Carlos Monsiváis

Los canales culturales: Once, 22, TVUNAM, Canal 14 han puesto al aire programas dedicados a la memoria de Carlos Monsiváis, fallecido en junio de 2010. Los más son repeticiones de entrevistas con el cronista, algunas se remontan a 15 años atrás, por ejemplo la que tuvo con Cristina Pacheco en Canal Once.

Otras emisiones más recientes se refieren a cuando obtuvo reconocimientos y premios. Resaltan las descripciones hechas por sus colegas, Elena Poniatowska y Juan Villoro­ entre otros, que lo conocieron bien y lo apreciaban. “No tenía ni una pizca de maldad”, nos dice Poniatowska. Quizá no, pero lo que sí tenía era un humor ácido, punzante, capaz de destrozar a su interlocutor con tres frases agudas dichas con una semi-sonrisa.

Lo más vivo de la conmemoración son los testimonios de amigos cercanos, obtenidos vía remota por la epidemia; forman una serie en Canal 14 del Sistema de Radiodifusión Pública (SRP). En ellos se da cuenta de las predilecciones del autor de “Por mi madre Bohemios” en cuanto a los ídolos de la cultura popular: María Victoria, María Félix, Tongolele, Juan Gabriel, Paquita la del Barrio. Asimismo se proyectará un ciclo de películas mexicanas de las cuales el cronista disfrutaba.

El propio Monsiváis se convirtió en una figura conocida entre la gente común, que lo abordaba en la calle, en el Metro, en los cafés o restaurantes para pedirle un autógrafo o una foto. En los últimos años de su vida era tal el acoso que decidió no asistir más a marchas o concentraciones.

Afloran anécdotas respecto de sus gatos; la consentida era un ejemplar de angora llamada Ansia de Militancia, según nos cuenta Jenaro Villamil, presidente del SRP; respecto de su coleccionismo de juguetes, fotos, películas, libros que llenaban su casa y hoy forman parte del Museo del Estanquillo, habla Rafael Barajas, El Fisgón. Martha Lamas rememora cómo se burlaba de sus amigos, “nos ponía apodos”, pero también hacía mofa de él mismo.

Todos mencionan la curiosidad de Monsiváis por obtener información, descripciones de eventos, chismes a través de las diarias llamadas telefónicas a sus cercanos.

“Le encantaba hablar por teléfono, podía pasarse horas haciéndolo”, según Villoro.

Y también leyendo los periódicos, pues en ellos encontraba el espíritu de la sociedad, esto afirmado por el propio Carlos.

Aparecen en los distintos programas análisis de sus controversias con Octavio Paz, de su estilo, de su escritura de crónicas memorables y de cómo todo lo que escribía era porque lo había visto, había estado en el lugar de los hechos.

Monsiváis fue un intelectual público que gustaba aparecer en la televisión, en revistas, en películas como extra. Cercano a la gente humilde, marginada, trabajadora, sin embargo su vida privada sólo estuvo abierta para sus más cercanos amigos. Por ello hoy cobran interés las declaraciones de éstos descubriendo sus maneras, sus manías y sus afectos. Se revelan aspectos desconocidos y se reafirma su aporte al género de la crónica y al rescate de la cultura popular mexicana en todas sus facetas.

También este semanario le dedicó un espacio en su plataforma virtual la noche del aniversario luctuoso, el viernes 19, para presentar la Biblioteca Monsiváis, con la conducción del responsable de Ediciones Proceso, Juan Guillermo López; el editor de Random House­ Mondadori, Ariel Rosales; el investigador Oswaldo Zavala, y el editor de la sección cultural de Proceso, Armando Ponce.