El empresariado mexicano sigue esperando que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se coordine con los estados y los sectores del país para enfrentar la emergencia sanitaria y la crisis que viene, advierten diversos actores económicos. Uno de ellos, el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín, lamenta en entrevista que, pese al alentador discurso del presidente sobre la apertura hacia las inversiones privadas, en los hechos éstas enfrenten muchos obstáculos, como en el caso de Constellation Brands en Mexicali.
Mientras la economía mundial está al borde de una de sus peores crisis en la historia moderna, derivada de la pandemia de covid-19, el gobierno mexicano ni siquiera ha sido capaz de coordinar acciones para amortiguar un golpe que, en el mejor de los casos, provocaría un desplome de 7% del PIB.
Para ponerlo en perspectiva, Estados Unidos –principal socio económico de México– ya lanzó un paquete de estímulos por 2 billones de dólares, los que se destinarán a pagos directos a los contribuyentes estadunidenses, recursos para los estados, además de un fondo de rescate para las industrias afectadas por la crisis. La cantidad, considerada “histórica”, representa hasta 10% del PIB estadunidense.
La decisión del gobierno de Donald Trump, avalada por el Congreso de su país, fue aplaudida por el Fondo Monetario Internacional. Por cierto, este organismo advirtió que la crisis está a la vuelta de la esquina y será igual o peor que la de 2008-2009, cuando la actividad económica del mundo cayó 1.68%.
Y en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador “no ha habido verdaderamente una coordinación donde el gobierno federal claramente esté alineando a los estados y municipios, entonces ahí hemos tratado nosotros de hacer un poco el trabajo del mensajero y tratar de alguna manera que las prácticas se puedan ir conociendo y manejando de la mejor forma. Este problema de salud tiene una consecuencia increíble sobre el segundo problema: la parte económica”, advierte en entrevista el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín.
Analistas financieros, industriales, empresarios, comerciantes, académicos y ciudadanos coinciden, por ejemplo, con el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas en que “los apoyos han sido tímidos y sin una estrategia clara e integral… Es urgente que el gobierno instrumente apoyos directos, suficientes y oportunos para atenuar el impacto sobre el desempleo que se está vislumbrando”.
JP Morgan, uno de los bancos de inversión más influyentes del orbe, destacó la lentitud de las autoridades mexicanas, además de que “hay una confianza muy baja por parte del sector privado, lo que limita las posibilidades de anticipar un incremento en la inversión”, por lo que anticipó que el PIB de México se desplomaría 7% el presente año.
El líder del CCE señala que no hay un programa ante la contingencia: “Propusimos un decálogo de acciones, esperando influir en el presidente de la República y definir una agenda económica, para tener un documento base sobre el cual habláramos y ver las acciones que se podrían tomar y cómo coordinarnos con el sector privado. Algunas cosas empezaron a moverse pero, otra vez, no bajo un plan o un programa coordinado”.
Coordinación, no rescate
El decálogo lanzado hace un par de semanas por el CCE incluye los siguientes puntos:
–El gobierno debe abandonar el objetivo de lograr el 1% del PIB de superávit primario y los recursos liberados deben ser utilizados para los apoyos a la reactivación de la economía. Si es necesario, tomar deuda de una forma responsable. En segundo lugar, fortalecer el Acuerdo de Inversión en Infraestructura entre el sector privado y el gobierno, para anunciar de inmediato el plan de inversiones del sector privado en el sector energético.
–Deducción inmediata de las inversiones; establecer un salario de subsistencia; respetar el estado de derecho y no cambiar las reglas a las inversiones usando recursos como las consultas populares; acelerar los pagos pendientes de los diferentes órdenes de gobierno a proveedores; apresurar las devoluciones del IVA a empresas y restaurar la compensación
universal.
–Formar un equipo con representación tripartita del sector privado, trabajadores y gobierno para analizar el impacto económico, así como reactivar programas especiales de garantías para fortalecer algunos de los sectores más afectados.
Hasta el cierre de esta edición solamente ha actuado en ese sentido el sector financiero, en especial la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, que brindó a los bancos facilidades regulatorias para diferir los pagos sin que ello implique cambios en las reglas para la clasificación de las carteras. Cabe decir que esa medida fue impulsada por las mismas instituciones bancarias.
La llamada Cuarta Transformación liberó un fondo de 25 mil millones de pesos para otorgar 1 millón de créditos de hasta 25 mil pesos a pequeños comerciantes, taxistas, comercios de comestibles (fondas, taquerías) a pagar en tres meses, con una tasa anual de interés de 6.5%.
Sobre ese apoyo, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico advirtió que “es positivo, pero aún no tiene la dimensión adecuada para el momento que México vive y vivirá”.
En su conferencia de prensa del miércoles 25, López Obrador también les dejó claro a los empresarios: “Se protege primero a los débiles, a los pobres, a los necesitados. Ya no va a haber, como sucedió con el Fobaproa, de que llega una crisis y no sólo se protege, sino se les permite saquear a los de arriba y nos pasan la cuenta a todos los mexicanos, se convierten las deudas privadas en deuda pública”.
El tabasqueño atizó: “¿Saben cuál fue la excusa? Que si rescataban a las empresas de arriba esto iba a llevar a la reactivación económica, y fue un gran saqueo. Entonces, esas recetas ya no. Reducción al pago de impuestos, no; al contrario, lo que estamos buscando es que paguen impuestos los que no pagaban y siguen todavía sin pagar, y creen que la van a librar porque tienen y no pagan, porque quedaron mal acostumbrados.
“No es poca cosa. Esto no sucedía en otros países. Grandes empresas, corporaciones, bancos, no pagaban, se les condonaban los impuestos, por eso están enojados. No sólo eran parte de la corrupción, sino además no pagaban los impuestos; y no estoy hablando al tanteo, tengo la información, además ellos lo saben.”
Salazar Lomelín, que llegó a la presidencia del CEE en febrero del 2019 y trabajó 45 años en Fomento Económico Mexicano, se apresura a aclarar a este semanario: “No hemos pedido baja de impuestos, no hemos pedido que nos vengan a rescatar, no hemos pedido ayudas especiales. Ninguna de esas cosas que se habla han sido pedidas en ese decálogo conocido por todos. Tenemos un documento largo en el que jamás se ha pedido una excepción de un impuesto, ni mucho menos. Lo único que hemos dicho es que los plazos se tienen que adecuar, es lo que está haciendo la banca”.
El también economista por el Tecnológico de Monterrey recuerda: “No hemos recibido respuesta del gobierno, por ejemplo, sobre cómo tratar el IVA.
“El IVA sigue siendo un problema porque no se le regresa a los causantes a tiempo. Esto hace que el causante tenga un problema de liquidez. Seguimos teniendo problemas con los pagos a tiempo de los proveedores, tanto del gobierno federal, los gobiernos estatales y municipales, de tal manera que quienes le venden cosas a las autoridades no están recibiendo su dinero a tiempo y eso también crea una crisis de liquidez”.
Agrega que tampoco han recibido respuesta a su propuesta de implementar el salario de subsistencia que asegure recursos a quienes se queden sin empleo.
“Conflicto de interés” en el gobierno
Vía telefónica, Salazar Lomelín también se defiende de los calificativos del secretario de Medio Ambiente, Víctor Manuel Toledo Manzur, quien tildó a los empresarios de ser un “virus mortal” que “destruye el delicado equilibrio del planeta”, en el marco de la cancelación de la construcción de la planta cervecera de Constellation Brands en Mexicali: “¡Imagínate que un secretario de Estado, que debería promover el bienestar de la población, el desarrollo del país… se exprese del sector privado con ese tipo de calificativos?
“Con todo respeto, qué bueno que es un activista, que tiene una ideología, pero es un conflicto de interés cuando tú tienes una ideología de esa naturaleza y quieres manejar las decisiones de un Estado. Que se preocupe de la contaminación que tenemos en las ciudades, que se preocupe de nuestros ríos, que se preocupe de todos los problemas del medio ambiente que tenemos, pero no de parar una fábrica.”
–Ha habido un rechazo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador hacia los empresarios. ¿Cómo ha mermado esto la confianza empresarial?
–El presidente ha sido enormemente abierto para recibir a empresarios, para hablar con nosotros. El discurso ha sido, yo diría, muy bueno. El problema es que, al momento de ejecutar, nos encontramos con problemáticas en donde parecería ser que sí, la ideología es la que más pesa.
–¿Cómo es negociar en tiempos de la 4T en esas condiciones?
–Soy un afortunado porque he logrado tener una magnífica relación con el presidente; él sabe el interés que tenemos los empresarios que representamos y yo por mejorar la situación de las personas más desprotegidas de México.
“Él sabe también que me interesa el objetivo que tenemos de mejorar el país, él sabe también que nosotros queremos unirnos a su lucha contra la corrupción, él sabe que nosotros queremos pensar primero en los más desprotegidos del país. Él sabe todo eso. Sabe que nosotros creemos que el único vehículo para lograr todos esos objetivos es la inversión.”
En tono conciliador, matiza: “Así como hemos apoyado siempre, ahora nos toca decirle a la autoridad y al presidente que decisiones como las de (la consulta sobre Constellation Brands) Mexicali no son adecuadas, que parar la infraestructura energética en el país tampoco es adecuado y que al final lo que queremos es ayudar a alinear mejor el interés primordial del país en toda esta crisis”.
–¿No siente que están dando un cheque en blanco al gobierno?
–Todos los gobiernos del mundo quisieran tener cheques en blanco. En realidad nadie ha tenido jamás un cheque en blanco porque tarde que temprano la realidad viene poniendo sus verdaderas situaciones.
–La cancelación de las rondas petroleras, el problema del etiquetado, ahora la cancelación de Constellation Brands… ¿Cuánto más soportarán los empresarios?
–Nosotros seguiremos siempre tratando de que haya una propuesta por México; seguiremos tratando de movilizar nuestras cosas y de señalar lo que nos parece que esté equivocado. El tiempo nos dirá evidentemente quién está teniendo la razón. Lo único que queremos es que le vaya muy bien al presidente porque a través de él le va muy bien a México, pero seguiremos siempre marcando cualquier situación con la firmeza que podamos.
“No creo que le vaya bien a él con un secretario que califica a los empresarios como un virus mortal. No creo que eso abone para nada lo que el presidente quiere hacer y lo que el presidente quiere movilizar. Queda a nosotros marcarlo y decir que no lo están ayudando.”
–¿Está partida la confianza del sector empresarial?
–Lo que quiero es insistir en que, para que exista certidumbre y confianza de todos los sectores del país y los ciudadanos, tienen que haber hechos congruentes. Este ejemplo que estoy dando no abona en hechos que sean congruentes.
–¿Habrá condiciones que ustedes pongan al gobierno para negociar futuros proyectos de infraestructura o de cualquier otra índole?
–Las condiciones de una inversión privada aquí y en cualquier lugar del mundo son las mismas. Oportunidades hay, potencial hay en nuestro país, capacidades y talento de las personas, existe, recursos financieros existen. ¿Qué falta? Esa certeza, esa certidumbre.
“Cualquiera que invierte su propio dinero obviamente está tomando un riesgo. Cuando tú tomas un riesgo con el dinero que te sacas del bolsillo, evidentemente quieres que las reglas estén bien definidas, que se respete siempre la ley, que tenga sus derechos clarísimos.
Remata Salazar Lomelín: “Tú no puedes iniciar una inversión como esta de Mexicali, en donde tienes 900 millones de dólares invertidos y de repente, porque un activista vuelve a decir que se va acabar el agua para tomar en Mexicali, se le cancele su inversión. Es el tipo de cosas que obviamente no avalan decisiones correctas”.








