Señor director:
Deseo hacer de su conocimiento una queja por negligencia médica contra la doctora Vanessa N. Mendoza Santoyo, del Hospital de Zona 24 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el Servicio de Urgencias, ubicado en la avenida de los Insurgentes Norte #1322, colonia Magdalena de las Salinas, Ciudad de México. A continuación relato los hechos:
El 30 de diciembre último, a las dos de la tarde Juan Gómez Ortega, de 72 años, jubilado con número de Seguridad Social 11654700951, fue llevado a Urgencias del hospital antes mencionado por presentar dificultad para respirar y 39 grados de temperatura. El médico en turno solicitó radiografías de tórax, biometría hemática, examen general de orina y un electrocardiograma.
Al obtener los resultados, el doctor comunicó a la esposa del señor Juan, Victoria Alejo, que Gómez Ortega presentaba edema pulmonar, falla cardiaca, infección de vías respiratoria y estomacal, por lo que debía quedar hospitalizado varios días por lo delicado del edema.
Desde ese momento hasta la una de la madrugada del 31 de diciembre lo dejaron con oxígeno y suero, sentado en una silla. Después lo asignaron a una cama en Urgencias y solicitaron que permaneciera un familiar. Así fue.
El 31 de diciembre a las 11 de la mañana el informe médico comunicó que intentaron quitarle el oxígeno, pero que no fue posible porque el paciente se había agitado demasiado.
También explicaron que era necesario solicitar otros exámenes y que a las seis de la tarde darían los resultados de éstos, así como la condición del paciente. Sin embargo, a las seis de la tarde no dieron el reporte porque “no había un médico”; explicaron que ahora se debía de esperar a las doce de la noche.
A las once y media de la noche informaron que el señor Juan seguía en urgencias y que la doctora Mendoza (causante de esta queja) le estaba suministrando un medicamento en una nebulización. Explicaron que lo darían de alta si reaccionaba favorablemente al medicamento porque sus pulmones estaban delicados.
Aproximadamente a la una de la mañana del 1 de enero último la doctora Mendoza informa que el paciente será dado de alta porque ya estaba estable y que recomendaba una cita con el cardiólogo y con el neumólogo, así como continuar con el tratamiento establecido antes de su ingreso a Urgencias.
Juan Gómez Ortega fue dado de alta a la una y media de la madrugada del 1 de enero y llegó a su casa 15 minutos después, se sienta en una silla de ruedas y se desmaya. Por ese motivo fue llevado de nuevo a Urgencias del mismo hospital, al que llegó a las dos de la mañana; de 15 a 20 minutos le aplicaron maniobras de reanimación. Después la doctora Vanessa Mendoza le dice a la señora Victoria que el paciente “ya venía muerto”. La señora Victoria le cuestionó por qué le dieron reanimación y por qué le habían dado de alta… sin respuesta.
Es de suma importancia hacerle saber que al volver al hospital con el señor Juan lo primero que pidieron fue el alta médica. Después del fallecimiento del señor Juan sus familiares solicitaron la devolución del alta médica, pero nadie les respondió, no se tuvo respuesta de ningún médico, de enfermería ni de trabajo social. Todos evadieron la exigencia de la familia, lo cual expone la actuación y complicidad del personal.
También hago saber que la doctora Mendoza no dio ninguna recomendación en cuanto a qué hacer y evitar en la vida diaria del paciente conociendo el estado en el que se encontraban los pulmones y el corazón del señor Juan.
Por tal motivo solicito que se realice una investigación pertinente, de manera imparcial, con la seguridad de que se demostrará la negligencia, irresponsabilidad y falta de ética de la doctora Mendoza.
Lo anterior lo hago patente con mi dolor e impotencia, pero con la esperanza de una respuesta favorable con la verdad, así como con el propósito de evitar que otros sufran la pérdida de un ser querido como consecuencia de una negligencia médica.
Atentamente,
Gisela Torres Méndez








