Advierte similitudes de López Obrador con Peña Nieto por encuentro con Trump

Señor director:

El presidente Andrés Manuel López Obrador no ha salido del territorio mexicano durante los primeros dos años de su mandato. Se ha abstenido de participar en foros multilaterales, incluyendo el G-20 y la Asamblea General de las Naciones Unidas, y en giras regionales. 

López Obrador se ha hecho presente en el exterior mediante su Canciller, Marcelo Ebrard. 

Sorprendentemente, el presidente ha aceptado la invitación de su contraparte estadunidense, Donald Trump, y realizará su primera visita como mandatario a Estados Unidos durante los primeros días de julio. 

La decisión ha causado furor entre la población mexicana. De acuerdo con una encuesta telefónica nacional realizada por Massive Caller, 55% de la población considera que el presidente no debe viajar a Washington. La visita recuerda uno de los momentos más impopulares en la política mexicana: la invitación que el entonces presidente Enrique Peña Nieto le hizo al entonces candidato Trump.  Tras la visita del republicano en 2016, Peña y el PRI fueron crucificados por su diplomacia fallida durante las elecciones presidenciales de 2018.

López Obrador rechaza tener similitud con Peña Nieto, a quien criticó fuertemente tras reunirse con Trump. En una entrevista de 2017 con Univisión, el tabasqueño calificó la estrategia del gobierno priista como un error garrafal y una intromisión en la campaña presidencial estadunidense. Ahora mantiene que su visita no está motivada por intereses políticos, como lo fue en el caso de Peña Nieto. Sin embargo, la visita tiene muchos parecidos con los acontecimientos de 2016 y parece una repetición de los errores de su antecesor.

La administración de Peña Nieto era conocida por su incapacidad de combatir la violencia y corrupción en el país, la visita de Trump, aunque impopular, fungió como distracción de las dolencias que percibían los mexicanos. En el presente, López Obrador continúa enfrentando los mismos desafíos; el ejemplo más reciente es el atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch. 

En materia de corrupción, la administración del político de Morena ha salido mal parada en el índice de la capacidad para combatirla (CCC 2020).

El encuentro entre Trump y Peña Nieto fue calificado por Jorge Ramos, comentarista de Univisión, como “un encuentro entre los dos personajes más impopulares de México”. 

AMLO no se ha convertido en una figura tan impopular como su antecesor priista, pero la fe que le tenía el electorado mexicano se ha desplomado por su manejo de la pandemia. Es difícil creer que esta visita renueve la confianza de la población mexicana en su presidente. 

Pero la semejanza más obvia es que el encuentro entre ambos mandatarios sucede en un año electoral de Estados Unidos. Al igual que en 2016, Donald Trump está enfrentando una difícil contienda dado que su impopularidad va en aumento. 

La invitación de Enrique Peña Nieto no contribuyó significativamente en aquel entonces a la victoria de Donald Trump, pero le brindó legitimidad a un candidato que hasta entonces era considerado un aprendiz de la diplomacia. Esta visita tendrá el mismo impacto, reforzará en sus votantes su capacidad de negociar y someter, dado que Donald Trump buscará tomar crédito por el T-MEC, pese a que él fue quien lo puso en riesgo desde un principio. 

Al igual que Enrique Peña Nieto, López Obrador tiene poco que ganar y mucho que perder en esta visita. La invitación ha sido aceptada y la planeación se ha puesto en marcha. No obstante, no es muy tarde para cancelar. Las razones para hacerlo son varias y todas legítimas: la crisis de seguridad y salubridad en México, los riesgos adscritos a la pandemia y la percepción de favorecer a un candidato dentro de un año electoral; todas estas razones pueden dar pausa al encuentro. 

Sin embargo, el presidente parece estar empeñado en repetir los errores del pasado. 

Atentamente,

Gabriel Toledo Guerrero