A velocidad irrefrenable, el impacto humano sobre la vida natural afecta un mundo sobrepoblado también por la ley de los más poderosos. Dos documentales dan la última llamada para respetar a la Madre Tierra: ¿Qué les pasó a las abejas?, sobre la batalla de las comunidades campechanas contra los transgénicos, mientras que El planeta de los humanos, producido por Michael Moore, gira en torno a las falacias de la energía “limpia”, y la alianza nefasta entre ecología e intereses capitalistas.
El documental de 67 minutos ¿Qué les pasó a las abejas? (2019), dirigido por Robin Canul Suárez y Adriana Otero Puerto, se realizó para visibilizar el impacto negativo de la siembra de semillas transgénicas y el uso excesivo de plaguicidas por la empresa Monsanto en el territorio maya, zona a la que ahora se suman cuestionamientos al Tren Maya.
Debido a ese tipo de prácticas agroindustriales han muerto miles de abejas, existen despojos de tierras, se han contaminado el agua y los suelos atentando contra la salud de las personas, según el filme, el cual se estrenó en el DocsMX Festival de Cine documental de la Ciudad de México 2019 y se proyectó por streaming en Ambulante en Casa (Proceso 2271), el pasado 20 de mayo, Día Mundial de la Abeja.
Canul Suárez (México, 1985), quien codirigió y trabajó en la fotografía de esta su ópera prima, cuenta a Proceso vía telefónica que como periodista cubrió varios años esa batalla de las señoras de Hopelchén, Campeche (donde se ubica la cinta), quienes no sólo se enfocan por el cuidado y la preservación de las abejas nativas, sino que defienden ese territorio:
“Yo sentí que ese combate ameritaba un registro documental de forma más cercana, se dio la oportunidad de crear equipo con Adriana Otero y visitamos el lugar, con un trabajo más organizado.”
Otero Puerto (México, 1989) además escribió el guion, y en la fotografía también intervino Maricarmen Sordo Aguilar. Coproducen Abeja Cine, Caja Negra y el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine).
En su columna sobre el documental, publicada hace tres semanas (Proceso 2271), Javier Betancourt escribió:
“Se le atribuye a Albert Einstein haber dicho que si las abejas desaparecieran la humanidad no sobreviviría más de cuatro años; poco importa a quién se le cuelgue la sentencia, debe haber sido alguien lo suficientemente sabio para advertirlo, pues por algo las abejas eran parte del bestiario sagrado de Júpiter, el dios de la luz y de la sabiduría. Lo mismo que sin agua, es inconcebible un mundo sin abejas.”
Y los menonitas también
En ¿Qué les pasó a las abejas?, Gustavo Huchin y Leydi Pech, activistas y miembros del Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, narran cómo después de que miles de abejas murieran en el estado de Campeche, las comunidades apicultoras y sus representantes decidieron detectar la causa.
En 2012 Monsanto consiguió licencia para plantar soya transgénica en sus territorios, con los menonitas, por lo que decidieron enfrentar a las autoridades y a esa empresa internacional, la cual utiliza el glifosato que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “es cancerígeno para los seres humanos”. El 4 de noviembre de 2015, año en que iniciaron el documental, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) falló a favor de las comunidades indígenas mayas. Ordenó que se suspendiera el permiso para la siembra de soya transgénica, comercializada por Monsanto, mientras se realizaba una consulta indígena en los estados de Campeche y Yucatán. Pero continuó el cultivo y la consulta no avanzó.
El documental contiene dos años de grabación continua, informa Canul Suárez, quien ha colaborado con la revista Tierra Adentro y libros del extinto Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta):
“Filmamos durante el proceso de la consulta indígena para la siembra de soya transgénica. Nos tocó ver las posiciones del gobierno, le dan luz verde a la expansión y la exportación de la soya; cómo las comunidades denuncian que este modelo de desarrollo daña sus formas tradicionales de vida y de progreso, y cómo es la participación de los menonitas.”
El fotógrafo expresa que “la mayoría de estas políticas se han construido de una forma excluyente y no se debe repetir en la implementación de otros megaproyectos, como los parques eólicos y solares o el Tren Maya”.
Las comunidades de esta área del Mayab tienen la experiencia de haber pasado un proceso de consulta indígena, enfatiza, “la cual no es solamente para saber si se quiere o no un proyecto, sino para solicitar información, que se efectúen acuerdos con el gobierno y se les dé seguimiento. En la administración pasada la voluntad era apoyar a este sector agroindustrial a como diera lugar. Hopelchén era uno de los sitios con gran biodiversidad y hoy se encuentra entre los municipios más deforestados de todo México”.
Las comunidades mayas, a decir del Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, aportan 40% de la producción de miel en México, “con técnicas milenarias que ahora están en riesgo por la deforestación y la contaminación de tierras y aguas”.
En la página de internet de Abejas Cine (www.abejascine.com), de la cual es directora Otero Puerto, se lee:
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, México es el sexto país productor de miel y ocupa la tercera posición en exportación del llamado “oro líquido”, por lo que la protección a este polinizador y a la producción apícola es un tema vital para las comunidades de apicultores, y de manera paralela debemos tomar en cuenta la gran diversidad de especies de abejas de México (que representa 10% de especies conocidas en el mundo) y que gracias a esta diversidad de abejas tenemos valiosos e indispensables servicios ambientales en nuestros ecosistemas.
Luego se incluyen los retos sociales y políticos:
Compartir la importancia de las abejas como polinizadoras universales. Posicionar a los apicultores como héroes nacionales: guardianes de las abejas. Lograr la prohibición de los pesticidas altamente peligrosos en todo el territorio nacional. Y tomar acciones por la contaminación del agua y por las afectaciones a la salud derivadas del uso de plaguicidas, entre otros.
Combate universal
La también apicultora Pech toma el teléfono:
“El documental ¿Qué les pasó a las abejas? es muy importante, da la oportunidad de poner en la mesa todo lo que sucede en relación a las abejas en otros sectores, ya que lo pueden ver en muchos lugares, donde nosotros no podemos ir, y ojalá la gente pueda sumarse a esta lucha. No sólo es una pelea de los campesinos o los apicultores; la defensa de las abejas debe ser una lucha de todos por nuestro medio ambiente, por la conservación de nuestros bosques y nuestras plantas medicinales y por la economía campesina.”
Enaltece, alarmada:
“Hoy en día el crecimiento de los proyectos de la agroindustria aún se mantiene y ha aumentado el uso de plaguicidas no sólo en la soya, también en el sorgo, la hortaliza que se produce a gran escala, y ya también se siembra arroz. La consulta al respecto no prosperó. Llevamos seis sesiones, se quedó parada. Es una violación de nuestros derechos, porque no se hizo caso a la sentencia de la SCJN y se mantiene y se incrementa esa siembra, hay más deforestación y más uso de plaguicidas; la producción de miel es menor porque existen menos abejas. Hay más pobreza, pues varios apicultores han perdido su patrimonio de hace 40 o 50 años.”
Con la alta presencia de enfermedades por los plaguicidas, Pech teme lo peor ante la covid-19:
“La salud de las personas no se encuentra al 100% en el territorio maya, no poseemos las condiciones para poder soportar la pandemia, porque no estamos completamente sanos. Somos unas comunidades ampliamente vulnerables.”
–¿El Tren Maya afectará a las abejas?
–Todo megaproyecto en un área campesina es nocivo. Sea el Tren Maya, la agroindustria o la energía eólica, todos afectan el agua y los bosques. Se corta la reproducción de ecosistemas muy importantes de animales y plantas. No se pueden seguir violando los derechos de los nativos. No se pueden tomar decisiones para proyectos que afectan la vida de las comunidades indígenas. En toda la península hay abejas.
Pech forma parte de la Alianza Maya por las Abejas de la Península de Yucatán, organismo que en diciembre de 2018 le pidió al gobierno del presidente López Obrador prohibir la soya transgénica y el uso de agroquímicos (“y en febrero pasado nos reunimos en Hopelchén con autoridades de los tres niveles. Surgieron varios acuerdos, a los que les estamos dando seguimiento”). La activista destaca finalmente:
“No es una defensa solo por dónde pasará el tren, sino de todo nuestro territorio maya. Será muy difícil, pero los mayas poseemos fortaleza, y hemos aprendido que las luchas son un proceso muy largo. Es una misión que transmitimos a las nuevas generaciones.”








