Fonca: tres décadas de impulso

En 1988 se dio un paso decisivo en la historia de las instituciones culturales de México: la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que marcó un parteaguas en la política cultural del país, y que en diciembre de 2015 dio lugar a otro capítulo relevante de esta historia: la creación de la Secretaría de Cultura del gobierno federal.

En 1989 se creó el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), una respuesta del Estado mexicano a un anhelo de los propios creadores artísticos y culturales que, a lo largo del tiempo, expresaron su deseo de contar con un mecanismo de apoyos y estímulos que respondiera a la creciente actividad artística y cultural de México.

El Fonca surge como un fondo de estímulo económico para apoyar la creación de obras artísticas y culturales, respetando y garantizando la libertad creativa, estableciendo un mecanismo a través de convocatorias a diversos géneros y disciplinas artísticas. Se estableció un sistema de jurados de selección integrado por miembros de la comunidad artística que evaluaban y revisaban las solicitudes presentadas por los postulantes. El secretario ejecutivo del Fonca tenía voz, pero no voto, en las decisiones que se tomaban en el seno de los consejos.

Tuve el privilegio de estar al frente del Fonca de 1991 a 1994 y compartir con artistas de diversas generaciones esta pasión por las artes, el compromiso por la libertad y la transparencia en las decisiones. Como mi antecesor y los titulares que me sucedieron, a quienes reconozco su entrega y compromiso, mi tarea fue diversificar y ampliar los programas, afinar los mecanismos de dictaminación de proyectos, y fortalecer el trabajo de los consejos de selección y el diálogo con la comunidad artística.

Durante esos años se creó el Sistema Nacional de Creadores Artísticos, que vino a enriquecer la operación del Fonca. México tenía una deuda con sus creadores de arte; el Estado mexicano apoyaba la investigación científica a través del Sistema Nacional de Investigadores, por lo que resultaba imprescindible un programa similar para los artistas. Así, el Fonca creció y se amplió para abrir otros apoyos, por ejemplo, a los creadores en lenguas indígenas, a intérpretes y ejecutantes, al intercambio artístico internacional, a proyectos editoriales, a disci­plinas y especialidades.

El Fonca floreció como un programa integral de estímulos a la creación que incluía el seguimiento de los proyectos, la tutoría, la formación, la edición de los trabajos, las reuniones de pares para la reflexión y el análisis, los vínculos con instituciones internacionales para el intercambio de residencias artísticas, la permanencia y la consolidación de espacios y grupos artísticos, entre otras acciones. El Fonca impulsó a los estados de la República a crear sus propios fondos estatales, que también con el tiempo se han diversificado y fortalecido.

El Fonca propició y acentuó el trabajo multidisciplinario, que creadores de diversas generaciones y latitudes se relacionaran e intercambiaran experiencias y realizaran proyectos conjuntos; promovió una relación entre creadores y disciplinas artísticas en los diversos encuentros de becarios realizados en los estados de la República. Propició que se sentaran a la mesa los creadores de las diversas artes para analizar y determinar apoyos a sus pares. Músicos y poetas, artistas visuales y coreógrafos, actores y bailarinas, videoastas y directores de escena,­ escritores y cineastas asistieron a los encuentros durante años, fortaleciendo a una comunidad artística y cultural amplia, vibrante, plena de pasión y compromiso por su trabajo. Muchas de estas obras y creaciones forman parte del patrimonio cultural que identifica a nuestra generación.

Entiendo este esquema de estímulos como una necesaria y relevante inversión social. Son tres décadas de enriquecer el patrimonio cultural de los mexicanos y de apoyar algo esencial para toda sociedad: el estímulo a la cultura y el arte, como derecho y bien común, que poseen un gran valor en la formación integral de los seres humanos.

Celebro que la comunidad cultural exprese su opinión para garantizar lo avanzado durante años. Como toda institución, el Fonca siempre ha sido perfectible y cada titular ha aportado a su enriquecimiento. Sería un retroceso modificar su status.

La historia del Fonca está escrita en los más de 24 mil proyectos apoyados, que forman parte del patrimonio cultural de todos los mexicanos.

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* Fue secretaria de Cultura del gobierno federal (2017-18) y escribió este artículo a solicitud de Proceso.