Sobre el teletrabajo y la “nueva normalidad” en las escuelas

Señor director: 

La “nueva normalidad” en el ámbito educativo, al priorizar la educación en línea por encima de la educación presencial, tiene antecedentes en la lógica de garantizar la tasa de ganancia para el gran capital por ese medio.

Históricamente, la política educativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) juega un papel esencial para mercantilizar la educación en línea y conformar el capitalismo digital con su “cerebro” programado del “panóptico carcelario digitalizado”. 

Esta organización presionó en 1993 a México para que enfocara su política educativa en carreras técnicas y asimismo con el discurso político-económico de la derecha internacional, encubierto en un supuesto enfoque “pedagógico” de las competencias, impuso el saber hacer (habilidades) mediante las “competencias para la vida” en 2001.

En Europa, la puesta en marcha del Espacio Europeo de Educación Superior en octubre de 2010, que recogía las directrices marcadas por el Plan Bolonia, significó en los hechos que las universidades se vaciaran de alumnos durante un periodo del semestre escolar; pero, ¿dónde estaban los alumnos ausentes de su universidad? En las empresas, ensayando sus trabajos flexibles y temporales del futuro.

La política educativa ejercida por la tecnocracia de la UNAM también está en la lógica de las competencias. Por ejemplo, en su bachillerato con los Conocimientos fundamentales para la enseñanza media superior (llámese Libro azul) de 2008; el intento de reforma curricular para cambiar los planes y programas de estudio de este nivel educativo en 2013 y la imposición autoritaria de nuevos programas en la Escuela Nacional Preparatoria a partir de 2015 significaron, por un lado, que la Universidad asumiera las tendencias educativas marcadas por la OCDE (entre ellas la educación digital) y, por otro, la denuncia y la movilización académico-estudiantil de una mínima parte de su comunidad en 2008 y 2013. 

En el contexto de la pandemia del SARS-CoV-2, en España se habla de instaurar patriarcalmente un sistema educativo híbrido, que sea presencial y virtual “para establecer la enseñanza y evaluaciones online por completo” (Castells, 2020). 

En la UNAM, durante los tiempos de esta pandemia, junto a los paros estudiantiles recientes, la tendencia fue establecer la educación y evaluaciones en línea, más la evidencia de la precarización de una parte de la comunidad estudiantil que limitó su acceso a los productos digitales. De cara al nuevo semestre y año escolar, esta universidad habla de una “educación mixta” y de modificar los “espacios de estudio”.

Con este panorama, nos enfilamos hacia una especie de Estado digital desde donde las empresas digitales, que intentan hacernos depender diariamente de ellas, dictarán y acentuarán sus políticas educativas, volcadas en el saber hacer, en los sistemas educativos de los llamados Estado nación de origen burgués. Su resultado: la creatividad de los estudiantes al servicio del capitalismo digital, así como la autoexplotación de la clase trabajadora mediante el teletrabajo y la erosión del hogar tendiente al “domicidio”.

Atentamente,

doctor Luis Darío Salas Marín