En su recomendación 15VG/2018, emitida el 28 de noviembre de 2018, la CNDH identificó al general brigadier en retiro Marcos Esteban Juárez Escalera, Caminante, como el personaje que cumplió una función de enlace para la transmisión de información entre un sicario del cártel Guerreros Unidos, autoridades de Guerrero y policías municipales que participaron en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Pese a ello, hasta ahora no sólo no lo han sido citado a declarar, sino que desde octubre pasado fue nombrado director de Centros de Reinserción Social en Baja California.
El 8 de enero de 2019, en conferencia de prensa en la Ciudad de México, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, declaró: uno de los objetivos más importantes de la investigación sobre la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos es saber la identidad de Caminante y del Patrón, por su presunta participación en los hechos sucedidos entre la noche del 26 de septiembre de 2014 y la madrugada siguiente.
En las indagatorias se identifica a Caminante como el enlace entre los policías municipales y ministeriales de Guerrero, las autoridades estatales y sicarios de una célula del cártel Guerreros Unidos implicados en la desaparición de los 43 normalistas y el homicidio de varios de sus compañeros en Iguala.
Al principio, la Procuraduría General de la República (PGR, hoy Fiscalía) identificó a Caminante como Alejandro Tenescalco Mejía, un agente municipal de Iguala. Sin embargo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a partir de esa investigación oficial y una propia, determinó que Caminante no es Tenescalco, sino un general brigadier en retiro llamado Marcos Esteban Juárez Escalera.
Hasta días antes de la desaparición de los normalistas el militar era director de la Policía Ministerial de Guerrero en el gobierno de Ángel Aguirre. Los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) llegaron a una conclusión similar.
Con base en esa información, en enero de 2019 Encinas Rodríguez solicitó a la Fiscalía General de la República profundizar en sus investigaciones; incluso definió a Juárez Escalera como “prófugo”.
Al inicio de la administración de Jaime Bonilla Valdez en Baja California, a finales de 2019, el secretario general de Gobierno del estado, Amador Rodríguez Lozano, nombró a Juárez Escalera director de Centros de Reinserción Social de Baja California.
“Forensia telefónica”
Un integrante de la investigación del caso Ayotzinapa comentó a Zeta que previo al secuestro de los normalistas, cuando los operativos criminales estaban en marcha, Caminante –Juárez Escalera– proporcionó información importante a miembros del grupo Guerreros Unidos, así como a las autoridades y a policías estatales.
Del análisis de las comunicaciones vía celular de Caminante, antes, durante y después de la desaparición de los normalistas, se desprende que él mantuvo contacto con un sicario de Guerreros Unidos llamado Ramiro Ocampo Pineda, así como personas cercanas al entonces gobernador Ángel Aguirre, particularmente con su jefe de ayudantía, el también militar Felipe Martín Ornelas Rebollo y dos agentes ministeriales: Eliohenay Salvador Martínez Hernández y Javier Bello Orbe, su jefe.
De acuerdo con esa versión, en el momento crítico del operativo, ellos estuvieron presentes en el puente El Chipote cuando el autobús con el número 1531, en el cual iban entre 15 y 20 normalistas, fue detenido por policías municipales de Iguala y de Huitzuco. Los jóvenes fueron trasladados a cuatro unidades pick up con rumbo desconocido. Jamás se les volvió a ver.
Para la CNDH, Caminante cumplió una función de intercomunicación entre autoridades estatales y sicarios de Guerreros Unidos. El 26 de septiembre de 2014, aun cuando ya no era director de la Policía Ministerial de Guerrero, Juárez Escalera tuvo acceso a información en tiempo real de lo que sucedía en Iguala.
Esa información llegó al gobierno estatal y al grupo criminal. El primero no actuó, mientras el segundo sí participó en la desaparición de los normalistas.
Las autoridades federales requieren de Juárez Escalera información detallada que ayude a develar cómo y cuándo el gobierno de Ángel Aguirre se enteró de los hechos; a qué obedeció la presencia de los dos ministeriales en el puente El Chipote al momento del secuestro de los normalistas, en particular la del oficial Eliohenay, presuntamente involucrado con los criminales, así como saber los datos que Caminante proporcionó a Guerreros Unidos.
La CNDH emitió la recomendación 15VG/2018 en la que asienta que el número de celular atribuido a Caminante no era el de Tenescalco Mejía; incluso revela que hubo interacción entre el celular de Tenescalco y el de Caminante antes y después de los hechos que culminaron con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
El 26 de septiembre de 2014 ambos se comunicaron en dos ocasiones, al mediodía y a las 18:50 horas; el día 27 hablaron en 12 ocasiones, entre las 04:34 y las 06:56 horas.
En la CNDH realizaron lo que llaman forensia telefónica; es decir, establecer las comunicaciones que hubo en las regiones donde sucedieron los hechos, entre policías, criminales y estudiantes sobrevivientes.
La captura de Ramiro Ocampo Pineda, El Chango, integrante de una célula del cártel Guerreros Unidos, permitió a las autoridades conocer el número del celular de Caminante, pues era uno de los contactos del detenido. Al analizar las llamadas, los investigadores de la CNDH detectaron que Caminante se comunicó con agentes municipales y criminales la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014.
Y concluyeron: “Esta información de telefonía móvil pone en duda el planteamiento sostenido por la Procuraduría General de la República, en el sentido de que la identidad de Caminante corresponde a Alejandro Tenescalco Mejía, Policía Segundo Municipal de Iguala y que se sustenta básicamente en los testimonios rendidos por dos elementos de la Policía Municipal de Iguala. A todas luces resulta ilógico que Alejandro Tenescalco ‘se llame’ telefónicamente a sí mismo, en 18 ocasiones”.
Para desvíar la atención sobre la línea de Caminante, otro policía de Iguala, quien tenía llamadas desde esa línea, declaró que se trataba del número de una agente con la que tenía una relación sentimental. Cuando la mujer fue citada a declarar, comentó que tuvo esa línea en el tiempo referido, pero después la desechó.
Cuando le informaron que sería imputada debido a la actividad que sostuvo desde el celular referido el día de los fatales hechos, la agente cambió su versión.
La recomendación de la CNDH refiere que, de las investigaciones ministeriales que “podrían contribuir” a conocer la identidad de Caminante, se encuentra que 11 agentes de la Policía Ministerial del Estado de Guerrero “declararon que a quien fue su director en esa corporación, el general brigadier retirado Marcos Esteban Juárez Escalera, se le conocía con la clave de Caminante en las comunicaciones que sostenía vía radio, lo cual fue corroborado por el propio exservidor público en su declaración ante el agente del Ministerio Público de la federación”.
De acuerdo con los investigadores de la CNDH, El Chango llamó a una persona identificada como Caminante el 26 de septiembre de 2014. En las horas críticas de ese día, seis elementos –presuntamente implicados en los hechos, entre ellos el director de la Policía de Iguala– tuvieron comunicación telefónica con Caminante por lo menos en 43 ocasiones.
En esa etapa de la investigación, se resume que “necesariamente, la autoridad ministerial estaría obligada a –en el curso de sus indagaciones– profundizar sobre cada uno de estos aspectos en la búsqueda por establecer la identidad de Caminante, considerando que las actividades ilícitas trascienden a las adscripciones y a nuevos encargos públicos y no representan, en la lógica delincuencial, un obstáculo para su ejecución”.
Algunas conclusiones
El registro del número telefónico de Caminante se obtuvo de la forensia practicada a uno de los aparatos de comunicación de Ramiro Ocampo Pineda, integrante de Guerreros Unidos, específicamente a la célula de Víctor Hugo Benítez Palacios, El Tilo.
Desde el celular se hizo una llamada a Caminante el 26 de septiembre de 2014, presuntamente a un integrante de Guerreros Unidos y no sólo a los seis policías de Iguala.
En un segundo informe el GIEI señaló que, ese 26 de septiembre, por lo menos seis elementos de la Policía Municipal de Iguala se comunicaron, en “horas críticas”, al celular de una persona identificada entre ellos como Caminante:
–Fausto Bruno Heredia, director de la Policía Municipal de Iguala, quien le llamó en 10 ocasiones, entre las 20:16 horas del 26 de septiembre y las 03:42 del día siguiente;
–Rubén Alday Marín, agente de la Policía Municipal de Iguala, quien lo hizo en 29 ocasiones entre las 23:03 horas y las 04:32, y
–Los agentes municipales de Iguala, Zulaid Marino Rodríguez, Miguel Ángel Hernández Morales, Raúl Cisneros García y Enrique Pérez Carreto.
Al número de Caminante también entraron 17 llamadas de las 21:27 a las 23:57 del 26 de septiembre desde 11 líneas telefónicas, incluidas algunas de miembros del cártel Guerreros Unidos.
A partir del análisis de este y otros elementos, la CNDH estableció:
“… Esta circunstancia haría suponer que Caminante cumplía con una función de enlace para la transmisión de órdenes y de información. Existe la posibilidad de que las órdenes giradas por la persona identificada como El Patrón pasaran directa o indirectamente por Caminante para ser trasmitidas a los elementos de las diversas policías municipales que participaron en los hechos. De este modo, es factible que El Patrón utilizara a Caminante para hacer llegar sus indicaciones a integrantes de la organización criminal Guerreros Unidos. Es más, es muy probable también que este proceso se realizara en sentido inverso para hacer llegar información surgida en el terreno, a las cúpulas criminales. Esto es que tanto policías municipales como miembros de Guerreros Unidos hayan hecho llegar información a El Patrón vía directa o indirecta con Caminante, detalles que tienen que ver con la participación de estos personajes en los hechos que tendrán que ser investigados por la PGR.”
En concordancia con la CNDH y otros órganos autónomos, el subsecretario Encinas Rodríguez considera que Caminante es el general en retiro Marcos Esteban Juárez Escalera.
Las andanzas de Juárez Escalera
Amador Rodríguez Lozano y el general Juárez Escalera se conocieron en Chiapas. El primero fue coordinador del Gabinete de Política y Seguridad en 2006-2007 durante la gestión de Juan Sabines Guerrero; el segundo fungió como secretario de Seguridad en el ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez.
Después, cuando Sabines nombró a Rodríguez Lozano ministro de Justicia, Juárez Escalera fue designado director de la Policía Ministerial. En junio de 2008 los dos colaboradores de Sabines, en conferencia de prensa, informaron sobre el aseguramiento de mil 824 paquetes de cocaína –que pesaban dos toneladas– marcados con la leyenda “Cártel de Sinaloa”.
Diez días después, autoridades de la dependencia que encabezaba Rodríguez Lozano informaron que en realidad se trató de un decomiso de lactosa, una sustancia utilizada para “adulterar la droga”, no de cocaína.
De 2011 a 2014 Juárez Escalera se desempeñó como director de la Policía Ministerial de Guerrero en el gobierno de Ángel Aguirre. En ese tiempo fue señalado por practicar –desde esa posición– espionaje telefónico a políticos. Él presuntamente instaló un departamento de inteligencia para investigar a los criminales. Cuando concluyó esa labor, días antes de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, fue designado secretario de Seguridad Pública en el ayuntamiento de Acapulco.
Cuando el general brigadier retirado fungió como titular de la Policía Ministerial del Estado de Guerrero (diciembre de 2011-agosto de 2014), según 11 agentes de esa corporación, era conocido con la clave Caminante, lo cual corroboró el propio Juárez Escalera, adicionando que la misma clave utilizó cuando laboró como secretario de Seguridad Pública de Tuxtla Gutiérrez.
Hoy Juárez Escalera, quien también fue agregado militar en Ottawa, Canadá, así como comandante operativo en la Policía del Distrito Federal durante la gestión de Marcelo Ebrard (2006-2012), colabora como director de Centros de Reinserción Social en Baja California en la administracion de Jaime Bonilla.








