Reclama a la 4T que “todo sigue igual o peor que hace 24 meses”

Señor director:

Me dirijo a usted para solicitarle la publicación de la siguiente carta, dirigida a Andrés Manuel López Obrador: 

Señor presidente, respetuosamente me dirijo a usted para solicitar su atención sobre el siguiente asunto: en su discurso enfatiza acabar con la corrupción y la impunidad, pero en la realidad todo sigue igual o peor que hace 24 meses. 

El pasado 24 de abril, en el trayecto al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fui asaltado por los agentes de la patrulla 7445 de la Policía Estatal del Estado de México, alegando una supuesta contingencia ambiental (el pase turístico estaba suspendido): “Deme lo de la infracción, son 6 mil pesos, o los detengo a usted y a su vehículo”. 

Queja de por medio en la página del gobierno mexiquense, a la fecha no ha sucedido nada. Sin embargo, continúan los atracos por parte de esos ladrones con placa porque se saben impunes, porque su gobierno no ha hecho ni hará nada para acabar con la corrupción y la impunidad.

Lo anterior es sólo una muestra de la descomposición de nuestro país. Y cómo no va a ser así, si las cosas con su gobierno no cambian o están empeorando. Por ejemplo, a nivel federal, estatal y municipal continúan los altos niveles de criminalidad de la mano de los mismos jefes policiacos y de la misma complicidad de policías con delincuentes, así como de abogados con jueces y ministerios públicos. 

Igual sucede con el hombre más rico del mundo. Lo fue porque el gobierno de Salinas le “vendió” a precio de regalo un monopolio desde el cual continúa vendiendo llamadas y minutos de tiempo aire, se usen o no, a precios exorbitantes. Por si eso no bastara, se le siguen otorgando jugosos contratos de obra pública y otros negocios a costa de los recursos gubernamentales.

El 80% del comercio está en manos de cinco familias y empresas trasnacionales. Este oligopolio fija los precios de los bienes en los que descansa la alimentación y el bienestar de todos los mexicanos. 

El sistema bancario está en manos de extranjeros y en México es donde obtienen la mayor parte de sus ingresos mediante prácticas oligopólicas para fijar tasas de interés y comisiones.

Los tres bancos para clientes de bajos ingresos (Coppel, Famsa y Azteca) practican la usura con tasas que superan 150%, así como tipos de cambio leoninos en las remesas de los paisanos, sangrando la economía de esas familias mientras los dueños de esas firmas continúan enriqueciéndose. 

En los países desarrollados con gobiernos que cuentan con reguladores en favor del interés público, estos sujetos estarían en la cárcel. En cambio, aquí ellos lo invitan a usted a sus convenciones, donde convalida sus crímenes y se convierte en su cómplice.

Utilizar el mecanismo de mercado, distorsionándolo para enriquecerse de una manera insultante, sólo es posible por la existencia de este Estado fallido, sin la mínima capacidad de regulación de la economía. 

Es lo que han hecho y siguen haciendo estos sujetos en su gestión: enriqueciéndose mientras empobrecen hasta la miseria a todos los mexicanos. Eso es el verdadero neoliberalismo, el que continúa y se hace más grande en su gobierno. No es lo que constantemente aparece en la retórica de sus discursos.

Los mexicanos aún esperamos con ansia las sentencias contra los expresidentes por sus delitos: Fox (los hijos de Martita y Oceanográfica), Calderón (Pemex y García Luna) y Peña (Odebrecht y Rodeo Drive) como un acto de mínima justicia para los más pobres, condenados a la precariedad y al hambre. Como van las cosas, seguramente durante su gobierno quedarán en suspenso esos castigos o, bien, los hará prescribir.

Desde la instauración de las políticas populistas (no merecen otro nombre) de hacer creer a muchos mexicanos que la obligación de mantener a sus hijos es del gobierno y no suya, la población de nuestro país ha aumentado de 50 millones de personas en 1970 a 120 millones en 2020 y, con ello, los problemas sociales como el desempleo, economía informal, precariedad en los ingresos, en la vivienda, la educación y la alimentación. 

Esto se agrava al dilapidar los recursos públicos en costosos programas de educación superior. Sus egresados simplemente no laborarán como tales, pero sí aumentará la cantidad de mano de obra barata (muy barata) para ser explotados por las grandes empresas (sobre todo las trasnacionales), como establece el modelo neoliberal que usted, señor presidente, tanto critica, pero fortalece con sus políticas en busca de votos para perpetuarse (o sus seguidores) en el poder. 

Estas políticas también son violatorias del artículo 25 constitucional al atentar contra la sustentabilidad. Al ser usuarios de esas mismas políticas no sorprende que ningún partido de “oposición” haya iniciado una controversia de inconstitucionalidad.

A fin de cuentas, no es la mafia del poder, sino una podrida clase política –de la cual somos ajenos 99% de los mexicanos– y de la que su gobierno y su partido parecen ya ser parte.

Reitero que usted, presidente, resultó electo por el hartazgo hacia esa clase política corrupta, que hizo del Estado y sus instituciones su forma de vida llegando al grado del genocidio con tal de mantenerse en el poder. 

No se empeñe en fracasar. Si fracasa, esa corrupta clase política tradicional regresará para ya no marcharse. Ojalá y reaccione, dimensione y aproveche; no pretenda convertirse en una dictadura como lo fue el PRI durante 80 años, transformándose en un régimen asesino para sostenerse en el poder. No convierta esto en una tosca “cuarta simulación”. 

Atentamente, 

Jaime Martínez García, 

Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí