El llanto de Vasco

Así se titula esta novela de Jorge Munguía Espitia, catedrático de la UAM-Xochimilco y crítico de libros en la sección cultural de este semanario, que se subtitula “El ocaso de un defensor de indígenas”. El volumen consta de 118 páginas y será presentado en la FIL por el historiador Juan José Muriá. Este es el texto de la contraportada de ediciones proceso, a cargo de Juan Guillermo López: 

Vasco Vázquez de Quiroga y Alonso de la Cárcel, nacido en 1470, en Madrigal de las Altas Torres, Ávila, España, más conocido como Tata Vasco, soñó, encarnó y vivió su Utopía con un concepto de Hospital-pueblo, en los que había una casa común para enfermos y dirigentes de la agrupación, además de casas particulares, a las que se llamaba “familias”, las cuales tenían un terreno anexo para huerta o jardín, estancias de campo y lugares para siembras y ganaderías.

El diálogo entre Fray Ginés, quien lo trató personalmente y le acompañó en viajes y encargos, y el hermano Indalecio en el marco de la vida monacal de la Nueva España, es la columna vertebral de El llanto de Vasco, la novela que Jorge Munguía Espitia escribió tras largos años de estudio y verificación de datos. El resultado es un relato crudo, estremecedor, cargado de indignación y de ira por parte de Fray Guinés, testigo de la edificación de esta Utopía y de su posterior derrumbe; pero también de la bondad del Tata Vasco, de su sabiduría y de su tesón. En un estilo ágil y fluido, Jorge Munguía Espitia logra casi hacernos escuchar las voces de los frailes dialogantes, sus pausas, sus titubeos, sus dubitaciones después de la tercera frasca de vino. Una novela disfrutable y aleccionadora.