Dos tendencias de signo distinto se advierten hoy día entre quienes combaten el covid-19. De una parte existe la convicción que sin cooperación internacional será imposible superar los problemas de salud y deterioro económico que ha profundizado la pandemia. De otra parte, la lucha contra el coronavirus se inserta como elemento central en la disputa por la hegemonía mundial que protagonizan China y Estados Unidos.
Mientras no exista una vacuna que se aplique en el mundo entero, el peligro del contagio persistirá. Sin embargo, en medio de la incertidumbre respecto a cómo y cuándo llegará ese momento, se toman posiciones sobre cómo es deseable aproximarse al mundo postcoronavirus. Un punto de vista en torno al cual hay consenso es el de revertir la manera descoordinada como se ha procedido hasta ahora e institucionalizar programas de cooperación.
Con esas ideas en mente han surgido propuestas de gran envergadura, como la Resolución de la Asamblea General de la ONU, promovida por México y copatrocinada por 179 países, cuyo punto central es reforzar la cooperación para desarrollar rápidamente fármacos antivirales, herramientas de diagnóstico, equipos de protección y vacunas, sin perder de vista “los objetivos de eficacia, seguridad, accesibilidad y asequibilidad”. Esa última idea fue retomada en una reunión de donantes convocada por la Unión Europea (UE) donde se propuso, entre otros puntos, que vacunas que permitan controlar la pandemia “se reconozcan como bienes públicos globales disponibles y accesibles para todos”.
A nivel regional, el proyecto de mayor impacto surge de la UE, que acaba de lanzar un programa de recuperación económica más ambicioso aún que el de billones de dólares aprobado en Estados Unidos. En efecto, Francia y Alemania dieron a conocer hace pocos días un programa de 550 billones de euros destinados, esencialmente, a levantar la economía de los países mayormente afectados por la crisis del coronavirus. Se trata de países del sur del continente, entre los que sobresalen España e Italia.
La decisión aprobada por Emmanuel Macron y Angela Merkel es significativa por diversos motivos. De una parte, es un indicador del golpe tan severo que la pandemia propinó a la economía de ciertos países europeos y el grado en que ello afecta a la UE en su conjunto.
De la otra, expresa una determinación sorprendente de recuperar los valores esenciales de la UE para mantener a sus 27 Estados miembros como actores de peso en la política y economía internacionales. Supone una reactivación de la Europa unida que se encontraba en entredicho desde la salida del Reino Unido. Reaviva valores fundamentales de la Unión Europea que tuvieron sus mejores expresiones en los programas integrados del Mediterráneo en los ochenta, cuando ingresaron a la organización a países de menor desarrollo económico relativo, como España y Grecia. La cooperación en Europa está de vuelta, con miras a volver a conquistar, a través de ella, un peso significativo de la región en la geopolítica mundial.
Una tendencia de signo distinto es la utilización del combate a la pandemia para fortalecerse en la disputa por la hegemonía mundial; los dos actores que forman parte de esa pugna son China y Estados Unidos. Para ambos, los adelantos en ciencia y tecnología ocupan un lugar importante en los esfuerzos para asegurar dicha hegemonía. En las circunstancias actuales, lograr adelantos significativos en el combate al covid-19 es un punto neurálgico.
La manera de hacer sentir al mundo su superioridad en ese campo difiere notablemente entre los gobierno de Trump y de Xi Jinping. El episodio de los enfrentamientos recientes en la OMS permite advertir las estrategias tan distintas que utilizan.
Mientras Trump no vaciló en seguir su línea tradicional de poco respeto hacia los organismos especializados de la ONU, acusando a la organización de parcialidad e información equivocada a favor de China y amenazando con retirar el pago de sus cuotas (500 millones de dólares), Xi Jinping ofreció pagar cinco veces esa cantidad (2 mil 500 millones de dólares) en vista de la urgencia de acelerar los programas para el combate al covid-19.
La generosidad china se expresa en múltiples ámbitos. No es ocioso recordar los vuelos procedentes de Shanghái que han llegado rápidamente a México con equipo y medicamentos, así como los ofrecimientos del embajador de ese país para cooperar en lo que sea posible. Posiciones distintas a las de nuestro vecino del norte, de quien no ha llegado ninguna señal específica de cooperación y, a cambio, sí ha sido evidente la falta de apoyo a nuestros connacionales en Estados Unidos, o a los migrantes que se agolpan crecientemente en la frontera norte de México.
No es fácil prever el desenlace de la rivalidad China-Estados Unidos. Hay muchos elementos a tomar en consideración, como la evolución de la pandemia en Estados Unidos, el grado en que afecte la campaña electoral de Trump y en consecuencia su permanencia en el poder. El cuadro puede ser distinto si los demócratas ganan la elección.
A su vez, tendrá un efecto sobre la disputa por la hegemonía mundial la rapidez con que se llega a la elaboración de una vacuna. Es altamente probable que surja, casi simultáneamente, en los diversos laboratorios públicos y privados que están luchando a marchas forzadas para lograrla. El tema de su comercialización y distribución es otra cosa. Considerarla un bien público mundial que debe ser accesible y asequible para todos no es compatible con la protección de la propiedad intelectual, muy apreciada en el mundo capitalista.
China es el país que se encuentra en mejor posición para hacer de ella un instrumento de prestigio y solidaridad con grandes mayorías de la población mundial. Pero no se descarta que diversas voces en Europa puedan alzarse para proponer caminos alternativos.
Lo único que se puede predecir en estos momentos, sin temor a equivocarse, es que nos aguarda un futuro en que los avances en el combate al covid-19 y sus efectos devastadores en la economía determinará, en gran medida, el mapa de las relaciones de poder internacionales en la tercera década del siglo XXI.








