El “Diagnóstico…” de Difusión Cultural de la UNAM

Oscilante entre la ambición política y la deses­peración financiera, el Diagnóstico Cultural que presentó el pasado lunes 22 el coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (CulturaUNAM), Jorge Volpi, es más interesante por lo que devela que por lo que describe y propone.

Realizado a través de la Cátedra Internacional Inés Amor en Gestión Cultural, que dirige la exdirectora general de Artes Visuales, Graciela de la Torre, el Diagnóstico… está integrado por tres proyectos: un Estudio de opinión para conocer el impacto del covid-19 en las personas que trabajan en el sector cultural de México, basado en encuestas desarrolladas por la empresa Mitofsky; un Documento para salir de terapia intensiva. Estrategias para el sector cultural hacia el futuro, en el que colaboraron 29 personas sin señalar sus autorías específicas; y Foros. El sector cultural tras la pandemia: reflexiones críticas, que se llevará a cabo del 24 de junio al 18 de diciembre de este año.

Compuesto por 328 páginas y un atractivo diseño editorial, en el que destaca la estructura vegetal geométrica que diseñó el afamado diseñador holandés Jan Hendrix como logotipo de la Cátedra que dirige Graciela de la Torre, el Diagnóstico… es un texto ambivalente. Acertado tanto en la descripción de los conocidos modelos políticos de participación del Estado en los ecosistemas culturales, como en su aplicación en el devenir de la nación desde el periodo posrevolucionario, plantea que, en la actualidad, los modelos avanzados buscan lograr “una mayor descentralización, la gestión mixta y la autonomía de los agentes culturales”.

Además de la importancia de regularizar el mecenazgo, los dos últimos temas han sido promovidos en diversos espacios por Graciela de la Torre. 

 Dividido en distintas disciplinas, el Diagnóstico…, en lo que se refiere a las artes visuales y museos, sorprende tanto por la ausencia de autocrítica con respecto a la gestión centralizadora de CulturaUNAM, como por la afirmación de aspectos erróneos sobre la operación del ecosistema artístico nacional.

Con un notorio interés tanto por firmas contemporáneas­ que promueve y vende el mainstream­ –Anish Kapoor, Ai Weiwei–, como por firmas nacionales conservadoras con notoria demanda comercial local –Manuel Felguérez–, la Dirección de Artes Visuales de la UNAM no se distingue por su pluralidad democrática. Y, aun cuando el documento afirme que el programa de Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no tiene posibilidad de rechazar obras, no hay más que revisar los artículos 7A, 7B y 7D de la Ley del Servicio de Administración Tributaria para comprobar que existen procedimientos establecidos de aceptación y rechazo.

En el contexto de la escena museística regional, el Diagnóstico… evidencia su ignorancia al restringir a tres museos –Amparo en Puebla, Museo de Arte de Zapopan y las instituciones creadas por Francisco Toledo en Oaxaca– una presencia destacada en el ámbito global: en 2017, el Museo Federico Silva Escultura Contemporánea de San Luis Potosí, a través de su director Enrique Villa, fue el responsable de gestionar la exposición de Jan Arp presentada ahí como en el Museo de Arte Moderno de la CDMX.

Y por último, la encuesta de la empresa Mitofsky. Aplicada a 4 mil 168 personas de las cuales 65% radica en la Ciudad de México y sólo 35% en distintos puntos de la República, el texto no justifica la pertinencia del número total de encuestados. Con una mayoría de 2 mil 389 de ellos que mantuvieron sus ingresos durante la pandemia, contra mil 597 que dejaron de recibirlos, los resultados no pueden considerarse como un indicador de la precariedad del sector.

En conclusión, un Diagnóstico… muy cercano a la simulación.