Después del divertido proyecto interactivo de escultura en realidad aumentada (RA) que, de manera gratuita, lanzó el artista neo-pop Kaws, para que cualquier interesado pudiera tener arte en su casa durante el aislamiento por el covid-19, ahora se impone de nuevo con una propuesta cuyo objetivo es ayudar a los que ayudan.
Durante la pandemia, el protagonismo de los artistas visuales –como un gremio que se involucra con la sociedad apoyándola de manera material o inmaterial– ha sido prácticamente nulo.
Aquí en México el silencio artístico sólo se rompió para defender la existencia de una institución –el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes– que, de entrada, necesita desde hace muchos años una reestructuración.
Por lo mismo, una actitud como la del norteamericano Kaws no sólo destaca, sino que motiva para reflexionar en torno a la sobrevaloración que ha tenido la figura y la profesión del artista en la contemporaneidad. Una sobrevaloración que ha derivado en privilegios económicos –como las becas del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca– y que, por la actitud artística tan alejada de la sociedad, ahora debería resignificarse.
Nacido en 1974 en la Ciudad de Jersey con el nombre de Brian Donnelly, Kaws sorprendió el año pasado por el incremento que alcanzó su firma en la subasta de primavera de Sothebys en Hong Kong. De un estimado de 1 millón de dólares que tenía su pintura Los Kimpsons (2005)
–reinterpretación de la parodia que sustituye, con la fisonomía de los Simpsons, a los personajes de la portada del disco Sargento Pimienta de los Beatles–, logró un precio final de 14.7 millones de dólares. Un aumento de casi 15 veces su valor.
Formado artísticamente entre el riesgo de las intervenciones callejeras y el profesionalismo de la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, Kaws ha desarrollado un vocabulario neo-pop que fusiona el apropiacionismo posmoderno, la audacia del Street art y la narrativa corporal de las animaciones.
En la construcción de su vocabulario se apropió de la imagen visual de figuras populares de la cultura mediática –Astroboy, Elmo y el Monstruo come galletas de Plaza Sésamo, los Simpsons–, sustituyendo únicamente sus ojos por signos en forma de X. Un recurso tomado del reconocido graffitero Keith Haring (1958-1990), y que llegó a convertirse en su marca característica.
Trabajadas como juguetes coleccionables post-graffiteros, sus figuras de ojos de X se han convertido en contundentes y atractivas esculturas que oscilan entre el humor y el hieratismo.
Sumamente exitoso en el mercado, Kaws ha decidido apoyar durante la contingencia sanitaria difundiendo gratis o a bajo precio sus obras. El proyecto de escultura en RA –imágenes que se bajan al teléfono a través de una app, se colocan en el entorno real y se registran como fotografías– consistió en una réplica de su famoso Companion –cuerpo, zapatos, shorts y guantes de Mickey Mouse, cabeza de calavera y orejas a manera de huesos– en pequeño formato que, de manera gratuita, podía bajarse como aplicación para que volara o levitara en cualquier entorno doméstico. https://app.acuteart.com/
Y ahora, para contribuir a que los jóvenes que atienden en la asociación Free Arts NYC de Nueva York puedan tener experiencias “inspiradoras y resilientes”, ha decidido vender gráficas firmadas a un costo de mil 200 dólares. Organizada en series de 25 piezas, la propuesta empieza con un Snoopy intervenido con la poética tipo Frank Stella que está trabajando en sus pinturas actuales. Con base en el mercado, cada gráfica debería tener un costo aproximado de 14 mil dólares. https://www.instagram.com/p/B-ztLfaDeeZ/








