Señor director:
He leído, no sin asombro, el artículo publicado en su revista número 2263 del domingo 15, de la autoría de la reportera Sara Pantoja, titulado “El poder de Fernando Espino”, a propósito del lamentable accidente ocurrido la noche del martes 10 en la estación Tacubaya del Metro de la Ciudad de México, en cuyo texto, lejos de aplicar la más estricta técnica periodística para informar a la opinión pública sobre el evento, la señora Pantoja dedica dos páginas de ese importante medio para reproducir refritos que en otros años se han publicado contra el suscrito.
Su colaboradora puede hablar mal de mí en el ejercicio de su profesión, y yo vería si vale la pena contestarte o no, pero en modo alguno puede afectar la esfera personal y los derechos humanos de otras personas, como es el caso de algunas compañeras a quienes exhibe públicamente, atribuyéndose el derecho de hacerlo por el simple hecho de escribir en un medio de difusión, adjudicándoles un rol de relación que no existe con el suscrito, pero que a su colaboradora le ha parecido una nota periodística importante.
En todo caso, si alguna de ellas considera que se comete daño moral en su contra por parte de su colaboradora, corresponderá a ellas proceder o no judicialmente. Sin embargo, lo que no queda duda es que a la señora Pantoja no le importa atentar contra las mujeres desde su espacio periodístico, por simple presunción o porque alguien se lo dijo.
Por lo demás, procedo a realizar algunas precisiones respecto de lo publicado en el citado artículo:
1. Es falso que me hubiera presentado con aliento alcohólico el día de los hechos, y, en todo caso, lo que su colaboradora pretende con tal afirmación, “según testimonios recabados”, esto es de oídas, es dar la impresión de que me encontraba en estado inconveniente, lo que en su momento tendría la obligación de demostrármelo.
2. La información que le ofrecí a la jefa de Gobierno de la CDMX, y posteriormente a los medios de comunicación, es la que me proporcionaron los propios trabajadores involucrados, y no pudiera entenderse de otro modo dadas las características del incidente: una pendiente de más de 7 grados, superior a la permitida para este tipo de transporte; un sistema de comunicación de tren a PCC y viceversa (Sistema Tetra) que desde hace tiempo hemos denunciado que no es eficiente y que presenta fallas, lo que en su momento señalamos ante la Secretaría de la Contraloría General de la Ciudad de México, y trenes que han cumplido su vida útil.
En efecto, yo soy de la idea de que la información técnica es importante para saber por qué ocurrió el accidente, pero según hemos conocido, en algunos medios de comunicación es más importante buscar culpables que conocer las verdaderas causas por las que se producen este tipo de eventos, lo que sería realmente relevante para evitar que se vuelvan a presentar.
3. Su colaboradora reitera lo que siempre se ha dicho sin fundamento, que durante 42 años me he mantenido al frente de nuestra organización sindical, dejando de considerar que en ese periodo han estado al frente del sindicato otras cinco personas, sindicalistas probados y con liderazgo propio, a quienes la base trabajadora respeta y reconoce hasta la fecha. El señalamiento de la señora Pantoja ofende a esos directivos y a la base trabajadora.
4. Es cierto que soy aficionado al boxeo y que he promovido su práctica, lo que no es delito alguno. Lo mismo que hemos promovido otras disciplinas deportivas, como el futbol, beisbol, basquetbol, frontón, natación, etcétera, y durante muchos años nuestros equipos representaron a la Ciudad de México en competencias nacionales e internacionales.
Ojalá hubiera más promoción del deporte en otros espacios en que se tenga capacidad para ello, con lo que se lograría interesar a la juventud en el sano ejercicio de una práctica deportiva y se evitaría que pudieran ser víctimas de la delincuencia o la drogadicción.
5. Se me adjudica la pretensión de crear un partido político por el hecho de que algunos compañeros sindicalistas participan en esa iniciativa, pero habrá que señalar que en nuestro sindicato sus integrantes, de manera libre y espontánea, deciden su afiliación política; tanto así, que cada uno milita en el partido político de su preferencia o participa en la creación de las organizaciones que consideren convenientes, sin que tengan que dar cuenta de ello a la directiva sindical.
Cualquier especulación en torno a mi participación en ese proceso es solamente eso, una especulación.
6. La señora Pantoja hace mención a algunas acciones de lucha que hemos realizado en otras épocas, las que siempre fueron justas y reconocidas, porque en todo momento buscamos ofrecer que el Metro funcione de manera segura y eficiente, pese a que nuestras acciones nos lleven a correr riesgos personales.
Finalmente, señor director, quiero expresarle que nuestro gremio se encuentra atento a colaborar, como hasta ahora, en todo lo que esté de nuestra parte como técnicos especializados, aportando conocimientos y experiencia en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México y de la administración del organismo, a efecto de que no ocurran este tipo de accidentes y podamos ofrecer el mejor servicio para los más de seis millones de usuarios que diariamente se trasladan en el Metro de la Ciudad de México.
Por lo expresado, ruego a usted se sirva reproducir en su revista nuestros argumentos en el mismo espacio ocupado en la nota que se contesta, en nuestro derecho de réplica a lo expresado por su colaboradora en el artículo antes referido.
Atentamente,
Con mis respetos y consideración
distinguida, Fernando Espino Arévalo
Respuesta de la reportera
Señor director:
En respuesta a la carta enviada por el ingeniero Fernando Espino Arévalo reafirmo que la información publicada en mi texto está sustentada en fuentes confiables como documentos y testimonios directos.
De ninguna manera es mi intención atentar contra los derechos humanos de las trabajadoras del Sistema de Transporte Colectivo Metro, sino aportar información periodística que es de interés público.
Concedo que parte de esta información ya ha sido publicada sin que el aludido la desmintiera en su momento. Es además una práctica normal en el oficio periodístico ofrecer a los lectores los antecedentes de una historia o de un personaje, como es el caso.
Atentamente,
Sara Pantoja








