“Soltero y con hijas”

Esta semana se estrenó en Canal 2 de Televisa, la telenovela Soltero y con hijas, pieza producida por Juan Osorio. El escenario es la bahía de Acapulco, sus playas y hoteles de lujo. En el primer capítulo se muestra a los personajes: una pareja con tres hijas; el tío de las niñas; una psiquiatra y su amiga, quienes se encontrarán por casualidad con el galán de la historia; el padre de la psiquiatra y un marino uniformado con su perico al hombro, progenitor sobreprotector, de mentalidad conservadora.

Al mismo tiempo veremos aparecer las marcas, publicidad escondida aunque perceptible: un hotel, un auto, una cafetería, entre otros objetos, además de un conservadurismo ramplón muy afín a la clase media mexicana.

Una vez desplegados los participantes en la escena, se dejan indicios de los sucesos por venir, es decir en el segundo capítulo. En éste ya se desencadena el drama: las niñas se quedarán huérfanas, pues sus padres mueren en un accidente automovilístico. La responsabilidad de educarlas recae en el tío soltero, hermano de la mamá y renuente a formar familia y sentar cabeza. Ante los hechos no le quedará sino asumir su papel de ahí en adelante. Sin necesidad de verla toda, los episodios subsecuentes pueden ser fácilmente imaginados: cada una de las chicas, de distinta edad, tendrá dificultades y aventuras que el tío deberá ayudar a resolver. Él mismo se verá envuelto en múltiples problemas, aunque al final tal vez se casará con la psiquiatra, a la cual su novio dejó plantada un día antes de la boda. Para hacer posible ese desenlace, en el capítulo de estreno ambos se confrontan.

Gabriel Soto y Vanessa Guzmán encarnan a los personajes principales; en segundo lugar aparecen Laura Flores y María Sorté. El resto del elenco está rodeado de extras y consiste en actores noveles, caras nuevas poco vistas en televisión, con escasa experiencia y sin unas líneas coherentes que les ayuden a desempeñarse mejor. Los diálogos se componen mayormente de lugares comunes. Se pasa sin solución de continuidad de la comedia al melodrama, un meloso melodrama bien acentuado con toda cursilería e inverosimilitud. No hay manera de entrar en el relato y creerles a los personajes, se sienten falsos igual que las situaciones.  

Según el productor, la telenovela no ha muerto; aunque se tenga que competir con series en Internet y con relatos violentos, “respetando el horario y el auditorio al que vas, la gente te va a recibir con cariño”.  Quieren alejarse de la violencia extrema, de los balazos, tráfico de todo tipo, delincuencia organizada tan socorrida en los años que corren. Solamente que a las 9, enseguida de Soltero y con hijas, Televisa programa el remake de Cuna de lobos, un melodrama exitoso en su tiempo, convertido en una versión más cruel, violenta y oscura que el original.  

Ambas, telenovela y serie, apabullan con los cortes publicitarios… como siempre.