Todo alrededor de Kraftwerk es leyenda y se acerca al mito. Un mito que se confunde con la vida de Florian Schneider-Esleben (Düsseldorf, 1947-2020) incluso después de su muerte. No se sabe si falleció el 4 de mayo pasado o si retuvieron el anuncio del deceso algunos días. Su última aparición en público fue hace cuatro años y se sabía que padecía cáncer.
Florian fue hijo del arquitecto modernista alemán Paul Schneider-Esleben (1915-2005), quien le proporcionó un profundo conocimiento del arte, un sentido especial por la estética –que se puede constatar en el desarrollo de las ideas del conjunto Kraftwerk– y una fortuna que Florian usó para vivir holgadamente y financiar la infraestructura del grupo.
En el principio fue Organisation, la banda semilla en la que se conocieron Florian Schneider y Ralf Hütter (Krefeld, 20 de agosto de 1946), grabando Tone Float. Domina el órgano de Hütter, una rica gama de percusiones, con el violín y la flauta de Florian Schneider, aunque ya encontramos las secuencias y ritmos hipnóticos del sonido Düseldorf.
En Kraftwerk 1 (y) 2 encontramos una mayor libertad y alcances de experimentación sonora. El tercer disco lo titularon solamente Ralf and Florian; una abierta tendencia a los sonidos cristlalinos, a las percusiones electrónicas, así como el abandono definitivo de la flauta y el violín por parte de Schneider. Para 1974 alcanzan el éxito internacional con el tema “Autobahn” (Autopísta), canción de 23 minutos que llegó a programarse en la radio comercial, completa y en su versión reducida, editada en muchos países como México, con un arte menos conceptual diferente del que Schneider propuso para la edición europea.
Ahora cuarteto (con Schneider, Hütter en los sintetizadores que incluyen un minimoog, más Klaus Roeder en el violín y la guitarra, y Wolfgang Flür en las percusiones) lograron el sello Kraftwerk. A un año del éxito de Autobahn publican Radio-Aktivität, utilizando un Voko Orchestron para coros sintéticos y manipulación de voces.
En 1977 lanzan Trans Europa Express, que inicia con una melodía circular en Europa Endlos (Europa infinita); “elegante y decadente, Europa infinita”, como dice el coro. Destaca el Synthanorma Sequenzer, una de las claves del LP. “Spiegelsaal” representa el juego de espejos y cuya letra dice: “Incluso las más grandes estrellas se descubren en un espejo”. Los complejos y perfectos ecos, secuencias y melodías nos hunden en la experiencia de estar encerrados en un museo de reflejos. Aquí, la canción “Trans Europa Express” transformaría el rumbo de la música electrónica.
La combinación y dominio de los recursos tecnológicos descritos es clave para entender los sonidos prístinos en Man Machine, de 1978. Éste es el más conocido del sonido Kraftwerk a nivel popular, por las canciones “The Robots”, “Metropolis”, “The Model” y “Neon Lights”. Es el Kraftwerk impecable, preciso; frío, pero sensual aclamado por DJ’s y clubes de música electrónica; aquí están más oprientados a la estética cyber y a la utopía futurista en temas como “Space Lab”.
Entre Electric Café (1988) y Tour de France (2003) hay 15 años, muchos conciertos y la expulsión de Bartos y Flür, entrando Fritz Hilpert y Nenning Schmitzm, del grupo Tour de France. Los desencuentros no terminarán allí, por lo que Florian Schneider sale del grupo en 2008.
La música que escuchamos en el siglo XXI continúa nutriéndose de esa gran revolución, del estuendo poderoso, de nuevas ideas con instrumentos que apuntaron a una cultura diversa e híbrida. l
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* Productor del festival de cultura y nuevas tecnologías Alemania-México: “Tecnogeist”.








