Nueva York ve morir más latinos y negros que blancos

Los datos de las autoridades sanitarias de Nueva York son contundentes: la tasa de mortalidad para los hispanos en esta ciudad es de 22 personas por cada 100 mil; para los negros es de 20 por cada 100 mil… para los blancos, 10 por cada 100 mil. Esta disparidad, según especialistas, obedece a ancestrales desigualdades económicas y sociales: las personas más pobres tienen problemas crónicos de salud no tratados. En el caso de los hispanos, se suma el ambiente negativo hacia ellos, alentado desde las altas esferas del poder.

NUEVA YORK.– En esta ciudad el coronavirus está matando a latinos y personas de raza negra al doble de la tasa que está acabando con los blancos, según datos preliminares publicados el miércoles 8 por las autoridades neoyorquinas.

Esta disparidad refleja las desigualdades económicas persistentes y de larga data y diferencias en el acceso a la atención médica, expresó el alcalde Bill de Blasio la mañana de ese miércoles.

“Hay claras desigualdades, claras disparidades en cómo esta enfermedad está afectando a la gente de nuestra ciudad”, dijo De Blasio. “La verdad es que de muchas maneras los efectos negativos del coronavirus, el dolor que está causando, la muerte que está causando, se relacionan con otras disparidades profundas en la atención médica que hemos visto durante años y décadas.”

Según la misma fuente, la tasa de mortalidad preliminar para los hispanos en Nueva York es de aproximadamente 22 personas por cada 100 mil, para los negros es de 20 por cada 100 mil, para los blancos es de 10 por cada 100 mil y para los asiáticos es de ocho por cada 100 mil.

En el estado de Nueva York otras 779 personas murieron a causa del virus, informó el gobernador Andrew Cuomo el miércoles, segundo día consecutivo en que las muertes aumentaron a niveles máximos, incluso cuando el alcalde reconoció que el número de fallecimientos puede ser mayor que las cifras reportadas.

De Blasio dijo que hay “de 100 a 200 personas por día” en la ciudad que mueren en sus casas y se presume que son víctimas del virus, pero que no se hacen pruebas y quedan fuera de la cifra de decesos por el coronavirus.

Viejas desigualdades

De Blasio asumió el cargo en 2013, en medio de una ola de retórica sobre cómo Nueva York se había convertido en un bastión de la desigualdad. Desde entonces el alcalde se ha propuesto reparar ese desequilibrio con guarderías de acceso universal, aumentos al salario mínimo para los trabajadores de la ciudad y licencias médicas pagadas.

El brote de coronavirus ahora ilumina otras brechas en Nueva York entre los que tienen y los que no tienen, desde la disponibilidad de sitios de prueba hasta la de camas y equipos de protección en los hospitales.

En esta ciudad los latinos representan 34% de las personas que han muerto por el coronavirus, pero son 29% de la población, según datos preliminares del neoyorquino Departamento de Salud. Los negros representan 28% de las muertes, pero son 22% de la población.

La disparidad racial en las muertes de la ciudad de Nueva York es similar a la de otras partes del estado, pero menos pronunciada que en otras ciudades y entidades que han publicado desgloses raciales de casos y fallecimientos por la pandemia.

En Chicago, por ejemplo, las personas de raza negra representan 72% de las muertes relacionadas con el virus, a pesar de que son poco menos de un tercio de la población. 

En su conferencia del miércoles, Cuomo dijo que parte de la diferencia podría atribuirse a que las personas más pobres tienen más problemas crónicos de salud no tratados que las personas más adineradas, lo que hace que sean más propensas a morir si contraen el virus.

Pero agregó que negros e hispanos también pueden estar representados desproporcionalmente en la primera línea de los trabajadores que están en alto riesgo.

“Son más los trabajadores públicos latinos y afroamericanos”, dijo el gobernador, “que francamente no tienen otra opción que salir todos los días y conducir el autobús y el tren y presentarse al trabajo y terminar sujetos ellos mismos al virus, mientras que muchas otras personas que tenían la opción, simplemente se ausentaron.”

Cuomo se comprometió a realizar más pruebas en comunidades minoritarias y de bajos ingresos y un estudio para descubrir por qué existen las disparidades.

Un estudio de Scott Stringer, contralor de Nueva York, encontró que 75% de los trabajadores de primera línea en la ciudad (empleados de supermercados, operadores de autobuses y trenes, conserjes y personal de cuidado infantil) son minorías. Más de 60% de las personas que trabajan como limpiadores son latinos, y más de 40% de los empleados de tránsito son negros.

Si la ciudad de Nueva York es el epicentro del brote de coronavirus en el país, las minorías y las personas en los barrios más pobres de la ciudad residen en el centro de esa metrópolis.

Según The New York Times, los datos del Departamento de Salud muestran que las visitas a las salas de emergencia por síntomas parecidos a la gripe han aumentado en los vecindarios donde el ingreso familiar típico es inferior a la media de la ciudad: 60 mil dólares anuales. Todos menos uno de los 20 vecindarios principales con los porcentajes más bajos de pruebas positivas están en los códigos postales donde vive la gente adinerada.

“Estamos observando, en tiempo real, las disparidades raciales y la pandemia de pobreza”, dijo Michael Blake en una asamblea estatal del Bronx, cuyo distrito se superpone con uno de los distritos congresionales más pobres del país.

Blake y otros funcionarios electos han pedido al gobernador y al alcalde que establezcan sitios de prueba más rápidos en lugares como el sur del Bronx y el sureste de Queens, así como un hospital de campaña y viviendas temporales para personal médico y militar.

De Blasio y el doctor Oxiris Barbot, comisionado de Salud de la ciudad, enfatizaron que los miembros de la comunidad hispana de la ciudad podrían haber sido desalentados de buscar atención médica debido a la retórica antiinmigrante que ha dominado el discurso nacional en los últimos años.

“La superposición de la retórica antiinmigrante en este país, creo, tiene implicaciones reales en la salud de nuestra comunidad”, dijo Barbot el miércoles.

De Blasio señaló que la ciudad aumentará sus esfuerzos para asegurarse de que sus hospitales públicos, donde muchas personas pobres y sin seguro reciben tratamiento, tengan todo lo necesario, incluso ventiladores y equipos de protección personal. Nueva York también facilitará que las personas que llaman al 311 (número de emergencias) puedan hablar en su propio idioma con un trabajador de la salud.

“Este es el concepto más esencial para garantizar que todos reciban atención médica independientemente de sus antecedentes, independientemente de su código postal, independientemente de sus ingresos”, apuntó De Blasio.

El alcalde había dicho el martes 7 que proporcionar datos de etnicidad era menos importante en un “ambiente de crisis”.