Sobre “Frente a las narices de Calderón, las narcoandanzas de García Luna”

Señor director:

He leído la revista Proceso desde su nacimiento. Tuve el privilegio de gozar de la amistad de don Julio Scherer, su fundador. Tengo casi la certeza de que me recuerda don Álvaro Delgado, quien algunas veces me entrevistó. Estimo que su revista es uno de los muy pocos medios que ya quedan, cumpliendo con la función de todo periodismo: “el comentario es libre, pero los hechos son sagrados”. 

Me refiero al detallado artículo escrito por don Álvaro Delgado, en la edición del Proceso del 15 de diciembre pasado. En ese artículo, me cita en los siguientes términos: 

“Las denuncias y señalamientos a García Luna por sus nexos con el crimen organizado las conocieron los titulares de la Procuraduría General de la República… pero también… el subprocurador Juan de Dios Castro y su secretario particular César Nava,…”.

Más adelante, citando al señor don Javier Herrera Valles (expolicía Federal e hijo de un viejo panista amigo mío) dice: “Traté de hacérsela llegar (una carta) con gente cercana al Presidente… Elizondo, en lugar de dársela al Presidente, se la entregó a García Luna. Y el doctor Juan de Dios Castro me dijo: ‘No lo hagas, te va a ir mal, Genaro es gente muy cercana y anda muy consentido del presidente Calderón’”.

No dudo que don Javier Herrera le haya manifestado lo anterior al señor periodista Álvaro Delgado; pero don Álvaro, debió haber hecho la transcripción de tal dicho, con una expresión con la que se salvaba la verdad “sin probarlo”. Como lo transcribe, da la impresión de que todo lo que dice don Javier Herrera, es la verdad, nada más que la verdad y sólo la verdad.

En efecto, es falso y nunca, jamás, en ningún momento, le dije a don Javier Herrera, lo que transcribe en su artículo el señor periodista. Así mismo, nunca, jamás, tuve conocimiento de denuncia oficial alguna, contra García Luna. No fui cercano a los señores procuradores, cuando me desempeñé como subprocurador de Derechos Humanos y Atención a Víctimas, me sentían como un obstáculo. El procurador Medina Mora, me trató con amabilidad; el procurador Chávez, aunque era panista, me trató con aspereza y, doña Marisela, casi nunca atendía directamente los asuntos de su competencia, dejándolos en manos del Titular de la SIEDO. Con el Presidente Calderón tuve entrevistas personales, con motivo de mi trabajo, cuando mucho en siete ocasiones durante su sexenio. Mi relación con el Presidente fue muy buena en el trato, pero nunca tuve con él la influencia o el ascendiente de sus muy cercanos. 

Finalizo diciendo que es cierto que el señor padre de don Javier Herrera, no él, fue un panista destacado en Durango. Don Javier Herrera Valles, por el hecho de ser parte de la Policía Federal, me provocó siempre la desconfianza que despertó siempre en mí su corporación. Nunca tuve con él trato; a lo más, un saludo cortés solamente en una ocasión. El señor César Nava, nunca fue mi secretario particular, lo fue del presidente.

Ruego a usted, señor director, publicar estas precisiones en la revista que usted dirige, que es de los pocos bastiones que quedan de una prensa que quiere ser libre.

Atentamente

Maestro Juan de Dios Castro Lozano

Respuesta del reportero

El exsubprocurador Juan de Dios Castro, hombre de política y de leyes, sabe bien que yo, como periodista, no debía hacer lo que él quería que hiciera: Poner explícitamente en duda, con la frase “sin probarlo”, la veracidad de lo que declaró el entrevistado.

Javier Herrera Valles, el entrevistado, es el responsable de sus dichos, audiograbados y transcritos textualmente por el periodista.

Si Juan de Dios Castro niega que sean veraces los dichos de Herrera Valles, es la palabra de uno contra el otro.

A De Dios Castro le asiste la razón cuando precisa que César Nava no fue su secretario particular, sino de Felipe Calderón. En esto cometí un error de redacción. 

Atentamente

Álvaro Delgado