“Madre”

Dentro de la oferta de películas gratis en línea –cómodo recurso para animar al cinéfilo y mantener vivo el espíritu del cine en esta crisis de tanto desasosiego–, en El cuete a la luna, archivo de películas, se encuentra Mother (Corea del Sur; 2009), uno de los trabajos del ahora conocidísimo director coreano, Bong Joon-ho, que recién ganó el Óscar a la mejor película por Parásitos.

Además de tratarse de un escalofriante thriller, Madre confirma que el premio otorgado por primera vez en esa categoría en Hollywood a una película extranjera no fue una chiripa; en un par de décadas, Bong ha dado prueba de un talento único para jugar con los géneros populares del cine comercial y desarticular sus formatos; este realizador camina a sus anchas sobre el filo de la comedia y el horror. En Madre predomina aún la truculencia, pero ya se muestra capaz de provocar escalofrío y sonrisas con temas sacrosantos, como el amor materno.

La actriz Kim Hye-ja, emblema de la televisión sudcoreana, no tiene un nombre en la historia, es simplemente la madre de Do-joon (Bin Won), un joven de 27 años que padece una forma de retraso mental; la mujer se dedica a la acupuntura, tiene una farmacia en el pueblo, y un día el muchacho es acusado del crimen de una joven, por lo cual la policía le hace firmar una confesión para resolver el caso lo antes posible. Desesperada por el abuso de la justicia y la corrupción de los abogados, la madre va a tomar el asunto en mano propia para defender al hijo a toda costa. Madre es el lento descenso al infierno para salvarlo.

Bong desbarata la imagen de su actriz, consentida del público; el propósito es atentar contra la efigie de la madre coreana, tema tácitamente intocable en las culturas de ese país y China. Pero la manera no es la de Strinberg, una madre mala como en El pelícano, Bong sólo deja que el amor de madre actúe de forma literal hasta la última consecuencia. “Tú y yo somos uno solo”, le dice al hijo cuando éste reclama que trató de envenenarlo junto con ella, en uno de los flashbacks que van explicando la historia de la relación.

La admiración del director de Parásitos por Hitchcock es conocida, desde Memorias de un crimen (2003) son obvias las lecciones del mago del suspenso en la manera de narrar; la diferencia es que Bong no juega con el psicoanálisis para causar perplejidad, sino que las pulsiones de los personajes, el amor materno en este caso, la fusión, el incesto, son la única forma en que pueden expresarse sus personajes, la mayoría sin salida.

El síntoma se haya en las instituciones, la torpeza y el abuso policíaco, la arrogancia de los pudientes, como el profesor en un auto Mercedes, apresurado para asistir a su partido de golf, que atropella a Do-joon y que reclama el cobro del espejo de su coche, o el padre ausente que nunca se menciona en el filme, colmo de una sociedad altamente patriarcal. Por ahí una crítica, un tanto desaforada, habla de la compensación fálica que representan las agujas de la acupuntura que practica la madre, pero lo cierto es que la mujer ahí tiene que recurrir a todo para sobrevivir no sólo económicamente, sino en tanto que individuo con un lugar en la sociedad.