Es oficial: hay subregistro de muertes

Pese a las numerosas conferencias del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, en las que explica con detalle el comportamiento de la covid-19 y aporta estadísticas, lo cierto es que se desconoce el número real de muertes causadas por ese virus. Algunos especialistas han puesto en duda la precisión del Modelo Centinela y el propio gobierno de la 4T admite que sólo cuenta con un subregistro de muertos.

En la fase 3 de la epidemia el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tiene cifras actualizadas sobre el número de muertes causadas por enfermedad en los primeros cuatro meses de 2020, lo que impide cuantificar el aumento en la mortalidad provocada por la covid-19 en el país.

La carencia de una base de datos preliminar sobre todas las muertes por enfermedad o causas naturales fue confirmada por la Secretaría de Salud (Ssa) a Proceso tras una solicitud para hacer un comparativo de la mortalidad en lo que va del año con periodos similares de años anteriores.

La directora de Información en la Ssa, Sofía Granados, explica que la Dirección General de Información en Salud sólo cuenta con datos preliminares sobre la mortalidad de 2019; es decir, se tiene un concentrado de las defunciones en México durante ese año, aunque todavía falta su revisión final por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Sin embargo dice que en el caso de 2020, algunas entidades federativas no han capturado sus datos o lo han hecho de forma parcial debido a la propia emergencia sanitaria y a la decisión de suspender labores en áreas que no se consideran esenciales para la operación de los gobiernos locales.

“No tenemos los datos de 2020 ni preliminares porque con este tema de covid-19 muchos estados suspendieron actividades en algunas áreas y no se han registrado como debieran los datos de mortalidad en los tiempos en los que tienen marcados. Algunos (estados) lo han hecho; otros no; otros a medias. Al final, sobre 2020 no tenemos nada concreto, ningún número final. Seguramente hay un avance, pero que no sirve”, responde.

Pese a la falta de información sobre las defunciones en general, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, presentó en la conferencia del viernes 8 datos de dos plataformas de vigilancia epidemiológica que contabilizan decesos.

Por un lado, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Respiratoria Viral (Sisver) contabilizó 2 mil 516 decesos al martes 5, mientras que la Red de Defunciones Sujetas a Vigilancia Epidemiológica (Redve) aportó mil 440 fallecimientos adicionales para esa misma fecha.

Es decir, hasta el martes 5 habían fallecido 3 mil 956 personas por causas atribuibles a enfermedades epidémicas y respiratorias.

A la par de esa información, se presentó el comunicado técnico diario del viernes 8 en el cual se reportaron 3 mil 160 defunciones provocadas por covid-19. Además, las autoridades sanitarias reconocieron que existen otras 254 muertes sospechosas de covid-19.

López-Gatell no aclaró si la diferencia en el número de personas fallecidas entre ambos conteos se consideran muertes sospechosas por infecciones del virus SARS-CoV2.

Sin embargo, dijo que esa variación diaria de 360 fallecimientos entre el comunicado técnico que se presenta en las noches y la cifra de defunciones que reportan el Sisver y la Redve obedece a que los decesos están en proceso de certificación de acuerdo con un Comité Técnico Científico que revisa los antecedentes de los fallecidos.

“El conjunto de las muertes registradas aquí es éste, que si ustedes le suman es un poco mayor por cerca de 360 muertes a lo que informamos todos los días. ¿Por qué razón? Porque están en proceso de certificación o de revisión de la certificación y de clasificación del dictamen (del tipo de muerte), que es lo que hemos explicado muchas veces”, sentenció.

Otras muertes a vigilar

Alejandro Macías, infectólogo de la UNAM y zar contra la influenza en 2009, admite que siempre hay un subregistro en el número de muertes que ocasiona una epidemia al momento que sucede, por lo que es necesario hacer comparaciones entre el año de la enfermedad con los registros de años anteriores para detectar el “exceso de mortalidad”.

Explica que en el caso de la covid-19 no sólo las neumonías e insuficiencias respiratorias son elementos a vigilar en las cifras de mortalidad, ya que el nuevo coronavirus ataca múltiples órganos y no sólo los pulmones, como se creía en un principio.

“La mayoría de enfermos por covid-19 va a tener problemas de coagulación, de inflamación, de lesión en el hígado y hasta de daño renal, sin que pueda especificar una proporción”, explica. 

Agrega que también aumentan los niveles de coagulación de la sangre, por lo que puede causar infartos, embolias y embolias cerebrales, fallas orgánicas que, a su vez, pueden causar la muerte de un paciente.

“Puede ser que una persona infectada tenga infartos no sólo del corazón, sino embolias cerebrales, y no solamente en las venas, sino también en las arterias; puede llegar a sufrir necrosis de las extremidades”, aclara.

Por lo anterior, cree que el subregistro de muertes por covid-19 no sólo corresponderá a las neumonías, sino también a infartos y embolias, por lo que será importante hacer comparaciones entre la mortalidad que se registró en los meses de abril y mayo de 2020 con periodos similares de años anteriores.

Considera que habrá defunciones con pruebas negativas del nuevo coronavirus y fallecimiento de personas mayores en sus casas, como ha sucedido en otros países, que no reciban atención médica y que no se van a contabilizar como covid-19.

“Es inevitable que la mortalidad esté subregistrada porque hay gente que muere, por ejemplo, por infarto o de neumonía y no se le hizo la prueba, o la prueba salió negativa o no cayó en la definición de la enfermedad y murió al parecer por otra cosa… entre toda esa gente seguramente habrá defunciones que no están contabilizadas como covid-19, aunque lo hayan tenido.

“Por eso digo que eso lo vamos a saber en el futuro, de manera retrospectiva cuando analizas el número de muertos, la tasa de muertos para los meses de abril y mayo, cuando se vea año con año, hay tantos muertos entre abril y mayo y se piensa que en abril y mayo de 2020 hubo un exceso de fallecidos, generalmente ese exceso de mortalidad es el que mejor refleja la mortalidad atribuible a una nueva enfermedad”, señala el especialista.

Para el también integrante de la Comisión para la Atención de la Emergencia del Coronavirus de la UNAM –que provocó polémica al estimar que México podría tener 1 millón de contagiados, cifra que apenas representaría menos de 1% de la población– no se puede pretender que se haga registro puntual de cada deceso por la enfermedad, como no se ha podido realizar un conteo real de contagiados con el Modelo Centinela. 

“Seguramente puede haber muchos casos de gente que está muriendo en sus casas o con otro tipo de diagnóstico y que finalmente sí tenían covid-19”, concluye.

El propio López-Gatell reconoció el viernes 8, después de una serie de notas publicadas en medios internacionales que apuntaban a la falta de datos creíbles sobre la cifra de decesos por covid-19, que existe un subregistro en el número de personas fallecidas, pero negó cualquier intención de ocultar datos.

“Las muertes de personas que padecen covid no siempre se pueden demostrar porque llegan en un estado de gravedad que no permite hacer las pruebas de laboratorio. También hemos explicado que esas muestras de laboratorio se podrían tomar aun después de la muerte, pero esto raramente ocurre. Entonces personas que muy desafortunadamente pierden la vida y han tenido las condiciones clínicas sugerentes de covid, no quedan registradas como covid porque no tienen una demostración por laboratorio”, aseguró en una videograbación.

Sin embargo, en ese mismo mensaje se apartó de las consideraciones exclusivamente técnicas y afirmó que entre las personas que más difundieron las notas de diarios como The New York Times y El País había exfuncionarios, políticos con aspiraciones y gente cercana a empresas con intereses comerciales en el sector salud, pero sin dar ningún nombre.