Hartas de la injusticia, varias mujeres que sufrieron abuso sexual buscan a Aída Cisneros, una fotógrafa, para vengarse de sus agresores a quienes seduce, narcotiza y tatúa para que no olviden su delito.
Todo ocurre en la Ciudad de México de 1994, y un reportero empieza a investigar a la artista.
Es un largometraje de cine negro, titulado Rencor tatuado, que hace alrededor de tres años el director mexicano Julián Hernández rodó, y desde el pasado 14 de febrero se proyecta en las salas del país.
Dos veces ganador del Premio Teddy en el Festival Internacional de Cine de Berlín por sus cintas Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor y Rabioso sol, Rabioso cielo, el realizador comenta que en 2010, “cuando veíamos que no salían los recursos para la película y no podíamos levantarla, pensábamos todos en el equipo que para cuando pudiéramos filmarla, ese problema del que habla Rencor tatuado iba a estar superado”.
Ahora que se estrenó el largometraje, dice en entrevista, “nos damos cuenta que no, fuimos muy optimistas en ese momento… La película es muy actual”.
Diana Lein quien interpreta a Aída Cisneros. El reparto lo completan Itati Cantoral, Mónica del Carmen, César Ramos, César Romero, Irving Peña, Rocío Verdejo, Victoria White y Giovanna Zacarías.
Hernández, también realizador de El cielo dividido y Yo soy la felicidad de este mundo, siempre escribía sus guiones, pero el de Rencor tatuado no.
–¿Cómo es que se interesó llevar a la pantalla grande un guion de la escritora Malú Huacuja del Toro?
–En el 2009 acababa de presentar Rabioso sol, rabioso cielo, y tuve un arranque digamos como de soberbia. Pensé: “¡Ah!, ya estuve tres veces en un festival internacional, me he ganado en dos ocasiones un reconocimiento muy importante para mí”, y consideré que había logrado un cierto dominio sobre las herramientas con las que efectuaba las películas. Era el momento de pasar a otra cosa.
“También deriva un poco de que todos comentaban que efectuaba siempre la misma cinta, que estaba repitiéndome, que mis temas eran los mismos, y en uno siempre existe el deseo de demostrarles a los demás que uno puede crear más, pero también sentía que era el momento de darme la oportunidad de probar otros géneros cinematográficos. Quizá realizar una película de género. Lo primero que vino a mi cabeza fue una cinta de aventuras. No quería ser original ni nada.”
Conocía a Huacuja desde 1996, cuando presentó el corto Por encima del abismo de la desesperación. Narra que la escritora de novela negra hizo una crítica muy positiva en el periódico El Financiero, y que a lo largo de los años en que forjaron su amistad, le pasó sus novelas. Además, “tradujo para nosotros algunas obras de teatro, le platiqué del giro que deseaba y que necesitaba un guionista, como ella maneja muy bien el humor negro y escribe novela policiaca, pensé que era la indicada”.
Cuenta:
“Se acordó de un argumento que había escrito en 1994-1995, a raíz de una nota publicada en esos años en Proceso sobre los agentes del entonces procurador Javier Coello Trejo, ya que cometieron muchas tropelías. A partir de esa publicación ella construyó el primer relato, muy lejano, de Aída, y cuando le narré lo que quería fue cuando llegamos a construir lo que se convirtió en Rencor tatuado.”
–Existe otro personaje importante, una mujer transgénero. ¿También busca justicia?
–Malú y yo acordamos que ese personaje transgénero era importante para un mundo de mujeres de diversos aspectos, de lo que es el ser femenino. Va recorriendo varias situaciones de las demás mujeres en la trama. En algún momento está de acuerdo con sus victimarios que forman parte de la corrupción y están relacionados con la policía, con los malos del largometraje, pero toma conciencia por el contacto que tuvo con Aída años antes.
Hernández, nacido en la Ciudad de México en 1972 y egresado de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (antes CUEC), manifiesta que Diana Lein “fue nuestra elección desde el principio, desde que empezó Malú a reescribir el guion”.
Y rememora:
“Hacia 1994 ya estaba saliendo del CUEC y creo que todos nos fuimos un poco con la finta de que las cosas estaban cambiando, de que esas bandas policiacas y el narcotráfico acabarían, y ahora nos damos cuenta de que no, estamos incluso peor”.
Y aclara que si la historia se ubica en 1994 y en blanco y negro, fue “por presupuesto, no siempre son decisiones creativas”.
Diana Lein
La actriz española radicada desde 1989 en México, Diana Lein, dice que Hernández la invitó a Rencor tatuado:
“Ya era una gran admiradora de su trabajo, entonces me convocó junto con otras actrices, originalmente para unas fotos. Era un poco medio secreto el guion, con el tiempo nos fuimos enterando, y era la primera vez que rodaba una historia no escrita por él y con una temática distinta. Saber que dirigía Julián para mi fue motivo más que suficiente para estar lista y entrarle al proyecto, antes incluso de saber que iba a ser Aída. Después supe que era un texto fílmico de Huacuja del Toro, de quien hace años leí Un dios para Cordelia, y me fascinó. Y ese fue otro plus.
“El papel es el sueño de cualquier actriz. Es justo de esas pocas oportunidades donde lo que interpretas coincide con mucho de lo que piensas sobre la realidad o sobre la sociedad.”
–Cuando vio que se trataba de ser una vengadora en Rencor tatuado, ¿le preocupaba caer en la exageración o que no fuera creíble con tópicos fuertes?
–En realidad esa no fue una preocupación porque conozco el trabajo de Julián y porque sé que es un buen director de actores y que iba a acotar, y el guion tampoco lo permitía. Es decir, Aída está planteada como una mujer real, con vicios, virtudes, defectos y que la riega a veces tremendamente. Es muy humana en ese sentido, está muy alejada de cualquier superheroína de cómic a los que estamos acostumbrados a ver en el cine comercial últimamente. Es una vengadora que no cae en este círculo de violencia. Al final no es que mate a esas personas, ni las castra. Creo que tiene que ver con un mensaje muy poderoso de Malú y de Julián: Que la violencia tampoco es la salida.
–Este personaje Aída recobra una fuerza tremenda ante la situación de las mujeres, ¿qué opina?
–Me parece que es el momento justo para ver esta película, hay una distancia temporal que nos permite una cierta objetividad. Es importante que existan cada vez más voces femeninas. Julián se decidió a filmar una película que no es sólo sobre mujeres, sino sobre lo femenino como tal, que para mí fue de las cosas más hermosas de descubrir con el guión. Aunque Aída es el hilo conductor, son historias de varias mujeres y de un transgénero.
Finaliza:
“Como espectadora me encantaría ver en el cine a una mujer que ante los abusos no se deja y que consigue realizar lo que puede con esa realidad que es apabullante, como lo hacen las compañeras de la UNAM y todos los colectivos feministas.”








