El académico Malaquías López Cervantes, integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia para el Coronavirus, advierte sobre los peligros de nuevos contagios en los “municipios de la esperanza”, donde esta semana los pobladores dejarán su confinamiento para enfrentar la “nueva normalidad”. E insiste: mientras no se hagan pruebas, no sabremos a cabalidad el número real de contaminados. “Tal parece que estamos ante una decisión de carácter político y no ante una determinación científica”.
Los “municipios de la esperanza” que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador planea reabrir a partir del lunes 18 corren un grave riesgo por la epidemia de covid-19, debido a la falta de un sistema de vigilancia epidemiológica que llegue a las zonas más marginadas del país, advierte Malaquías López Cervantes, de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia para el Coronavirus.
A su vez, el exsecretario de Salud José Ángel Córdova considera que esa reapertura de actividades económicas obliga a hacer más pruebas PCR para la detección del virus. No hay, dice, control sobre el número de casos de contagio reales en México.
Apoyado en la experiencia que le dio enfrentar la pandemia de influenza A-H1N1 en 2009, Córdova Villalobos reprueba que nuestro país se haya quedado con el Modelo Centinela para cuantificar la cifra de contagios de covid-19 y advierte que la reapertura de nuestro país se quiere llevar a cabo casi al mismo tiempo que países europeos que le llevan a México un mes de ventaja en el manejo de la pandemia.
El anuncio del regreso a la “nueva normalidad” –como llaman al desconfinamiento en Palacio Nacional– coincidió con la semana más mortífera a consecuencia del SARS-CoV2.
La semana pasada murieron mil 302 personas por la enfermedad, cifra que creció a un ritmo de 5% en sólo cinco días.
Así, de los 108 fallecimientos registrados el lunes 11, se pasó a 353 el martes 12, mientras que los días miércoles, jueves y viernes siguientes las muertes fueron 294, 257 y 290, respectivamente.
En total, se sumaron 10 mil 10 nuevos casos de covid-19 en sólo cinco días, por lo que hasta el viernes 15 el país acumulaba 45 mil 32 personas afectadas por el virus desde el pasado 28 de febrero, cuando la enfermedad llegó a México.
Pese al evidente pico de la pandemia, particularmente en la Zona Metropolitana del Valle de México, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció la reapertura de las actividades económicas mediante un sistema de semáforos.
“Conejillos de Indias”
López Cervantes, también jefe del Departamento de Salud Pública de la UNAM, sostiene que la Secretaría de Salud (Ssa), así como las autoridades sanitarias del país pretenden usar como “conejillos de Indias” a los habitantes de los municipios más pobres y más aislados de México, donde se carece de infraestructura de salud para poder atender a los enfermos.
En entrevista, advierte que no hay ninguna garantía de que no habrá contagios en los 269 ayuntamientos de zonas rurales en los que se pretende dar luz verde al desconfinamiento a partir del lunes 18.
“No se vale”, dice. “Se está usando a la gente de los municipios más remotos como ‘conejillos de Indias’, porque si nos movemos dos semanas en el futuro y pueden salir a decir ‘ya estamos como antes’ y no pasó nada, entonces van a empezar a buscar escenarios similares en otros lugares. Ese es el plan: primero ellos y luego todos los demás. Están tomando una decisión con muy poca información; están prácticamente a ciegas.”
Asegura que ni siquiera hay certeza de que no haya casos sospechosos o confirmados de covid-19 en esos municipios. Basta con que haya dos personas asintomáticas infectadas del SARS-CoV2 al momento de la reapertura para que comiencen los contagios entre los pobladores. Ese escenario es factible ante el escaso número de pruebas PCR que las autoridades sanitarias han aplicado en territorio nacional.
“Los llamados municipios de la esperanza o cero contagios… Para empezar no se puede saber a ciencia cierta si en realidad lo son. No tenemos un mecanismo de vigilancia epidemiológica a nivel municipal; sólo se apuesta a que no se han presentado casos graves en esos lugares y que probablemente el contacto se ha mantenido fuera, pero no se puede garantizar nada”, afirma el entrevistado.
También advierte que al decirle a la población que ya va a regresar a la normalidad, puede iniciarse la cadena de contagios con la movilidad de los habitantes dentro de su comunidad, con las colindantes o con la llegada de una persona externa.
No basta un sistema de semáforos para decidir el futuro de una población que sigue expuesta a adquirir la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus, insiste.
Y agrega: “Son municipios pobres y frágiles donde hay carencia de servicios de salud y de recursos, por eso cuando les piden vigilar que no haya brotes locales no lo podrán hacer, ni siquiera hay lineamientos claros de qué debe hacer un presidente municipal en caso de que haya brotes en su comunidad.
“Recordemos que uno de cada cinco pacientes de covid-19 es asintomático, por eso reitero que se están corriendo riesgos muy importantes y no hay reglas ni lineamientos claros sobre quién debe reaccionar en caso de un brote.”
Córdova, secretario de Salud durante el sexenio de Felipe Calderón, considera positiva la apertura de comunidades y pequeños municipios siempre y cuando se aumenten las pruebas de detección entre la población.
“En 2009”, dice, “el desconfinamiento se realizó sin mayor problema, pero habíamos realizado medio millón de pruebas PCR para la detección del virus. Realmente el aislamiento estuvo vigente del 24 de abril al 9 de mayo (de ese año) y además teníamos un medicamento eficaz, el Oseltamivir, que sólo había sido probado en aves contra el virus de la influenza H5N1 o gripa aviar, pero que funcionó con los humanos.”
Como Italia
La falta de lineamientos claros para el desconfinamiento preocupa tanto a López Cervantes, que no duda en señalar que una apertura sin una estrategia basada en diversos indicadores, como el inicio de pruebas serológicas que busquen anticuerpos en la población mexicana, podría llevar a nuestro país a escenarios como los que se han presentado en Italia, Francia y Nueva York.
“El plan de los semáforos es demasiado vago, se requieren estudios de anticuerpos y una reacción clara a nuevos contagios para saber en qué momento se regresa al distanciamiento social. Creo que hay una urgencia por querer regresar a la productividad, aun cuando no se ha demostrado que la curva epidémica esté aplanada. México no ha sufrido como Italia, Francia o Nueva York, pero tal parece que estamos buscando la manera de parecernos a ellos”, comenta.
Acreditado por el Departamento de Epidemiología de la Universidad de Yale para dar clases en esa materia, López Cervantes recuerda que en México casi no se han hecho pruebas para la detección del nuevo coronavirus, estrategia que ya no puede sostenerse; lo que se requiere son pruebas masivas para la detección del virus.
Revela que tanto en España como en Estados Unidos, países que han comenzado un proceso escalonado de desconfinamiento o reapertura, se ha apostado por las pruebas serológicas a gran escala. El propósito es cuantificar el porcentaje de la población que se contagió y ahora cuenta con anticuerpos que los protegen de la covid-19.
“En México parece que no se tienen estos planes. Ayer mismo la Cofepris –organismo que emite las autorizaciones para importar, vender y fabricar insumos sanitarios– prohibió este tipo de pruebas. Ya se habían introducido en el mercado y aunque muchas pueden no ser muy confiables, ya se estaban preparando laboratorios privados para ofrecerlas… Pero la Cofepris resolvió prohibirlas”, comenta el académico de la UNAM.
Esta determinación no es adecuada, insiste, debido a que el gobierno federal tampoco cuenta con infraestructura estatal o municipal que permita aplicar las pruebas de anticuerpos para conocer la proporción real de personas que ya se contagiaron de SARS-CoV2 y de esa forma cuantificar la llamada “inmunidad de rebaño” que en grandes ciudades víctimas de la epidemia, como Madrid o Nueva York, es de apenas 6%, por lo que el resto de la población sigue siendo propensa a la infección.
“En Estados Unidos ya hay un plan para hacer pruebas en grandes sectores de la población y así poder decir cuántas personas todavía corren peligro de contagio; pero nosotros en México no contamos absolutamente con nada, no hay un plan ni tampoco lineamientos claros para poder reaccionar. El semáforo es una vacilada”, asegura López Cervantes.
Córdova señala que en zonas urbanas y plantas productivas con una gran cantidad de trabajadores, las empresas deben implementar medidas higiénicas estrictas, como el uso permanente de cubrebocas y guantes, sanitización permanente de instalaciones e incluso aplicación de pruebas PCR y de anticuerpos a su personal.
Por último, se manifiesta contra del regreso a clases en educación básica para los primeros días de junio y se pronuncia por esperar hasta agosto para el inicio de un nuevo ciclo escolar, con 15 días o un mes dedicado exclusivamente a tratar de recuperar los días del ciclo 2019-2020 perdidos a causa de la epidemia.
Arrogancia
Durante la presentación de la Comisión Covid de la UNAM, López Cervantes hizo una advertencia sobre la arrogancia oficial respecto al control de la epidemia: 4 mil 767 muertos obligan a hacer un balance sobre la actuación de las autoridades sanitarias.
“Me parece que la arrogancia (de la Ssa) es más intensa ahora, porque a pesar de que estamos viendo el número de fallecidos, no se reconoce la magnitud del problema y no se plantean acciones serias para reiniciar actividades; si se acompañara la reapertura con un estudio para conocer la prevalencia de infectados, tendríamos una decisión con fundamento científico y una justificación”, explica.
Cuestionado sobre la colaboración de la UNAM con las autoridades federales, el integrante de la Comisión Covid señala que no hay canales abiertos para el diálogo y el intercambio con la comunidad científica del país, por lo que no ve que las autoridades sanitarias vayan a escuchar las recomendaciones que han hecho los investigadores universitarios.
Señala que aun cuando el gobierno federal no prevé realizar más pruebas de detección del virus y no ha explicado si se van a realizar tests de anticuerpos para cuantificar a la población que tiene inmunidad ante la covid-19, la UNAM sí piensa realizar estudios serológicos entre su comunidad con fines de investigación y de alerta temprana para evitar contagios entre estudiantes y personal académico.
López Cervantes se adelanta a las descalificaciones de las que puede ser objeto cualquier opinión crítica sobre la actuación que ha tenido el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, en el manejo de la epidemia. Niega tener relación con laboratorios o empresas privadas, como ha dicho el funcionario ante algunos de los señalamientos del académico.
“Necesitamos un proyecto claro que nos demuestre que la epidemia ya está bajo control y que es razonablemente seguro volver a las actividades normales, pero mientras no haya esa información, estamos ante una decisión de carácter político y no ante una determinación científica”, concluye.








