Caso Assange A juicio, la libertad de prensa

El resultado del juicio que se le sigue en Inglaterra a Julian Assange –y que está momentáneamente detenido– indicará si para el mundo la protección de los secretos de Estado es más importante que la libertad de prensa y el derecho a la información. El director adjunto de Amnistía Internacional explica a este semanario que Washington lanzó una “implacable persecución” contra el fundador de WikiLeaks, lo que no es sino un ataque en regla contra la libertad de expresión, que puede tener efectos amedrentadores para los profesionales de la comunicación.

Londres.- Estados Unidos lanzó un ataque sin precedente contra el derecho a la libre expresión de Julian Assange, que no sólo pone en peligro las libertades individuales del fundador de WikiLeaks, sino también amenaza con silenciar a miles de periodistas que tratan de divulgar crímenes de guerra o violaciones graves a los derechos humanos cometidos por gobiernos o fuerzas militares.

En entrevista con Proceso, Massimo Moratti, director adjunto de Investigación de Amnistía Internacional (AI), denuncia que el proceso judicial en curso para extraditar a Assange a Estados Unidos tiene como uno de sus principales objetivos “amedrentar” a otros comunicadores para evitar que denuncien crímenes de lesa humanidad.

“El tema de las amenazas a la libertad de expresión de Assange por parte de Estados Unidos debe quedar bien claro. El gobierno estadunidense sólo puede invocar el Artículo 10 de la Convención Europea de Derechos Humanos siempre y cuando considere que las actividades de Assange a través de WikiLeaks ponen en peligro a la población o la seguridad nacional, y siempre que pueda probar esto ante la ley. Dependerá de las autoridades presentar esta evidencia, y demostrar que los cargos contra Julian tienen validez jurídica. Esto es parte del proceso judicial que estamos viendo actualmente en el Reino Unido”, indica el experto.

Para Moratti lo importante “es que la gente se dé cuenta de que Estados Unidos trata de silenciar a alguien porque denunció crímenes de guerra y de lesa humanidad”, cometidos por ese Estado.

Desde la “pecera”

Assange, de 48 años, enfrenta en Londres un juicio de extradición a Estados Unidos por la publicación en 2010, en su sitio WikiLeaks, de al menos 250 mil cables secretos de las fuerzas militares, diplomáticas y de los servicios de seguridad de Estados Unidos. Esos documentos revelaron crímenes de guerra cometidos por las fuerzas estadunidenses durante las guerras de Irak y Afganistán, como también otras violaciones a los derechos humanos.

El juicio de extradición se lleva a cabo en la corte de Woolwich, y está en manos de la juez Vanessa Baraitser, quien tras una primera semana de audiencias, del 24 al 28 de febrero, decidió suspender el proceso hasta mediados de mayo.

El juicio se reanudará con el énfasis en declaraciones escritas y orales de los testigos de ambas partes en conflicto. No se prevé que Assange testifique en esta segunda fase del proceso.

Lo cierto es que Baraitser negó el permiso para que Assange atienda las audiencias desde los asientos de la defensa; en principio seguirá confinado en la “pecera” de vidrio a prueba de balas que está al fondo de la sala 2 del juzgado de Woolwich.

Tanto la parte acusadora como la defensa tienen derecho a apelar la decisión que tome la juez, en una causa que podría llegar hasta la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo.

El veredicto indicará si la libertad de prensa tiene prioridad sobre la protección de secretos de Estado, aunque éstos encubran abusos de poder, como sugieren los documentos difundidos por WikiLeaks y otros medios internacionales.

Assange permanece detenido en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh­ desde septiembre pasado, tras su captura por Scotland Yard en abril de 2019 en la embajada de Ecuador en Londres, donde había permanecido refugiado siete años.

El fundador de WikiLeaks había solicitado asilo en la embajada de Ecuador para evitar ser extraditado a Suecia por acusaciones de violación a dos mujeres, causa que más tarde fue suspendida. 

Assange temía que si era extraditado a Suecia terminaría deportado a Estados Unidos donde, según él, hubiera enfrentado la pena de muerte.

“Nos preocupa mucho el caso de Assange­ por las peligrosas consecuencias globales que pueda tener; por ejemplo la posibilidad de que a partir de ahora miles de periodistas o activistas de los derechos humanos tengan miedo de divulgar información por crímenes de guerra o violaciones graves de derechos humanos cometidos por gobiernos o fuerzas armadas, por temor a ser enjuiciados y terminar presos”, indica Moratti. 

“Lo que nosotros decimos es que aquellos periodistas o individuos que estén en posesión de dicha información de importancia tienen la obligación de divulgar ese material. Ciertamente, si Assange es procesado por haber divulgado ese tipo de información a través de su sitio, entonces esto tendrá un impacto devastador en todo el mundo para otros comunicadores sociales y periodistas. Ellos se sentirían bajo mucha presión y su libertad de expresión estará en riesgo”, continua Moratti, uno de los monitores externos del proceso de extradición.

“Amnistía Internacional defiende todas las actividades de grupos que busquen revelar violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra. No nos importa qué grupo es, si WikiLeaks u otro; lo importante es el principio que se aplique”, agrega.

Derechos “cercenados”

Assange enfrenta en Estados Unidos 18 cargos por intento de hackeo y violación a la Ley de Espionaje por la publicación hace una década de cientos de miles de cables diplomáticos que incluían detalles secretos sobre las actividades de las fuerzas estadunidenses en Irak y Afganistán, entre otros temas. Si lo declaran culpable podría enfrentar una sentencia de hasta 175 años de cárcel.

Assange está acusado además de haber trabajado junto a la exanalista de la inteligencia estadunidense Chelsea Manning para divulgar documentos clasificados del Ejército.

“Pedimos a Estados Unidos que retire los cargos de espionaje contra Julian Assange.­ Incluso si esos cargos siguen en pie, Assange no debería ser extraditado a Estados Unidos y, por el contrario, debería ser puesto en libertad. Esto último es un pedido para las autoridades del Reino Unido. La razón por la que estamos haciendo este pedido es que si es enviado a Estados Unidos, Assange enfrentaría allí serias violaciones de derechos humanos, incluida la tortura, malos tratos y confinamiento indefinido en celdas aisladas. Esto llevaría a serios problemas con un proceso judicial allá que no sería justo, en especial por las condiciones carcelarias para él. E implicaría además una violación a su derecho a la libertad bajo lo establecido por la Convención Europea de Derechos Humanos”, subraya el portavoz de AI.

“El proceso judicial en Londres comenzó y ya presenta varios problemas. Uno de ellos es que creemos que los derechos de Assange se han visto cercenados al negársele la comunicación con sus abogados u obligarlo a permanecer en aislamiento”, indica Moretti, quien da cuenta también de denuncias acerca de que el australiano fue esposado al menos 11 veces, desnudado y su documentación personal confiscada durante la primera semana de audiencias en la capital británica.

“Estas son señales preocupantes. Tengamos en cuenta que fue sólo la primera semana del juicio. El proceso de extradición continuará en abril y nosotros seguiremos monitoreando el caso. Definitivamente hay mucho que nos preocupa de este caso”, continúa.

Por su parte, la abogada australiana experta en temas de derechos humanos y consejera legal del equipo de defensa de Assange, Jennifer Robinson, advirtió sobre los serios peligros que representa la extradición del fundador de WikiLeaks para la libertad de expresión en todo el mundo.

“Enfrentamos la posibilidad de que un periodista y editor enfrente 175 años en prisión por publicar información verídica. Estamos hablando de evidencia de crímenes de guerra en Afganistán, en Irak, evidencia por casos de tortura, malos tratos a detenidos políticos, el asesinato de civiles por parte de Estados Unidos en el mundo. Esos cables diplomáticos revelaron la verdadera cara del imperialismo norteamericano”, afirmó la abogada el pasado febrero.

“Esta es la evidencia por la que hoy Assange está en prisión. Este es el mismo material por el que WikiLeaks y sus colaboradores en los medios fueron reconocidos en todo el mundo con premios de periodismo. Este es el mismo material que fue citado en la Corte Europea de Derechos Humanos para investigar a Estados europeos por complicidad en los llamados vuelos de rendición de la CIA. Fue el mismo material citado tanto en la Corte Suprema del Reino Unido como en la Corte Internacional de Justicia por el caso de las Islas Chagos, sentando un precedente acerca de que los cables de WikiLeaks pueden ser utilizados como evidencia fehaciente en casos de abusos y violaciones de derechos humanos en todo el mundo”, finalizó Robinson.