los comentarios sobre Family Romance, LLC muestran desconcierto por el desparpajo de la narración y aparente superficialidad del tema, califican este documental como un trabajo menor; pero esto significa no conocer bien a Herzog: Yuichi Ishii es el hombre de un sueño, obsesionado con la idea imposible de hacer felices a los desafortunados, a las víctimas de la puntualidad y la técnica. Ishii pertenece al linaje de Fitzcarraldo y de Aguirre, no cargado de ira, sino de ternura y fantasías.








