Y se gana el favor de 89% de la población

Elio Masferrer, antropólogo de las religiones, afirma sobre el reciente posicionamiento cristiano del presidente Andrés Manuel López Obrador: “Al compararse con Jesucristo, López Obrador está enviando un mensaje incluyente a 89% de la población mexicana que, a través de las distintas iglesias cristianas, tienen a Jesucristo como Dios”.

Basado en recientes encuestas, Masferrer detalla que en México, 73% de la población es católica y otro 16% pertenece a las restantes Iglesias de inspiración cristiana, por lo que hacen una suma de 89%.

Recalca el analista: “Con estas cifras, puede afirmarse que nueve de cada 10 mexicanos creen en Jesucristo y, por lo tanto, a ellos va dirigido principalmente el mensaje de López Obrador”.

Investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y autor de Lo religioso dentro de lo político, donde analiza las tendencias del voto religioso en las pasadas elecciones presidenciales, Masferrer agrega: “A casi un año de haber asumido la Presidencia de la República, López Obrador ha logrado un alto nivel de aprobación de los creyentes de México, pero también de los no creyentes”.

Basa su dicho en la encuesta realizada en agosto pasado por la consultora de Alejandro Moreno, la cual arroja los siguientes resultados: al presidente lo respalda 85% de los evangélicos, 66% de los católicos y 54% de los no creyentes.

De esta manera, el apoyo evangélico es mayor, en 19%, al respaldo que tiene López Obrador en el sector de los católicos. Masferrer explica cuál es la razón de esta diferencia: “La feligresía evangélica presta mayor atención a la honestidad y al testimonio personal del mandatario, como el hecho de ser buen esposo y buen padre de familia. En cambio, la católica es más laxa y permisiva en ese sentido.

“Otro factor es que López Obrador estudió la primaria en una escuela adventista, donde recibió una formación moral muy estricta y se le inculcó el estudio de La Biblia, de ahí que hoy cite con facilidad los pasajes evangélicos. Esto engancha mejor con el sector evangélico.” 

Masferrer señala que López Obrador, sin embargo, no trata de emular al Jesucristo divino y milagroso, sino “al gran estratega que supo aprovechar la fuerza política de los pobres, como se le describe en el libro Las tácticas de poder de Jesucristo, de Jay Haley”. 

Y concluye categórico: “El Jesucristo de López Obrador es el del gran revolucionario que se les adelantó a Marx, a Mao Tse-Tung y al Che Guevara”.