Ginebra, Suiza.- Tras ocho años de guerra civil, en un encuentro calificado de “histórico”, el régimen y la oposición sirios se reunieron para redactar una nueva Constitución, en un proceso facilitado por el enviado especial de la ONU para Siria, el noruego Geir Pedersen.
Entre nerviosismo, cierto escepticismo y fuertes medidas de seguridad, Pedersen logró reunir en la emblemática Sala de Desarme del Palacio de Naciones Unidas en Ginebra a los copresidentes del Comité Constitucional: Ahmad Kuzbari, por parte del gobierno, y Hadi Al-Bahra, de la oposición, así como a 50 representantes leales al presidente Bashar al-Asad, 50 miembros de la oposición y 50 activistas de la sociedad civil.
“Este es un momento histórico porque por primera vez los copresidentes, gobierno y oposición están sentados cara a cara para trabajar como miembros del comité en un proyecto clave: un nuevo acuerdo constitucional para Siria, una oportunidad para algo nuevo para Siria”, dijo Pedersen al abrir la sesión.
“Sé que no es fácil para todos ustedes estar aquí juntos en esta sala y lo respeto. Sé que hay sentimientos profundos entre ustedes, lo que refleja los sentimientos entre todos los sirios sobre el estado de su amado país después de casi nueve años de conflicto violento”, reconoció.
“Pero el hecho de que estén aquí hoy sentados cara a cara listos para comenzar un diálogo y negociaciones es, creo, una señal poderosa de esperanza para los sirios en todas partes, tanto dentro como fuera del país”, remarcó Pedersen.
El objetivo primordial es el de convocar a elecciones basadas en esta nueva Constitución, supervisadas por la ONU y la implementación de la resolución 2254, que demanda cese al fuego, regreso voluntario de refugiados al territorio, muestras de confianza entre las partes como intercambio de prisioneros, acceso irrestricto de ayuda humanitaria y, la más urgente, acordar una salida política al conflicto.
En su discurso, el copresidente Kuzbari, en nombre del gobierno sirio, fue menos conciliador que su contraparte de la oposición.
Kuzbari, pese a reconocer que las negociaciones que inician en esta ciudad pudieran ser la “piedra fundacional” para lograr la paz, advirtió que el ejército sirio no dejará de combatir a los grupos que considera terroristas y que se encuentran instalados en su territorio. “Nuestra lucha contra el terrorismo continuará”, advirtió.
“La presencia de cualquier fuerza de ocupación en nuestro territorio, el despojo de los recursos de nuestro país, la imposición continua de sanciones unilaterales amenazan todo el proceso político, además de estar en contradicción con la legitimidad internacional”, dijo.
Y en el plano positivo Kuzbari elogió las conversaciones como “uno de los puntos de entrada al proceso político para resolver la crisis que ha devastado nuestra querida patria”.
Por su parte, el copresidente de la oposición, Al-Bahra, lamentó la sangre derramada durante el conflicto civil y estimó que 65% de la infraestructura de Siria ha sido destruida.
“Es hora de que creamos que la victoria en Siria es lograr justicia y paz, no ganar la guerra”, declaró.
“El recuerdo de un millón de víctimas debe guiarnos fuera de este túnel oscuro. Las aspiraciones de millones de sirios de regresar a su tierra natal y encontrar a sus seres queridos deben ser nuestra brújula”, llamó Al-Bahra.
A partir de este jueves 31, 45 personas que representan a los tres grupos sirios comenzaron a trabajar en la Constitución.
Ninguna agenda fue fijada para el desarrollo de las conversaciones y las enmiendas deberán obtener al menos 75% de los votos para evitar que una parte “dicte” su posición. Estas dos condiciones, según una fuente cercana a la negociación, consultada por Proceso, fueron impuestas por Siria a la ONU, así como el bloqueo a la prensa y fuertes restricciones a periodistas para abordar a los miembros del Comité.








