De Felipe Calderón, sobre la entrevista a Roberta Jacobson

Señor director:

Hago referencia al artículo de J. Jesús Esquivel, publicado el día de hoy (3 de mayo), titulado “Conocíamos las andanzas de García Luna… pero debíamos trabajar con él”, para hacer las siguientes precisiones:

1. El artículo contiene una información que se le imputa a la embajadora (aunque no está entrecomillada): “El gobierno de Felipe Calderón tenía en su poder la información sobre los nexos de Genaro García Luna con el narcotráfico”. Esto no es verdad. Actué con determinación contra esas organizaciones criminales y recibí muchas amenazas por perseguirlas y jamás hubiera permitido que ningún funcionario con vínculos de esa naturaleza siguiera en el gobierno.

2. La embajadora Jacobson habla de la información a la que se refiere el artículo, y dice: “Teníamos información y escuchamos rumores que en su mayoría no fueron confirmados, pero que provenían de fuentes de las que esperabas oposición al secretario de Seguridad Pública… nunca información que fuera confirmada por una fuente imparcial; que no fuera tendenciosa”.

La embajadora no provee información nueva, sino que corrobora lo que hemos dicho: que había rumores o información que nunca fueron confirmados por fuentes imparciales o sostenida por evidencia incontrovertible sobre Genaro García Luna. En otro artículo de la misma cobertura se señala la opinión positiva que, en principio, tuvieron funcionarios americanos sobre el secretario.

3. Si las autoridades de Estados Unidos hubieran tenido conocimiento de actividades ilícitas del secretario, y ella en particular, como responsable de la Iniciativa Mérida, ¿cómo explicar que a través de esa iniciativa se dotó de importantes dispositivos y tecnología de inteligencia de vanguardia, armamento y equipo militar, incluyendo varios helicópteros Sikorsky, a la Secretaría de Seguridad Pública? Especialmente porque, como ella afirma, “el Departamento de Estado estaba obligado a cerciorarse de que el equipo militar… no fuera utilizado para favorecer y facilitar el trasiego de drogas”. Sería absurdo suponer que, sabiendo dicha información, hubieran dado ese apoyo de cientos de millones de dólares.

4. En cuanto al argumento de que no tenían alternativa más que trabajar con García Luna, señalo que el grado de cooperación alcanzado entre el gobierno de México que tuve el honor de presidir y el de Estados Unidos alcanzó niveles sin precedentes. Tanto el Departamento de Estado como las agencias estadunidenses tenían interlocución abierta con todas las dependencias de mi gobierno. Y era así porque la estrategia del gobierno mexicano no dependía de una sola persona, sino era una labor de equipo interinstitucional. La Procuraduría General de la República, la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Relaciones Exteriores, la de Seguridad Pública, la de la Defensa, la de Marina, el Cisen, todas las dependencias mexicanas vinculadas al tema estaban autorizadas a interactuar y cooperar con autoridades de Estados Unidos y así lo hacían. De hecho, en muchos operativos en que se requería, las agencias estadunidenses optaban discrecionalmente por la interlocución uno a uno, con algunas de las dependencias mexicanas ya señaladas.

5. Si el gobierno de los Estados Unidos hubiera tenido información procesable contra cualquier alto funcionario mexicano, esa información debería haberse comunicado a mi gobierno a través de alguno de los robustos canales de comunicación que teníamos. Eso no ocurrió.

Agradezco de antemano la publicación de esta carta, de manera íntegra, con la visibilidad dada a la cobertura que la motiva.

Atentamente, 

Felipe Calderón Hinojosa,
expresidente de México

Respuesta del corresponsal

Señor director:

En respuesta a la carta enviada por Felipe Calderón Hinojosa, sobre la entrevista realizada con Roberta Jacobson, exembajadora de Estados Unidos en México, hago las siguientes precisiones:

Remito al señor Calderón Hinojosa a escuchar los audios de la entrevista con la exembajadora Jacobson, publicados desde el pasado lunes 4 de mayo en la página de internet de Proceso.

Segundo, recomiendo a Calderón Hinojosa leer el cuestionario al que respondió la exembajadora Jacobson, publicado el pasado miércoles 6 de mayo por el diario El Universal, en el cual es articulista la señora Margarita Zavala de Calderón.

En el cuestionario publicado por dicho rotativo Jacobson enfatiza: “Lo único que yo quise decir es que yo imaginaba, y todavía imagino, que había gente dentro del gobierno de México que tenía la misma información que nos llegaba a nosotros. Eso no significa que el (ex)presidente esté mintiendo cuando dice que no sabía de esta información. Yo no puedo decir quién veía qué información, pero sí que esta información fue de un tipo que pienso debió llegar a las oficinas de los oficiales mexicanos al mismo tiempo que nos llegaba a nosotros”.

Sobre el punto número 2 de la misiva de Calderón Hinojosa y que, por cierto, en el cuestionario del diario también aborda la exembajadora, porque se lo preguntaron, preciso lo siguiente: Me equivoqué en la traducción de la palabra en inglés “unbiase”, pronunciada por la exembajadora; la confundí con la palabra “bias”.

La frase a la que hace referencia Calderón Hinojosa la aclara Jacobson en el cuestionario: “La palabra tendenciosa fue una traducción del periodista de Proceso porque yo hable en inglés en la conversación”.

La frase con la traducción correcta debió decir: “Regularmente rumores e información de una agencia sobre otra agencia, podíamos obtener información que provenía de la Policía Federal sobre oficiales del Ejército y viceversa, nunca información que fuera confirmada por una fuente imparcial que no fuera neutral”.

Por último, como reportero no me corresponde elegir ni determinar los títulos o encabezados de mis textos.

Atentamente,

J. Jesús Esquivel