Las autoridades sanitarias se preparan para lo peor. Esta semana se espera una cresta aún mayor de esa curva rebelde detonada por la pandemia del covid-19. La desesperación cunde por el aumento exponencial de los contagiados y la saturación de los servicios médicos, sobre todo en la Ciudad de México, donde algunos de los afectados han tenido que recorrer varios hospitales hasta encontrar una cama para ser atendidos.
El escenario de saturación de hospitales que el doctor Hugo López-Gatell quería evitar con el llamado a quedarse en casa ya está ocurriendo en la Ciudad de México: seis de cada 10 camas en cuidados intensivos ya están ocupadas en los nosocomios locales.
Pese a que el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo el pasado 30 de abril que se “aplastó la curva” y no había saturación de hospitales, al día siguiente cambió de opinión. En la conferencia matutina en Palacio Nacional del viernes 1 pidió a los ciudadanos que ya no vayan al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), a Nutrición o a los hospitales del ISSSTE, porque ya no tienen capacidad; recomendó ir a los nosocomios del IMSS, pese a que muchos de ellos también están llenos.
Mientras, López-Gatell informó que la Ciudad de México está llegando a la cumbre de la curva epidemiológica, cuando se espera mayor número de contagios. Con base en las estadísticas el gobierno prevé que esto ocurrirá el miércoles 6.
El escenario de la saturación por el aumento de número de casos ha llevado a las autoridades a habilitar otros hospitales, como el General de Iztapalapa y Xoco, cada uno con 120 camas y 20 ventiladores, además de la instalación de camas en el Centro Banamex para pacientes que no requieren intubación. Según el gobierno federal, también se echará mano del Plan DN-III para que los hospitales del Ejército y la Marina puedan recibir pacientes de covid-19.
En el Valle de México 16 hospitales están atestados por casos de covid-19, incluido el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), la meca de los servicios de salud en esta pandemia.
Y aun cuando el personal del instituto no tiene problemas por falta de equipamiento médico o medicamentos, como en otros hospitales del país, ni los países más desarrollados del mundo tienen tantos respiradores artificiales como los que ahora se requieren, y el INER requiere más camas y más ventiladores.
El personal tiene 100 ventiladores en uso y espera que lleguen más para atender la creciente demanda. “Estamos llenos, nunca en la vida habíamos tenido 100 tubos”, cuenta un neumólogo del instituto a la reportera a condición del anonimato. Asegura que en 2009, durante la época más dura de la pandemia de la influenza, llegaron a tener 60 ventiladores funcionando.
Desde el pasado 24 de abril el área de urgencias del INER, donde hay 16 camas, ha estado a su máxima capacidad todas las noches. “Si no están llenas es porque un paciente ya pasó a pabellón o ya falleció. Pero no pasa un día y se vuelve a llenar”, asegura una doctora residente, quien también pide reservar su identidad.
“Tenemos casos de pacientes que llegan al INER, pero ya vienen de otro hospital y aquí les decimos que tampoco hay lugar; son pacientes a los que están peloteando, porque realmente no hay espacio”, dice la entrevistada.
Todos los pacientes que llegan al instituto con síntomas del virus SARS-CoV-2 pasan primero al área de triaje donde son evaluados por los neumólogos. Si están realmente graves y requieren ser intubados, avanzan a urgencias y luego a los pabellones. Pero en los últimos días nadie entra a menos que se libere una cama.
“Es muy frustrante para nosotros y yo creo que para los familiares debe ser desesperante. El paciente llega despierto y sabe que tiene que seguir su camino hacia otro hospital”, comenta la doctora y explica que la saturación hospitalaria se debe en gran medida a que los pacientes que dependen de un ventilador tardan al menos 15 días en recuperarse.
Agrega: “Si los aceptáramos sería para ponerlos en el pasillo, porque ya no hay ventiladores; sería lo mismo que dejarlos en la calle. Entonces, mejor los rechazamos para que vayan a buscar una opción real”.
Urgencia de ventiladores
El covid-19 es una enfermedad respiratoria compleja que en su fase más crítica obliga a los pacientes a estar conectados a respiradores artificiales. Según la OMS, en China sólo 6.1% de los pacientes llegó a necesitar un respirador artificial. En este momento, el INER no está aceptando casos de neumonías moderadas porque es el hospital que concentra la mayoría de las camas como ventiladores de la capital que, según la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, son alrededor de mil 500.
“Estamos en el punto en el que para estar en el INER es porque requieres un ventilador. Se tienen que tomar decisiones de qué paciente lo requiere en este instante y qué paciente puede aguantar un día más. No es lo deseable, pero tenemos que optimizar los recursos”, revela un neumólogo.
Para ser candidato a la intubación, asegura, el paciente necesita tener niveles bajos de saturación de oxígeno en la sangre, que debe ser al menos de 95%, además de fiebre y frecuencia respiratoria igual o mayor de 30 respiraciones por minuto. “Con eso decidimos que se tiene que hospitalizar ya”, dice.
Las travesías de personas buscando ser atendidas por síntomas de coronavirus son cada vez más frecuentes. Sergio Armando, un hombre de 81 años en situación de calle y una discapacidad psicosocial, con hipertensión y un diagnóstico en mano de neumonía atípica por probable covid-19, deambuló durante tres días por diferentes hospitales en espera de una cama.
El 29 de abril se refugió en un cajero automático en el sur de la Ciudad de México y fue localizado por personas que llamaron a varios hospitales hasta que le encontraron lugar en el de Ajusco Medio. Hoy la condición de Sergio Armando es estable.
Los últimos días de abril fueron críticos para la Ciudad de México. Los hospitales privados Médica Sur, ABC de Observatorio, Sanatorio Durango y Español colgaron letreros en sus puertas o informaron en comunicados que habían excedido su capacidad hospitalaria para atender pacientes con covid-19.
Dieciséis hospitales públicos que atienden casos de coronavirus en la Zona Metropolitana del Valle de México –que pertenecen al IMSS, ISSSTE, Institutos Nacionales de Salud, de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México y los del Estado de México– reportaron que carecían de camas disponibles el 30 de abril, de acuerdo con los datos del gobierno capitalino:
Son el Juárez de México, el regional 1 de Octubre, el General de México, los generales de zona 29, 48 y 57 del IMSS, el Centro Médico 20 de Noviembre, el Ajusco Medio, el de especialidades de la Ciudad de México, el General José María Morelos y Pavón, el Regional Ignacio Zaragoza, el Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, el Centro Médico Adolfo López Mateos, el General Doctor Manuel Gea González, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y el INER.
Las peripecias cotidianas
A un kilómetro del INER, en el Salvador Zubirán (Nutrición) –en la zona de hospitales de Tlalpan–,las familias esperan en la calle noticias sobre el estado de sus enfermos.
Una doctora del área de urgencias cuenta que en días pasados el instituto se colapsó. Se quedó sin camas y los pacientes son atendidos en los consultorios.
“Ya no cabe un alfiler. Lugar donde hay una toma de oxígeno, hay oportunidad de hospitalizar a un paciente. Pero esta semana se llenaron todas las tomas de oxígeno que se podían utilizar. Esta semana ya se empezaron a rechazar pacientes. Se les pregunta si tienen IMSS o ISSSTE o Seguro de Gastos Médicos, porque en Nutri ya no hay espacio”, narra.
En los últimos días, si un paciente llega muy grave a Nutrición, los neumólogos lo pasan al hospital y lo estabilizan, pero le comentan que hay una lista de espera para intubaciones y que ya no hay camas en áreas críticas, para que busque otra opción. En Nutrición hay 40 camas con ventiladores y todas están ocupadas.
“Es un buen hospital, aquí todos tienen comida y mínimo una silla con oxígeno. Todos estamos comprometidos en ayudar. Pero está rebasado. Nunca imaginé ver Nutrición colapsado. Nadie se lo imaginó así. Las semanas pasadas no me espantaba tanto. Esta semana he llorado todos los días, no por mí sino por los pacientes, por sus familias”, dice la doctora de urgencias.
En espera de lo peor
En las últimas seis semanas, desde el primer caso de covid-19 en México, la capacidad hospitalaria en territorio nacional se ha reducido 29%. Están ocupadas 4 mil de las 13 mil 744 camas de la Red IRAG (Infección Respiratoria Aguda Grave).
Del total de los pacientes confirmados (17 mil 799), 39.59% ha requerido hospitalización y 60.41% se recupera en casa, según las cifras oficiales al 29 de abril. En todo el país hay 7 mil 500 ventiladores, según el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell.
Sin embargo, en la Ciudad de México, donde se concentra 27% de los casos nacionales, al corte del 29 de abril había 4 mil 782 acumulados y 2 mil 679 personas ameritaron hospitalización. Ese día el gobierno de Sheinbaum consideró que la saturación hospitalaria era de 67%.
De acuerdo con los datos abiertos del Gobierno de la Ciudad de México, el 29 de abril había mil personas intubadas en el Valle de México, de las cuales 804 se encontraban en la capital y 196 en el Estado de México. Sin embargo, apenas ocho días antes fueron 699 las personas intubadas; es decir, hubo un incremento de 43%.
La Agencia Digital de Innovación Pública, encargada de analizar el modelo epidemiológico de la Zona Metropolitana, estima que el repunte en los casos de la última semana se debe a que “algo pasó en la Semana de Pascua”, entre el 13 y 19 de abril, que aceleró el contagio. La dependencia presume que los ciudadanos aflojaron las medidas de sana distancia.








