Así enseña valores morales “laicos” la 4T

Apoyado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Josué Farela, hijo del pastor Arturo Farela, dirigente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, coordina a un grupo de “laicos” que imparte los cursos de valores del programa federal Jóvenes Construyendo el Futuro. Sin embargo, a la par de la Cartilla moral, editada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, difunde un “manual” que recoge pasajes y reflexiones bíblicas. Cuando al pastor se le cuestiona sobre este documento, responde: “Sí, por supuesto (se enseñan pasajes bíblicos), pero como un material de apoyo sacado de la literatura universal”.    

CUAUTLA, Mor.- Desde el estrado y con micrófono en mano, el líder evangélico Josué Farela pregunta a los estudiantes que toman su curso de valores morales: 

–¿Quiénes tienen todavía a sus abuelitos? ¡Levanten la mano!

Varios jóvenes levantan y agitan sus brazos. Y Farela lanza otra pregunta: 

–¿Y quiénes tienen a sus papás? 

Y más brazos se levantan en el atiborrado salón. Cada estudiante trae consigo un ejemplar de la Cartilla moral, editada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Analizan su capítulo 6, sobre el respeto a la familia.

Con voz fuerte, Josué Farela, hijo del pastor Arturo Farela, dirigente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), pide a los jóvenes que “respeten a sus mayores” y a todos los miembros de su familia. 

“De qué sirve el dinero o el tener alguna habilidad si no ayudas ni respetas a tus abuelos, a tus padres, a tu familia”, les dice. 

Abunda sobre la importancia de respetar a todo ser humano porque, como dice la Cartilla moral, toda persona debe respetarse por ser “cuerpo” y ser “alma” creada por Dios.

Organizados en grupos de trabajo dispuestos en círculo, los estudiantes van dando su opinión sobre los puntos tratados en ese capítulo de la Cartilla moral. Una jovencita de vestido rojo se incorpora de su asiento y opina: “El respeto a uno mismo tiene que ver con el aseo personal y el no ingerir sustancias tóxicas”.

Otra estudiante interviene: “A todos debemos dirigirnos con respeto porque en la manera de pedir está el dar”. 

Uno a uno van tomando la palabra y exponen su opinión sobre la lección del día. 

 Son 70 estudiantes morelenses reunidos en un salón rectangular del Teatro Narciso Mendoza de la ciudad de Cuautla, prestado por la Presidencia Municipal para que tomen sus clases de moral.

Con pantalones de mezclilla, tenis, cachuchas de beisbolista o tatuajes en los brazos, los jóvenes participan activamente. Hay algunas madres que llevan a sus hijos de pecho y los amamantan durante la clase. 

Todos son becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, implementado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Sus cursos de valores morales los imparten evangélicos afiliados a Confraternice, bajo la dirección nacional de Josué Farela, quien ahora llegó aquí para darles una charla.  

El encargado de este grupo de Cuau­tla, el evangélico Rafael Moreno, observa a sus alumnos y comenta satisfecho: “Todos estos jóvenes no estudiaban ni trabajaban. Ahora reciben una beca mensual de tres mil 600 pesos de parte del gobierno. Y, además, en Cuautla les conseguimos trabajo y les impartimos estos cursos sobre la Cartilla moral”.

–¿En qué trabajos los han colocado? –se le pregunta. 

–En trabajos de todo tipo: restaurantes, carpinterías, panaderías, tiendas de abarrotes, negocios de autolavado, herrerías, despachos jurídicos, tortillerías… Trabajan de cinco a ocho horas diarias. Queremos que aprendan un oficio y se queden permanentemente en sus centros de trabajo.

–¿Ustedes, como evangélicos, realizan proselitismo religioso en sus cursos de moral?

–No, para nada. Somos laicos evangélicos, pero aquí no representamos a ninguna Iglesia. Ni tampoco pueden venir a dar clases los pastores de nuestras iglesias. Somos puros laicos. Y respecto de nuestros alumnos, pueden venir jóvenes de la religión que sea.   

Luego de terminar su discurso en el estrado y dar por concluida la clase, Josué Farela se acerca al reportero e interviene en la conversación, recalcando: “¡Nada de pastores! Somos solamente laicos evangélicos los que impartimos los cursos de valores del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Y nos valemos principalmente de la Cartilla moral. De manera que somos respetuosos de la laicidad y de la separación Iglesia-Estado”. 

Moralizando con la cartilla

Dentro del programa federal, el hijo del pastor Arturo Farela es el coordinador nacional de 25 líderes evangélicos de Confraternice, llamados “servidores de la nación”, cuyos equipos de trabajo ya enseñan la Cartilla moral a 7 mil jóvenes becarios. 

De 36 años, bajo de estatura y muy activo, Josué Farela se la pasa viajando a distintos puntos del país para supervisar la marcha de estos cursos moralizantes y dar también pláticas a los estudiantes, como lo hizo aquí en Cuautla.

Sobre su trabajo de coordinador, por el que recibe un salario de 73 mil pesos mensuales de parte del gobierno, Josué Farela dice: “Ya tenemos presencia en todo el país, principalmente en los estados del centro y del sur. Nuestra intención es expandirnos más, pues realmente son muy pocos nuestros 7 mil estudiantes, casi nada si los comparamos con los cerca de 900 mil becarios que tiene el programa Jóvenes Construyendo el Futuro”.

–¿Todos estos becarios reciben instrucción moral?

–¡No! ¡Eso es lo malo! No a todos se les enseña la Cartilla moral, como sí lo hacemos nosotros los evangélicos. A muchísimos jóvenes solamente se les da la beca y se les consigue trabajo… Y hasta ahí se llega. ¡Eso no debe ser! Estos jóvenes requieren principios morales que los guíen en la vida, son muy importantes en su formación.

“Mire, en los lineamientos para su programa Jóvenes Construyendo el Futuro, la Secretaría del Trabajo señala claramente que a los becarios se les deben enseñar habilidades técnicas, consistentes en capacitación para el trabajo, pero también habilidades blandas, término con el que, en el artículo tercero constitucional, se designa a la capacitación en valores.”

En efecto, en los “Lineamientos para la operación del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro”, publicados el 28 de junio de 2019 en el Diario Oficial de la Federación, se señala en su artículo tercero: “Capacitación en el Centro de Trabajo. Estará orientada a la adquisición o fortalecimiento de habilidades técnicas y blandas por un periodo máximo de 12 meses o bien, hasta en tanto dure su capacitación, incluidos los materiales e insumos necesarios para dicha actividad, los cuales no tendrán ningún costo para el/la becario (a), mismos que deberán ser entregados por el tutor o el centro de trabajo”.

Firmados por la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján, estos lineamientos también mencionan el siguiente objetivo: “El Programa Jóvenes Construyendo el Futuro pretende crear las condiciones de posibilidad para que al menos 2 millones 300 mil jóvenes que hasta hoy no han sido partícipes de los procesos económicamente productivos de la sociedad mexicana se perciban a sí mismos como copartícipes en ellos y que contribuyan a construir un nuevo México”.

Josué Farela comenta: “Nuestra participación en el programa tiene este fundamento legal, avalado por la propia Secretaría del Trabajo. Y nos ajustamos a sus disposiciones, como el hecho de que nuestros cursos tengan una duración máxima de 12 meses”. 

En ese lapso –prosigue Farela– los evangélicos enseñan detalladamente los 12 capítulos de la Cartilla moral: “La moral y el bien”, “Cuerpo y alma”, “Civilización y cultura”, “Los respetos morales”, “Respeto a nuestra persona”, “La familia”, “La sociedad”, “La ley y el derecho”, “La patria”, “La sociedad humana”, “La naturaleza” y, finalmente, el capítulo sobre “El valor moral”.    

López Obrador escribe la “presentación” de la cartilla utilizando la siguiente sentencia bíblica: “No sólo de pan vive el hombre. Para alcanzar la felicidad se requiere el bienestar material y el bienestar del alma”.

De ahí que el presidente invite al lector “a compartir con la familia estos pensamientos y a dialogar entre sus integrantes acerca de la moral, la ética y los valores que necesitamos para construir entre todos una sociedad mejor”.

Y mientras el pastor Arturo Farela –quien se dice “soldado de la Cuarta Transformación”– apoya a López Obrador repartiendo la cartilla en los 7 mil templos de Confraternice, su hijo Josué moraliza con la cartilla a los becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro.       

Ayuda a AMLO

Josué Farela cuenta que, apoyado por un equipo de educadores, ha venido perfeccionando un método pedagógico para mejorar sus cursos: “Poco a poco hemos incorporado lecturas adicionales y distintas actividades para instruir en la Cartilla moral”, dice. 

Por lo pronto, señala, Confraternice acaba de editar un manual de actividades, titulado Principios y valores para la inclusión social y laboral, del cual echa mano para complementar los cursos de moral.

De 125 páginas, el manual recoge pasajes y reflexiones bíblicas sacadas del Evangelio de San Lucas, de las enseñanzas del Rey Salomón o de San Pablo. Incluye también fábulas de Esopo, relatos moralizantes de Hans Christian Andersen y otros escritores, así como extractos de obras filosóficas.

Con base en estas lecturas, el manual contiene “definiciones de conceptos”, “preguntas para reflexionar”, propone diversas actividades de grupo y trae métodos de “evaluación” que utilizan los evangélicos para medir el aprovechamiento de sus alumnos.

En el manual se afirma que su “contenido es coherente con el enfoque de la Cartilla moral”, y es “de apoyo complementario en la formación de ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’ de un nuevo México y con una nueva ética pública en esta Cuarta Transformación”.     

Además del manual, Josué Farela y su equipo elaboraron una lista de más de 40 películas que proyectan a los alumnos, para enseñarles a detectar el contenido ético de los filmes.

La lista incluye cintas de directores como Roman Polanski, Woody Allen, John Ford, Steven Spielberg, Charles Chaplin, Yojiro Takita, John Lee Hancock, Robert Zemeckis, Carroll Ballard, Mar Targarona, Luis Alcoriza, Juan Bustillo Oro, Jorge Fons, Alberto Bojórquez y varios más.

Josué Farela –licenciado en derecho, y en 2018 candidato a diputado federal por el Partido Encuentro Social (PES)– adelanta entusiasmado:

“Así como la lectura y el cine son valiosas herramientas de apoyo en nuestros cursos, muy pronto incluiremos a la música. Seleccionaremos canciones cuyos mensajes puedan sernos de utilidad… Estamos trabajando en ese proyecto.”

Sin embargo, la participación de Confraternice en este programa social de la STPS, y en otros programas gubernamentales, ha levantado fuertes críticas de distintos sectores, que ven un atropello a la laicidad del Estado y también el riesgo de que las evangélicas se conviertan en “Iglesias de Estado” (Proceso 2249).

A ello se suma la iniciativa que presentó la senadora de Morena Soledad Luévano para reformar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que plantea eliminar el principio de la separación del Estado y las Iglesias, la cual arrancó una andanada de críticas hasta dentro del propio gobierno y de su partido, al punto de que el presidente López Obrador se deslindó de ella. 

La iniciativa “es a título personal. En lo que a mí corresponde, considero que ese tema no debe tocarse. Ya está resuelto desde hace más de siglo y medio; creo que eso se resolvió: la separación del Estado y de la Iglesia. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, dijo.

 Por su lado, la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján, en un comunicado del 4 de diciembre, indicó: “no tenemos identificada a ninguna organización religiosa dentro del padrón de tutores del programa Jóvenes Construyendo el Futuro”. 

Tampoco ha detectado, dijo, “planes de capacitación que tengan contenido religioso o de adoctrinamiento”. Y son los propios jóvenes “quienes libremente eligen en qué centro de trabajo capacitarse y el plan de capacitación a realizar”.

 Sin embargo, días después de esta aclaración, el 13 de diciembre, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) denunció a Alcalde Luján y al pastor Arturo Farela ante la Secretaría de la Función Pública, por violar el Estado laico y evangelizar a los jóvenes becarios. 

El polémico pastor Farela –quien lleva meses en el ojo del huracán– rechaza tajante que Confraternice esté evangelizando a esos jóvenes:

“Una cosa es evangelizar y otra, muy distinta, impartir simplemente valores morales, que es lo que están haciendo mi hijo Josué y otros laicos evangélicos. Ni tampoco el objeto de estudio de esos cursos es La Biblia, sino la Cartilla moral.”

–Pero enseñan pasajes bíblicos.

–Sí, por supuesto, pero como un material de apoyo sacado de la literatura universal. La misma Cartilla moral trae referencias bíblicas.

Aclara el pastor que, de manera formal, él nada tiene que ver con el programa Jóvenes Construyendo el Futuro; ni siquiera –dice– tiene trato directo con los funcionarios que lo están implementando.

“Es mi hijo Josué, como laico, el que tiene trato directo con los otros funcionarios públicos. Yo no puedo hacerlo porque soy pastor y, entonces, sí estaría violando la separación Iglesia-Estado.”

–Pero su hijo Josué se apoya en la estructura eclesiástica de Confraternice, que usted preside.

 –Sí, claro. En eso sí lo estoy apoyando con los voluntarios que requiera. Y mire, en Confraternice realizamos tres pasos: encontramos a los jóvenes para registrarlos en el programa, les conseguimos trabajo y los capacitamos en valores.  

En su oficina de la Ciudad de México –tapizada con fotos de López Obrador–, el pastor Farela se recarga en el respaldo de su asiento. Lanza un suspiro y concluye:

“El pasado 13 de marzo, en Palacio Nacional, mi amigo Andrés Manuel me pidió que lo apoyara en su proyecto de la Cartilla moral…. Y es lo que actualmente estoy haciendo, en medio de tantas críticas.”