Maico y el regreso del bolero norteño

La Habana Vieja y el Monterrey de su infancia. Música tradicional del norte mexicano y arreglos contemporáneos. Melodías de arrabal y boleros antiguos… Son los suaves ingredientes fusionados para la grabación solista del regiomontano Maico,­ su ensalada agridulce Arrabolero.

“En este álbum continúo con la onda del norteño feeling, que es como se llama mi banda, para grabar mis versiones de 10 boleros de Argentina, Brasil, Cuba, Chile, España y México, aderezados cual híbridos de música folclórica latinoamericana que, modestia aparte, me conozco bastante bien, con jazz, blues y una producción instrumental moderna”, ostenta telefónicamente desde La sultana del norte.

Artista fundador del conjunto El Tigre por 1990, en la Universidad Autónoma de Nuevo León (Premio Las Artes UANL 2005), jura:

“En Arrabolero voy por mi sueño, pa’ poder vivir de la música, porque el bolero norteño ha vuelto,”

Y así como El piporro gritaba “ajúa”, Maico lanza un “¡Abran paso!”. 

En Arrabolero (Disquera Surniverso Latinoamérica), su segundo álbum soista, sobresalen “Cosas del ayer”, de Chucho Rodríguez y Ramón Márquez (popularizada por Los Cadetes de Linares, de Nuevo León); “Medianoche”, de Patricio Manns y Horacio Salinas, de los Inti Illimani (conjunto que cantó la gesta presidencial del doctor Salvador Allende en Chile); “Vagabundo”, éxito de El rey del taconazo Eulalio González Piporro, y “El sonido de tu voz”, del también rockero regio Chetes (Luis Gerardo Garza Cisneros).

Asimismo, los cubanos “Mi último refugio”, de Miguel Ángel Pazos, y “Confidencias de amor”, de Genaro Lombida, igual que “Yo lo comprendo”, de Roberto Cantoral (estas dos últimas grabadas por Víctor Yturbe El Pirulí); “Como un explorador”, de Joaquín Sabina; “Peleas”, del brasileño Altemar Dutra de Oliveira, y “Algo contigo”, del argentino Chico Novaro. Las líneas de “Cosas del ayer” para el video de ese nombre, escritas por Maico, son una despedida de amor a la habanera Margarita Martha Baró Moliner, nacida el 29 de julio de 1940 y fallecida en nuestro país, el 2 de diciembre de 2019: 

“Martha Baró murió un par de semanas después de que grabáramos juntos en el estudio este tema para mi disco #Arrabolero, ella se fue una semana antes de rodar el video que habíamos planeado para la canción. La ‘mamá de todos los cubanos de Monterrey’ ya no está, pero nos dejó el bello recuerdo que ahora comparto. Gracias al arte de Ernesto Amador por la magia de esta imagen que nos junta de nuevo” (https://youtu.be/BwfzpSj1cmM ):

Allá donde tejen su nido
las olas del mar.

Allá donde nace la aurora,
nace un madrigal.

Ensueños y dichas truncadas por tu falsedad.

Luz en mi agonía, vida
de mi vida, calma mi penar.

Viva la izquierda

Franco y bromista, a Luis Carlos López González (su nombre real) le encanta la adrenalina y habla impetuoso. Nació el 4 de abril de 1963 y tomó su apelativo artístico porque algunos en su familia materna practicaban las carreras de motocicletas o, como él pronuncia, “motocrós”.

“Tuve una infancia difícil, mi abuela me cuidó… Yo fui un estudiante de izquierda en la prepa de la UANL, era líder estudiantil, y una vez me tocó dirigir a un grupo de escuela donde no me conocían y comenzaron a decirme así por mi moto checa, Maico. ¡Afortunadamente no usaba Kawasaki o Honda! Ya luego en la prepa los compañeros oyeron eso y el apodo me sirvió para usarlo pues sonaba más a grupo de rock o de folk que a baladista.”

La foto de portada de Arrabalero muestra un montaje (captado en La Habana por su esposa Lizbeth García) de época, a colores, conduciendo Maico un auto convertible de los cincuenta con el brazo tatuado de fuera, por la calle Zaragoza (“el corazón cultural y comercial del viejo Monterrey”). Al fondo, el mítico Cine Elizondo, un paisaje que no existe más al construirse allí la Macroplaza, rememora.

“No soy grupero, como mal dicen. Estudié música latinoamericana con Lupita Zúñiga… Y como en Monterrey el bolero estuvo relegado a las cantinas en los últimos años, ahora lo traigo de vuelta a los escenarios con Arrabolero. Estoy muy animado con esta grabación, y desde 2017 con el formato de solista. Mi vida dio un giro y puedo cobrar más, cosa que es muy importante en un ambiente donde con mis otros grupos (y mira que fuimos muy famosos en mi tierra) creían que sólo vivíamos del aplauso.”

Participó en discos de Óscar Chavez, Celso Piña, y Eulalio González El Piporro (“con Modesto López de Pentagrama”), además de grabar con Los Amigos de la Batalla de Monterrey canciones de la invasión norteamericana a México, por ejemplo “The Maid of Monterrey” (“La dama de Monterrey”).

Culmina con un puñado de influencias en su arte:

“Recientemente me inclino más a la música de raíz. Los Alegres de Tehe­rán, Los Cadetes de Linares, Los Montañeses del Álamo, Ramón Ayala, Lydia Mendoza La alondra de la frontera, Flaco Jiménez, El Piporro, me quedo con todo eso. Pero creo que la música debe tener fusiones porque, bueno, los cubanos lo hicieron: al son montuno le incorporaron piano, trompetas, violines. Igual por eso bauticé a mi estilo norteño feeling.”