Óscar Chávez y “Macondo”

Fallecido el miércoles 29 de abril a los 85 años de edad en el Hospital 20 de Noviembre de la Ciudad de México (al que ingresó por síntomas del covid-19), el popular cantautor recordó para la Edición Especial de Proceso –“40 aniversario: Cien años de soledad”, junio de 2007–, su encuentro personal en los años 60 con Gabriel García Márquez en Radio UNAM, donde fueron colegas. Intérprete de protesta durante el movimiento del 68, reconocido folclorista y creador del amoroso bolero “Por ti”, contó entonces los pormenores de su cañonazo cumbiero “Macondo”, grabado en 1971, inspirado por el libro del Nobel. Aquí, fragmentos de aquel texto.

Tan legendario en la música popular mexicana como Gabriel García Márquez en la literatura, Óscar Chávez intenta ubicar el año de su encuentro con el escritor, sin conseguir más que la referencia de “a mediados de la década de los sesenta en Radio UNAM, don Gabriel hacía unos programas llamados Literatura colombiana. Yo estuve unos 10 años en la estación como locutor, yo era el milusos allí”. 

Hombre de teatro y cine, Óscar Chávez, el cantor nacido un 20 de marzo de 1935 en la Ciudad de México, saltó a la fama cuando protagonizó en 1966 a uno de los personajes centrales en Los Caifanes, exitosa película de Juan Ibáñez, al lado de Julissa y Enrique Álvarez Félix.

“Aunque nunca lo traté mucho entonces a don Gabriel, lo cierto es que siempre ha sido un hombre muy educado, cordial, muy atento. Y coincidíamos, pues él andaba en la Zona Rosa, nos lo encontrábamos toda la flota del Mesón del Perro Andaluz y en varias partes. Realmente no tuve gran contacto así, de platicar bastante, yo le sigo guardando gran respeto, lo saludaba frecuentemente… Siempre ha sido una persona, te repito, educadísima, cordial, nada solemne, con una bonhomía ejemplar, cosa que se le agradece.”

De pronto, una imagen ilumina su memoria:

“Yo había leído Cien años de soledad recién salidito en 1967, y eso lo sé por don Gabriel, pues tengo el primer tomo de la primerita edición que acababa de comprar en la Librería de Cristal que todavía está en la calle Niza de la Zona Rosa, y al dar la vuelta a media cuadra, sobre Hamburgo. ‘¡Ah, qué coincidencia, qué casualidad, traigo su libro, don Gabriel… una dedicatoria!…’.

“Afortunadamente, y lo digo con mucho orgullo, ya conocía todo lo publicado a don Gabriel en México por la Universidad Veracruzana, y luego ya llegaron ediciones de Colombia… Leí prácticamente cualquiera de sus libros anteriores a Cien años de soledad, que La hojarasca… El coronel no tiene quien le escriba, una obra estupenda…

“Pero el éxito de Cien años de soledad es incuestionable. Un mínimo comentario mío no tendrá importancia frente a lo que han expresado personas más calificadas. Cien años de soledad es una novela que merece todo lo que ha sucedido.”

Su versión de 1971

Entre las canciones que más solicitan a Óscar Chávez en cada concierto hallamos su bolero “Por ti”, el son “Hasta siempre, comandante”, de Carlos Puebla. Pero la cumbia peruana “Macondo” corona su repertorio.

–En México se piensa que usted la escribió…

–No, no… para nada, es una canción que hizo un cineasta peruano llamado Daniel Camino Díez, Canseco, al que alguna vez conocí, muchos años después de haberla cantado, en un festival internacional de cine. Ya sabía de mi versión y le dio mucho gusto. Y a mí también, claro.

“Él me pasó una partitura que tengo extraviada de otra cumbia a La cándida Eréndira… Supe de ‘Macondo’ porque el colombiano Iván Restrepo, gente de cine y periodista decano en Radio UNAM, alguna vez me dijo: ‘Oye, por a’i anda circulando un disco muy interesante que no puedes dejar de escuchar, es para ti’. 

“Me hizo llegar esa grabación de un conjunto, francamente no recuerdo si colombiano o venezolano, pero exponente de música así, tropicosa y muy buena. La tomé, trabajé la pieza con Chamín Correa, quien me hizo los arreglos por 1971.”

El guitarrista Chamín Correa (DF, 4 de diciembre de 1929-Cuernavaca, 14 de enero de 2020) integró en los años cincuenta el trío Los Tres Caballeros con Roberto Cantoral y Leonel Gálvez. Aquel arreglo fue definitivo en el éxito que disfruta hoy “Macondo” y al aparecer como “El Macondo” en 1972 para el LP Enjaulado. Óscar Chávez canta a Latinoamérica 2 (Polydor), la República mexicana movió el bote.

“Chamín Correa, por cierto, no empleó guitarra, sino un instrumento griego que teníamos a la mano. Lo hicimos con un bouzuki ejecutado por él, de entre las cosas que había en la disquera Polydor; estaba ahí y lo usamos.”

–¿A qué atribuye el inmenso atractivo de “Macondo”?

–A todo. Me parece un homenaje sensacional a Cien años de soledad y a su autor. Yo la tocaba tal cual. Es cumbia. Y la letra está muy bien hecha, es un homenaje muy ingenioso, muy rico, con lenguaje lleno en metáforas, usando a su vez las del libro, y de existir algún mérito obvio de “Macondo” consiste en promover la lectura de esa novela, y por lo mismo es su logro mayor. 

“La he grabado cualquier cantidad de veces en vivo con el trío Los Morales”.

Nuevos bríos

La literatura de Gabriel García Márquez ha sido rica fuente de inspiración musical para artistas en diversas partes del mundo y distintos idiomas.

No obstante, ninguna canción goza de tanta gloria como “Macondo”, de Canseco, grabada por multitud de artistas, como Los 8 de Colombia, y que en versión del venezolano Luisín Landaez llegó a Chile, país donde la banda Sexual Democracia la grabó con aires pop, y además utilizó para Sudamérica suda (1993) otras frases del escritor.

“Macondo” fue dada a conocer en nuestro país por Óscar Chávez (Latinoamérica canta, Discos Polydor, 1972) y cuenta con interpretaciones del acordeonista Celso Piña (Monterrey, 6 de abril de 1953-21 de agosto de 2019) y su Ronda Bogotá (CD Una aventura más, 1999), o en cumbia-rock por el paceño Julián Vázquez y Somos, desde 1990 éxito radiofónico en Baja California Sur (CD Las Varitas II, producción Poncho Varitas).

La amistad entre Óscar Chávez y García Márquez renovaría bríos:

“Realmente no tuve gran contacto así, de platicar bastante, y le sigo guardando gran respeto. Lo saludaba frecuentemente, y cuando tuve la oportunidad de tratarlo mejor fue en 2003… La amistad se dio a partir de que fuimos jurado don Gabriel, el compositor tamaulipeco Mario Kuri-Aldana [1931-2013] y yo del Premio Fundación Lya Kostakowsky, cuando se hizo la convocatoria para ensayo sobre música que ganó la investigación del músico Jorge Velasco con su libro El canto de la tribu…”

–Por tratarse de un premio a la música popular, ¿no se dieron discusiones entre ustedes?

–Claro, al ventilar todos los trabajos… porque don Gabriel sabe bastante de música, es un gran melómano de todo tipo de géneros. Y hablamos de la cumbia, ritmos, bailes y boleros y danzones, mil cosas más que disfruta, conoce bien, ha escrito mucho, y motivó a que los premios Grammy reconocieran al vallenato como una categoría per se, ¿no?

Óscar Chávez calla. 

Luego torna a la inmediatez con su representante Martha de Cea y el productor de la independiente Ediciones Pentagrama, Modesto López, sobre los preparativos para la conmemoración del medio siglo musical del intérprete y actor.

No son enchiladas: Un concierto en el Auditorio Nacional para agosto de 2007 al que, “sin falta”, jura, invitará al mismísimo “don Gabriel”.

Aparte de poseer irresistible jícamo por ser la cumbia uno de los géneros colombianos afines al Nobel (por demás, un buen bailarín), la letra de Canseco en “Macondo” evoca con acierto el hechizante universo de Cien años de soledad.

Todo un clásico de la cultura popular que popularizó como nadie Óscar Chávez.