Ataques armados en bares, carreteras, viviendas, zonas serranas y rancherías han dejado más de 400 muertos y 90 lesionados en los primeros 11 meses del sexenio. Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, Veracruz y Guerrero son las entidades con mayor incidencia en este tipo de atentados y cantidad de víctimas fatales. Hay muy pocos detenidos, aunque delincuentes y organizaciones criminales hayan sido identificados. El semanario Zeta, de Tijuana comparte este estremecedor mapa de las matanzas con los lectores de Proceso.
A casi un año de iniciado el actual gobierno federal se han registrado 53 matanzas en México, con por lo menos 411 muertos y más de 90 lesionados, según un recuento realizado por Zeta. En esos hechos, al menos cuatro personas han sido asesinadas en cada hecho.
Los homicidios múltiples ocurrieron en 16 estados, donde destacan por su violencia Michoacán, Guanajuato, Tamaulipas, Guerrero y Veracruz.
Indicadores presentados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que en 2018 hubo 36 mil 685 homicidios en el país; el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública refiere que de diciembre de 2018 a septiembre de 2019 ocurrieron 28 mil 782.
Entre las 411 víctimas de los asesinatos múltiples de referencia, hay 375 hombres, 20 mujeres y 11 niños. Entre los varones victimados, se tiene el dato de que 23 eran policías, cinco custodios penitenciarios y siete militares. Entre los más de 90 lesionados en los mismos hechos también hay por lo menos seis niños y 11 policías estatales y municipales.
Los ataques masivos que han horrorizado a la sociedad se registran por igual en sitios cerrados que abiertos. Según datos recabados por Zeta: 12 de los hechos ocurrieron en calles y avenidas; 11 en carreteras, caminos o brechas; 10 en bares; cinco en la sierra; cinco en ranchos o comunidades; uno en una comandancia de policía; uno en una terminal de autobuses; y uno más en un tianguis de automóviles.
Las masacres en bares son de espanto. Se tiene registro de 92 muertos y por lo menos 32 heridos en las agresiones en ese tipo de sitios. Guanajuato y Veracruz lideran la incidencia en ese rubro.
Aún no cesa el horror que causó el fallido operativo para detener a Ovidio Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán, el pasado 17 de octubre en Culiacán, cuando se replicaron balaceras que dejaron ocho muertos.
Los hechos más recientes son la emboscada del viernes 8 en la comunidad zapoteca de San Vicente Coatlán, Oaxaca, donde murieron cinco policías estatales y cuatro más fueron lesionados. Y los enfrentamientos entre militares y el Cártel del Noreste, el jueves 14 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, con saldo de siete muertos, entre ellos un militar.
Y la más reciente, el jueves 21 en Zacatecas, cuando cinco policías municipales de Fresnillo fueron emboscados por un comando en las inmediaciones del municipio de Calera.
Cabe mencionar que de los 16 estados que registraron masacres, ocho son gobernados por el PRI, tres por el PAN, dos por Morena, uno por el PRD, otro por Movimiento Ciudadano y uno por el Partido Encuentro Social.
Guerrero y Michoacán
La nueva administración presidencial no tardó mucho en ver los primeros brotes de violencia. El 10 de diciembre de 2018 ocurrió un enfrentamiento entre civiles armados y policías comunitarios en la zona serrana de Petatlán, Guerrero, con saldo de seis muertos.
El 27 de enero de 2019, grupos antagónicos de autodefensas chocaron en el camino a la comunidad de Paraíso de Tepila, en Chilapa. Cuando la Policía Estatal llegó al lugar encontró dos camionetas baleadas con 10 muertos y dos heridos. Meses después, el 21 de julio, durante el ataque a un bar en Acapulco, cinco hombres fueron asesinados y seis lesionados.
Por lo menos cuatro militares que realizaban tareas de erradicación de cultivos de droga murieron acribillados en Guerrero, en una emboscada del llamado Cártel de la Sierra, el 24 de septiembre. Otro enfrentamiento, el 15 de octubre en Tepochica, Iguala, cargaría los muertos hacia el lado de presuntos delincuentes; 14 de los fallecidos fueron civiles y un militar.
Un nuevo tiroteo entre civiles se reportó en Guerrero, en la comunidad de Pochahuizco, municipio de Zitlala, el 24 de octubre. El saldo fue de nueve fallecidos. Las víctimas estarían vinculadas al grupo delictivo Los Rojos, encabezado por Zenén Nava Sánchez, El Chaparro, quien se disputa el territorio con Los Ardillos.
En Michoacán ha ocurrido la mayor parte de los multihomicidios. Desde el registrado el 22 de febrero, cuando civiles y agentes de la Base de Operaciones Mixtas en Buenavista se enfrentaron a balazos en un intento por detener a Nicolás Sierra Santana, El Gordo. Murieron nueve civiles y un mando militar. Luego, el 2 de abril en Uruapan, cuatro hombres fallecieron tras un enfrentamiento entre grupos del crimen organizado.
Uruapan se convirtió en tierra de muerte. El 22 de mayo hubo otra balacera entre Los Viagra y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la colonia Arroyo Colorado, cerca de la carretera hacia Lombardía, donde 10 personas perdieron la vida y tres quedaron heridas. Dos días más tarde, dentro de una camioneta incinerada a la orilla de la carretera El Durazno-Angahuan, fueron hallados cinco cadáveres calcinados. Para el 1 de junio, otros cuatro cuerpos sin vida y torturados se localizaron a un costado de la misma vía, en la comunidad Las Cocinas.
El 25 de julio, en Uruapan, a las afueras de la funeraria San José mataron a tiros a siete personas y lesionaron a 10. Los presuntos autores fueron señalados como miembros de Los Viagra. Seis noches después sujetos armados arribaron a un domicilio de la colonia Infonavit Patria, en la misma ciudad, y asesinaron a cuatro personas que se encontraban en un convivio.
El más dantesco hallazgo del sexenio se registró la madrugada del 8 de agosto, con los cadáveres de 19 personas colgadas y desmembradas en tres diferentes puntos de Uruapan. Algunas de las víctimas eran de Los Viagra. Fueron detenidas 14 personas, pero no se conoció la continuación de las pesquisas.
En la comunidad de Loma Blanca, en Tepalcatepec, el 30 de agosto se reportó el enfrentamiento entre grupos delictivos con armas de alto calibre y granadas de fragmentación. Nueve sicarios muertos y 11 lesionados, el saldo de la refriega. El 20 de septiembre cuatro personas murieron durante el ataque a un bar.
La más dolorosa de las masacres en Michoacán sucedió el 15 de octubre, cuando 13 policías estatales murieron y tres quedaron heridos tras ser emboscados en El Aguaje, Aguililla. Los agentes iban a cumplimentar una orden judicial cuando fueron atacados por unos 30 sicarios del CJNG que viajaban en camionetas blindadas. También realizaron la quema de varias patrullas, robo de armamento y dejaron narcomensajes.
El 3 de noviembre la muerte reapareció en Uruapan: en un tianguis de automóviles, sujetos armados asesinaron a cinco personas.
Guanajuato y Veracruz
La guerra que sigue el CJNG en Michoacán también se traslada hacia Guanajuato, donde junto con su principal contendiente, el Cártel Santa Rosa de Lima, han protagonizado los más terribles episodios de violencia en la entidad. El 19 de diciembre de 2018, durante dos ataques en bares de Irapuato y Silao, seis personas murieron. El 20 de febrero de 2019, cinco personas fueron asesinadas y dos quedaron heridas cuando un comando irrumpió en una vivienda de la comunidad Veta de Ramales, en Silao.
La madrugada del 9 de marzo, en el bar La Playa Men’s Club, en Salamanca, 15 personas murieron y cinco resultaron lesionadas en un ataque por parte de un grupo armado que irrumpió en el establecimiento y disparó a clientes y empleados. El hecho fue atribuido al CJNG.
Durante un ataque en la comunidad San Antonio Calichar, municipio de Apaseo el Alto, ocho personas murieron y cuatro fueron heridas el 6 de abril. Entre los muertos había un menor de edad. Se supo que un comando llegó al mediodía a la localidad y disparó contra los habitantes y dos vehículos.
El 2 de agosto, en un sorpresivo ataque a la comisaría de policía del municipio de Valle de Santiago, Guanajuato, cinco personas murieron. Mediante un video difundido en redes sociales, integrantes del CJNG acusaron a Antonio Yépez, El Marro, líder del Cártel Santa Rosa de Lima, de estar detrás del hecho registrado en los separos de la Policía Municipal.
Un nuevo multihomicidio en Salamanca, el 10 de octubre, dejó cinco muertos. Los hechos ocurrieron en el bar Raymond, donde según testigos, hombres armados llegaron a bordo de automóviles y motocicletas y acribillaron a los clientes del establecimiento.
Veracruz es otro de los focos rojos del país. En Minatitlán, el 19 de abril, sujetos empistolados irrumpieron en el salón de fiestas La Potra para acribillar a los asistentes. Murieron 14 personas, entre ellas mujeres y un niño de un año. Las autoridades establecieron la línea de investigación de una venganza entre Los Zetas y el CJNG. Hubo dos sospechosos detenidos.
El 16 de mayo cinco personas fueron asesinadas y cinco quedaron heridas en un ataque en la comunidad de Tuzamapan, Coatepec: 12 sicarios llegaron a un puesto de venta de limones y dispararon, en lo que se cree fue una venganza.
El 27 de agosto ocurrió la mayor masacre en el país, al ser incendiado intencionalmente el bar Caballo Blanco en Coatzacoalcos. Por lo menos 30 personas murieron, entre ellas 10 mujeres. Otros de los fallecidos eran dos marineros de un petrolero que había atracado días antes. Los familiares de las víctimas, entre ellos bailarinas, cantineros, meseros y guardias de seguridad, solicitaron medidas cautelares al recibir amenazas de muerte. Como presunto autor del ataque se identificó a Ricardo “N”, La Loca, de 29 años.
Del sureste al norte
En el bar Las Virginias, de Playa del Carmen, Quintana Roo, una balacera dejó siete personas muertas y una lesionada la noche del 6 de enero. Por lo menos cuatro personas con armas largas irrumpieron en el antro y sin mediar palabra dispararon contra los clientes. El secretario estatal de Seguridad Pública, Alberto Capella, aseguró que el ataque está relacionado con el narcomenudeo. Dos días después se informó de la detención de cinco sujetos relacionados con el hecho.
Otra balacera en una cervecería de Playa del Carmen, la noche del 13 de mayo, tuvo resultados menos funestos que la anterior: hubo un muerto y 11 lesionados. Tres días después, en el estacionamiento del bar La Gota, del mismo destino turístico, fue localizado sin vida el reportero Francisco Romero, quien presentaba diversos golpes y un impacto de bala en la cabeza.
El 9 de enero, miembros del Ejército localizaron 21 cuerpos –17 calcinados– y cinco camionetas incineradas en el ejido Refugio Hinojosa, municipio Miguel Alemán, Tamaulipas. Trascendió que fue producto de un enfrentamiento entre el Cártel del Noreste y el Cártel del Golfo.
En la autopista a Nuevo Laredo, el 9 de marzo, soldados y hombres armados se enfrentaron a tiros con un saldo de seis civiles muertos. Presuntamente los militares repelieron una agresión de los sujetos que se desplazaban en por lo menos 10 vehículos. El 15 de agosto, un enfrentamiento entre policías de Tamaulipas y hombres armados dejó otros seis presuntos delincuentes fallecidos, en una brecha del municipio de San Fernando, a la altura del poblado González Villarreal.
El 27 de agosto hubo dos balaceras en Nuevo Laredo entre la policía estatal y el grupo criminal identificado como La Tropa del Infierno. Los uniformados abatieron a 11 presuntos delincuentes. También durante la primera semana de septiembre, policías estatales tuvieron un enfrentamiento con civiles armados en Nuevo Laredo. Hubo ocho civiles muertos. Se investiga una posible ejecución extrajudicial.
En la colonia Loma Linda de Saltillo, Coahuila, un enfrentamiento entre civiles y policías municipales dejó un saldo de nueve presuntos criminales muertos y dos uniformados heridos el 27 de abril.
El 19 de mayo, en el ejido La Florida, municipio de Múzquiz, Coahuila, se registró un tiroteo entre policías estatales y presuntos delincuentes que dejó por lo menos seis civiles armados muertos y un uniformado gravemente herido. La balacera ocurrió cuando las autoridades instrumentaban un operativo luego de que miembros de la delincuencia organizada habían baleado el edificio de la delegación de la Fiscalía General de Justicia de San Juan de Sabinas.
El 26 de agosto, tres niñas –de cuatro, 13 y 14 años–, además de un hombre de 25 años, fueron asesinados a balazos en un rancho de la colonia Riberas del Bravo de Ciudad Juárez. Las víctimas estaban en compañía de sus padres dentro del rancho, cuando un grupo de hombres ingresó y abrió fuego. La Fiscalía Estatal señaló que el multihomicidio tiene que ver con una venganza entre bandas del crimen organizado.
El lunes 4, en la sierra de Bavispe, Sonora, en una de las más terribles masacres que se recuerden, sicarios asesinaron a tres mujeres y seis niños de la comunidad LeBarón. Otros seis infantes resultaron lesionados. El gobierno aseguró que las primeras investigaciones apuntan a que se trató de una confusión; sin embargo, para los familiares de las víctimas fue un ataque directo. Un sujeto fue detenido en Agua Prieta en poder de un arsenal, pero no se ha confirmado su participación en la matanza.
Del centro al occidente
Una agresión a balazos ocurrida el 17 de febrero en Iztapalapa, en la Ciudad de México, dejó siete fallecidos y cuatro lesionados. El ataque ocurrió en calles de la zona suroriente, donde un grupo armado disparó contra personas que estaban frente a la iglesia del pueblo de Culhuacán. Se presume que el ataque tiene relación con el narcomenudeo.
El 10 de mayo, en el municipio de Puente de Ixtla, Morelos, fue atacado a tiros el autobús de personal del Centro Federal de Readaptación Social Número 16 femenil de Coatlán del Río, que transportaba a 14 custodios que festejarían el Día de la Madre. Un sujeto que descendió de un vehículo rojo aprovechó que la unidad oficial se detuvo en el Monumento a la Madre y disparó contra el personal. La agresión tuvo un saldo de cinco muertos, dos de ellos mujeres, además de tres lesionados.
Otras dos agresiones ocurrieron en Morelos en septiembre. Primero en la terminal de autobuses Estrella de Oro acribillaron a cinco personas y el día 20, en una casa de Cuernavaca, mataron a otras seis.
En Coquimatlán, Colima, el 8 de marzo una balacera dejó cuatro muertos y un herido. Sujetos armados irrumpieron en una vivienda de la colonia La Cazumba y abrieron fuego contra los cinco hombres.
El 21 de junio, en un bar de Guadalupe, Zacatecas, se registró una agresión armada que causó la muerte de cinco personas y lesiones a otras seis. Según la Secretaría de Seguridad Pública, un comando abrió fuego contra quienes se encontraban en el bar Bohemio.
En Jalisco, el 8 de febrero ocurrió un enfrentamiento a tiros en Tlajomulco, luego de que hombres armados agredieran a personal del área de Homicidios Intencionales de la Fiscalía. El resultado del tiroteo, afuera de una tienda departamental del fraccionamiento Hacienda Santa Fe, fue de cinco presuntos delincuentes muertos.
El miércoles 6, en una brecha del municipio de Tonalá, fueron encontrados los cadáveres de siete personas dentro de tres automóviles.
Sólo en cinco de los casos que se investigan hay detenidos: 14 sospechosos de participar en los hechos de los cuerpos colgados en Uruapan; dos procesados por la masacre en el salón de fiestas de Minatitlán; cinco detenidos por el atentado en el bar Las Virginias de Playa del Carmen; un número indeterminado de sospechosos de la emboscada a policías estatales en Aguililla; un investigado por los asesinatos de niños en la sierra de Sonora.
No sólo se investiga a presuntos sicarios, también a policías y militares; como en los casos de Tamaulipas, existen dudas sobre el legítimo uso de la fuerza que argumentaron para victimar a los supuestos atacantes, situación de la que está pendiente la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, por lo menos en el caso de los ocho muertos en Nuevo Laredo a manos de policías estatales a principios de septiembre.








