Señor director:
Al presidente Andrés Manuel López Obrador –aunque no sea perfecto y cuyas maneras de expresarse, estilo de gobernar o decisiones sobre problemas fundamentales del país puedan no gustar a algunos– no se le puede negar la lucha tenaz que lo llevó legítimamente a la Presidencia de la República, batallando contra el injusto modelo económico neoliberal, privilegios de la minoría insaciable marcada por la corrupción e impunidad, el saqueo del país y la desigualdad social de la gran mayoría, marginada y sumida en la pobreza.
No obstante las recurrentes críticas de tal minoría, que hoy reniega, la gente le reconoce al presidente su plan de gobierno, programas sociales y la diligencia profesional para informar y atender responsablemente la emergencia nacional de salud por la pandemia del covid-19 y sus consecuencias en México.
Es inaceptable y repudiable que ciertos opositores, llámense empresarios conservadores, líderes de partidos políticos, gobernadores de derecha o personeros de medios de comunicación que han formado el Frente Nacional Anti-AMLO, pretenden su renuncia antes del 1 de diciembre próximo, lo que resulta aberrante y una afrenta política que no permitirá el pueblo mexicano.
Si tales personajes tuviesen razones, argumentos de peso y base social, deberían organizarse y, en un proceso democrático, someterse al escrutinio de la voluntad popular en las urnas.
Nunca más traiciones, golpes de Estado ni asonadas que denigren a la patria, como sucedió en otros tiempos de nuestra historia.
Ante dichas acechanzas, la acción ciudadana sabrá responder organizadamente en apoyo de López Obrador y su gobierno de la Cuarta Transformación en beneficio de los mexicanos.
Atentamente,
Jesús Zendejas Macías








