Y a sea elegante y poético en Gabriel Orozco, divertido y crítico en Irene Fernández Ramos, o simplemente llamativo en Sakir Gökcebag, el papel higiénico tiene una presencia interesante en el arte contemporáneo.
Y si bien el uso como imagen y objeto en las prácticas artísticas no puede competir con la cantidad de memes que ha provocado, a nivel global, su excesivo consumo durante la emergencia sanitaria del covid-19, la contundente calidad de las propuestas se impone aun cuando sólo sean unas cuantas.
Por la fecha de realización de las piezas, el primero que destaca es el neo-conceptualista mexicano Gabriel Orozco con sus Ventiladores de baño (Toilet Ventilators) de 1997. Pertenecientes a su época más sobresaliente, en la que el artista lograba transformar objetos ordinarios en poemas conceptuales, las seis o siete esculturas colgantes consisten en un ventilador de techo que, en el extremo de cada una de sus aspas, tiene un rollo de papel higiénico que se desenrolla moviéndose en armonía con el ventilador. Cadenciosa y sorpresiva, la escultura en movimiento, o ensamblaje objetual, es un pretexto para generar un suceso estético que logra detener el tiempo del espectador para establecer una relación con esa insólita escultura formada con objetos ordinarios. (https://www.moca.org/collection/work/toilet-ventilators-ventiladores-toilet)
Excelente tanto por la audacia de su realización como por la humorística resolución visual que, seductoramente, logra disimular la complejidad teórica de su concepto, la propuesta de la española Irene Fernández Ramos se impone notoriamente. Iniciado en abril de 2014, durante un vuelo de Ginebra a Tel Aviv, el proyecto Heterotopia in the Lavatory (Heterotopía en el Sanitario) consiste en una serie de autorretratos actuados dentro del sanitario de aviones durante distintos vuelos, que presentan a la artista interpretando pinturas de autores principalmente barrocos, entre ellos Franz Hals, Anton Raphael Mengs, Juan de Ribera, Chardin, Tiépolo, Rembrandt.
Inspirada en los Autorretratos de sanitario en estilo flamenco, actuados también en sanitarios de aviones y utilizando las fundas desechables cubre WC para disfrazarse como distintos personajes que inició la norteamericana Nina Katchadourian en 2010, Irene Fernández desarrolló una serie basada en la idea de los espacios heterotópicos que planteó Michel Foucoult en 1967: lugares con una función social determinada, donde se yuxtaponen distintos espacios, inclusive contradictorios, provocando que el lugar exista como otro lugar, como un teatro. (https://www.ninakatchadourian.com/photography/sa-flemish.php)
Con una actitud que convierte los sanitarios en espacios de protesta y deconstrucción de la docilidad que tienen que guardar los pasajeros evitando tardar mucho tiempo en su interior, Fernández los utiliza como espacios para disfrazarse utilizando el papel sanitario como elementos de vestuario.
Seleccionadas con base en el concepto que quiere sugerir
–hibridación cultural, caos, ficción política–, las pinturas se parafrasean con selfies en las que el autorretrato de Fernández parodia a los personajes, mientras sustituye los objetos del pasado por otros contemporáneos que al mismo tiempo alteran y reinterpretan el sentido de la imagen. Una parodia que recurre al juego y el absurdo para provocar un sinsentido, que dirige la crítica del mensaje a través de un discurso escrito. (https://heterotopiainthelavatory.wordpress.com/)
Y, por último, el turco Sakir Gokcebag. Dedicado a crear composiciones escultóricas utilizando objetos cotidianos como elementos formales, Sakir realizó en 2010 una serie de instalaciones a pared con rollos de papel higiénico que esparcen su contenido expandiéndose entre la bidimensión y la tridimensión. (https://sakirgokcebag.com/installations/nggallery/installations/Trans-Layers)








