Cuba-México, homenaje a “Moralitos”

En medio de una total desorganización y retraso de una hora –en un día y hora por demás extraños para estos menesteres–, se efectuó un evento que, en contraposición, en lo puramente musical resultó por demás agradable y vivificador: El Concierto-Homenaje al maestro, marimbista, pianista, acordeonista, arreglista y compositor cubano Jesús Morales Moralitos, quien por lo menos durante 20 años impartió sus sabias enseñanzas en el Centro de Estudios Tecnológicos, Industriales y de Servicios número 5 (CETIS5) “Gertrudis Bocanegra”.

Comenzó por fin el lunes 9 a las 3 de la tarde en la Sala Ollin Yoliztli por un extraño conglomerado de artistas cubanos y mexicanos que igualmente interpretaron un por demás extraño, aunque grato repertorio. Organizado por las autoridades y alumnos del CETIS5 en complicidad con las autoridades de la Ollin aglutinó a la Orquesta Iberoamericana de Cámara dirigida por su fundadora Lizzi Ceniceros, con la que, en calidad de solista virtuoso actúo el propio maestro tocando la marimba, demostrando que este instrumento es digno alternante en cualquier sala de conciertos.

Además, la Orquesta Juvenil de Marimbas del CETIS5, integrada por cinco de ellas ejecutadas por alumnos que él formó, la vocalista cubana Yai L’amour y la cantante de ranchero Lucía Capón, a las que se agregaron la flautista, también cubana, Fabiola Acao, y los pianistas Daniel Herrera y el especializado en jazz Gabriel Hernández, y, por si lo anterior fuera poco, los bongoseros Keke Santana (también cantante de afro), Ivan Castillo y Sergio García.

Quién sabe por qué, al Concierto-Homenaje se le denominó Concierto navideño.

El repertorio, naturalmente, correspondió a toda la barroca amalgama anterior, y así tuvimos tres claros fragmentos, uno dedicado a la música clásica o casi, otro de música popular, y un tercero que de difícil denominación pero que igualmente gustó.

Así, arrancó con Piazzola y su Adiós Nonino para ir después con Ernesto Lecuona y su Suite Andalucía, en donde el maese cubano se apropia, me parece, de temas de Albéniz y Granados para desembocar en la conocida obertura Guillermo Tell de Rossini. En esta parte la Orquesta Iberoamericana, las marimbas y los marimbistas jugaron papel central, teniendo como eje al virtuoso homenajeado.

Tras los ajustes escenográficos necesarios se disfrutó la voz de Keke Santana en una impactante oración cantada propia de la “santería” afrocubana, y para disminuir el impacto vino después la Serenata Huasteca y “Qué rico, mambo”.

Se disfrutó “Alfonsina y el mar”, y un popurrí al piano de Gabriel Hernández que tuvo un poco de caribeño y sudamericano. 

A petición del público, Moralitos llamó a todos quienes le acompañaron en su concierto de despedida de la carrera en el CETIS5, y juntos llevaron el alborozo al clímax al interpretar “El manicero”.

Abigarrado sí, navideño nada, pero diferente totalmente y por demás disfrutable.