Aunque Ricardo Salinas Pliego se dice agraviado por este semanario, que reveló transacciones en las que asegura no haber participado, documentos consultados demuestran que sí lo ha hecho mediante empresas de papel creadas por él en el extranjero. Un ejemplo de ello es el caso de un negocio de taxímetros en la Ciudad de México, del que intentó vanamente deslindarse, según los documentos consultados por el reportero. Hay que recordar que luego de una publicación de este medio sobre su implicación en el caso Fertinal, el empresario demandó por “daño moral” a dos integrantes del cuerpo directivo y a un reportero de Proceso.
Como lo hizo en al menos tres ocasiones en el pasado, entre otras en el caso Fertinal, el multimillonario Ricardo Benjamín Salinas Pliego negó estar involucrado con el empresario Fabio Massimo Covarrubias Piffer en un negocio de taxímetros en la Ciudad de México, el cual derivó en un juicio civil en la Corte de Distrito Sur de Nueva York.
Sin embargo, documentos del juicio civil 19-cv-3930-CM consultados por Proceso muestran que el magnate sí participó en ese negocio: lo hizo a través de una sociedad de papel creada en el paraíso fiscal de Barbados y de un operador llamado Julio Alberto Belmont Garibay.
Su intervención también involucró préstamos millonarios de Banco Azteca y de otra sociedad llamada Corporación RBS, SA de CV, que Salinas Pliego utilizó para registrar al menos 15 empresas en los últimos tres años.
El modus operandi de Salinas Pliego que se desprende del juicio civil 19-cv-3930-CM es idéntico al que este semanario reveló en julio pasado en la operación de compraventa a sobreprecio de Grupo Fertinal por parte de Pemex. Esta última operación es investigada por la Fiscalía General de la República y por la Secretaría de la Función Pública.
Con base en documentos internos y registros corporativos de jurisdicciones europeas, Proceso mostró cómo Salinas Pliego controló acciones de la empresa de fertilizantes a partir de 2006, mediante una red de sociedades offshore creadas en Bélgica y Suecia, con ramificaciones en Luxemburgo. También documentó que empleados y exempleados de Grupo Salinas ocuparon puestos clave en la empresa –entonces dirigida por Covarrubias–, que un fideicomiso administrado por Banco Azteca era la “tesorería” de Fertinal, y que aquel banco y Arrendadora Internacional Azteca prestaron 406 millones de dólares a la empresa, los cuales incluyeron un polémico dividendo de 51 millones de dólares (Proceso 2229).
Tras la publicación de ese reportaje, Salinas Pliego y Banco Azteca demandaron por “daño moral” a Proceso –a dos integrantes de su equipo directivo y a un reportero–; los acusaron entre otras cosas de orquestar una “campaña de difamación” en su contra, y sostuvieron que el multimillonario “no tuvo relación alguna, en lo personal, con la empresa Grupo Fertinal”.
En su defensa, Proceso presentó decenas de documentos que sustentan cada párrafo publicado en varios reportajes en los que aborda la operación de compra-venta de Fertinal y contestó puntualmente los 122 reclamos presentados por los abogados del magnate y su banco.
A petición de los abogados de Salinas Pliego, el juez Rodrigo Cortés Domínguez Toledano, titular del Juzgado 62 de lo Civil de la Ciudad de México, emitió una orden de censura previa para que Proceso no publicara información relacionada con el juicio. Sin embargo, el mismo Poder Judicial violó la medida de censura: en el Boletín Judicial del pasado viernes 11 publicó los nombres de los demandantes –Salinas Pliego y Banco Azteca– así como los de los demandados –Comunicación e Información, SA de CV, Rafael Rodríguez Castañeda, Homero Campa Butrón y Mathieu Pierre Olivier Tourliere–.
Estructura “offshore”
En el caso de los taxímetros, Salinas Pliego y Covarrubias tuvieron una serie de desencuentros irreconciliables con sus socios, quienes en mayo pasado los acusaron ante la justicia de Estados Unidos de desviar fondos de la empresa mexicana Servicios Administrativos Lusad –que detentaba la concesión de taxímetros desde junio de 2016– y de realizar maniobras fraudulentas para despojarlos del negocio.
El despacho de abogados Reed Smith, que representa a L1bero Partners LP –empresa que Covarrubias constituyó en Canadá en octubre de 2017 y de la que Salinas Pliego es socio indirecto–, afirmó ante la corte de Nueva York que el magnate “no es dueño ni la controla parcialmente”.
En respuesta a un amplio cuestionario enviado por Proceso, Grupo Salinas aseveró que “el señor Ricardo Salinas Pliego NO (sic) es accionista, y nunca lo ha sido, de la empresa L1bero Partners”, e insistió en que “ni él ni ningún familiar suyo o empresa de la que el señor Salinas Pliego es accionista, participan o han sido parte del juicio que señalas”.
Pero en varias decisiones emitidas por la juez Colleen McMahon, quien lleva el caso en la corte de Nueva York, Salinas Pliego aparece como “director” –principal, en inglés– de L1bero Partners.
No sólo eso: El 6 de diciembre de 2017, L1bero Partners firmó un “acuerdo de socios”, en el cual Salinas Pliego aparece entre los cuatro “directores” de la sociedad, y se estipula que el acuerdo se anularía en caso de que uno de ellos dejara de tener control “directo o indirecto” sobre la sociedad.
En su carta a Proceso, Grupo Salinas afirmó que “estamos ante una situación en la cual ciertas personas buscan involucrar al señor Salinas Pliego en hechos que son absolutamente ajenos a él”, y añadió que “procederemos legalmente con acciones civiles y criminales en contra de las personas responsables que, de mala fe, insisten en dañar la reputación y el prestigio del señor Salinas Pliego”.
La empresa de Salinas Pliego reconoció que Banco Azteca “realizó un préstamo por un monto cercano a los USD $20 millones a la empresa Lusad en función a su modelo de negocio y viabilidad, mismo que no ha sido pagado. Por ello, y con el objetivo de recuperar nuestro dinero, estamos utilizando todos los recursos legales a nuestro alcance y disposición”.
Pero Grupo Salinas no contestó a una pregunta del reportero sobre el papel de Corporación RBS, SA de CV en las operaciones: esa sociedad otorgó un crédito de 1 millón 751 mil dólares a Lusad y, de acuerdo con estados de cuenta de esta empresa, fue la “ordenante” de dos depósitos realizados en mayo y julio de 2019 a través de Banco Azteca, por un monto total de 22 millones 406 mil dólares.
Corporación RBS no es un banco ni tampoco una institución de crédito: es una sociedad que Salinas Pliego utiliza para crear empresas.
En 2004, Corporación RBS indicó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) que “es propiedad total del Sr. Salinas (Pliego)” y que su negocio consiste, entre otros, en “promover, constituir y participar como accionista o socio, organizar, gestionar y supervisar cualquier tipo de asociaciones o empresas de naturaleza civil o comercial”.
Sólo en los últimos tres años, Salinas Pliego utilizó a Corporación RBS para registrar 15 sociedades en la Ciudad de México; todas son administradas por empleados de Grupo Salinas y en todas el propio magnate tiene poderes legales, de acuerdo con sus actas constitutivas consultadas por Proceso.
Se trata de Upax GS, SA de CV –que forma parte de Grupo Salinas– y de otras 14 empresas creadas en el verano de 2018 en asociación con una compañía del regiomontano Sergio Miguel Gutiérrez Muguerza, consejero independiente de TV Azteca y, al igual que Salinas Pliego, integrante del Consejo Asesor Empresarial del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Como en el caso Fertinal, Salinas Pliego tuvo una participación en L1bero Partners, más allá de los préstamos de Banco Azteca y Corporación RBS: la tuvo con la sociedad de papel Security International Investments Inc, incorporada en el paraíso fiscal de Barbados en 1999.
Una consulta en los más de 1 millón 184 mil registros corporativos de Barbados que formaron parte de la investigación periodística global Paradise Papers –en la que Proceso participó en 2017, bajo la coordinación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación– muestra que Security International Investments Inc., es una de las decenas de empresas de fachada que gestiona Cidel Bank & Trust Inc., la filial en Barbados de la firma canadiense Cidel Bank, dedicada a gestionar fortunas de millonarios.
Los registros consultados muestran que la misma firma prestó sus servicios a Glisco Partners Inc., una empresa que fundó Pedro Aspe Armella –secretario de Hacienda y Crédito Público durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari– cuando escindió su firma Evercore Group, anteriormente Protego.
De hecho, los registros muestran que Security International Investments Inc., y Glisco Partners Inc., tienen una directora de papel en común –Natalia B. Sisnett– y comparten el mismo domicilio fiscal: La suite 100, en la plaza financiera One de St. Michael, en la isla caribeña.
El 15 de diciembre de 2017 Natalia Sisnett firmó en nombre de Security International Investments Inc., un préstamo de 7 millones 500 mil dólares a L1bero Partners LP, que Covarrubias había creado el 17 de octubre anterior en la provincia canadiense de Alberta. Mediante este préstamo, la sociedad de Barbados se volvió socia de L1bero Partners, según consta en el acuerdo del préstamo, que tiene Proceso.
Posteriormente, L1bero Partners suscribió el “acuerdo entre socios” mencionado anteriormente y compró la mitad de las acciones de Espiritu Santo Technologies LLC, una sociedad de papel incorporada en el estado de Delaware, que a su vez controlaba la empresa mexicana Lusad, dueña de la concesión de taxímetros.
Operadores y prestanombres
Si bien Salinas Pliego aparece en el acuerdo entre socios como “director” de L1bero Partners, su nombre nunca figuró en los registros de Lusad. En su lugar estuvo Julio Alberto Belmont Garibay, quien fue funcionario federal en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, y llevó una relación añeja con Salinas Pliego.
En octubre de 2000, Belmont y Michael John Detmold Macphee eran directores de Banca Quadrum, cuando dicha empresa formalizó una alianza con Grupo Elektra –de Salinas Pliego– que permitió emitir y cobrar créditos de vivienda de interés social en las tiendas Elektra. Quadrum fue intervenida y liquidada en 2002 por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Salinas Pliego formó parte del consejo de administración de Quadrum, junto con Joaquín Arrangoiz Orvañanos y Pedro Padilla Longoria –ambos ejecutivos en Grupo Salinas–, pero también estuvo Emilio Lozoya Thalmann, secretario de Energía de Carlos Salinas de Gortari y padre de Emilio Lozoya Austin, quien fue director general de Pemex durante los primeros tres años de administración de Enrique Peña Nieto.
La relación entre Salinas Pliego, Detmold y Belmont no se limitó a Quadrum: juntos participaron en el proyecto minero de Los Cardones, ubicado cerca de la reserva natural de la Biosfera Sierra de Laguna, en Baja California Sur. Si bien era sabido que Salinas Pliego estaba detrás del proyecto minero, hasta la fecha no existían evidencias sobre su participación real.
Y con razón: de nueva cuenta fue por medio de una sociedad de papel en Luxemburgo –llamada RPG Structured Finance Sàrl– que Salinas Pliego participó en ese negocio: en octubre de 2013, RPG Structured Finance e Invecture Group –dirigido por Detmold y Belmont, entre otros–, compraron la empresa Desarrollos Zapal, SA de CV, que detentaba la concesión minera de Los Cardones.
Actas del registro público de comercio de Luxemburgo consultadas por Proceso muestran que RPG Structured Finance Sàrl es una de las filiales de Codisco Investments Sàrl, otra sociedad que Salinas Pliego y su hijo, Benjamín Francisco Salinas Sada, crearon en septiembre de 2003 en Luxemburgo. En las actas de Codisco revisadas por este semanario, Salinas Pliego y su hijo figuran como los dos socios únicos.
El 31 de octubre de 2013, Codisco Investments Sàrl cambió de nacionalidad: se trasladó del paraíso fiscal de Luxemburgo al de Barbados, como informó proceso.com.mx en la investigación Paradise Papers. En esa investigación, este semanario también reveló que John Detmold registró una empresa en el paraíso fiscal de Malta en representación de Grupo Elektra Global, SL, una empresa de Salinas Pliego domiciliada en España.
En su carta a Proceso, Grupo Salinas no contestó a una serie de preguntas sobre Security International Investments, Corporación RBS, Julio Belmont Garibay, RPG Structured Finance y Fabio Massimo Covarrubias Piffer.
Historial de mentiras
En el pasado Ricardo Salinas Pliego negó al menos en dos ocasiones estar involucrado en esas operaciones, pero, ante las evidencias, terminó por admitir que sí lo estaba.
Una de ellas tiene mucho en común con el caso Fertinal; para evitar que el caso llegara a un tribunal, Salinas Pliego incluso prefirió pagar 7 millones 500 mil dólares a la SEC estadunidense y comprometerse a no infringir la Ley de Intercambio de Estados Unidos en el futuro.
El 4 de enero de 2005 la SEC interpuso una demanda por fraude en contra de TV Azteca y Azteca Holdings, así como contra Ricardo Salinas Pliego y sus operadores, Pedro Padilla Longoria y Luis Echarte Fernández: la autoridad bursátil estadunidense descubrió que los acusados habían “elaborado un esquema para esconder el papel de Salinas (Pliego) en una serie de transacciones a través de las cuales ganó personalmente 109 millones de dólares”.
La SEC determinó que Salinas Pliego era socio de una sociedad de papel en Delaware llamada Codisco Investments LLC –homónima de la compañía de Luxemburgo–, la cual había comprado con descuento una deuda insolvente de la empresa Unefón –que en ese entonces era propiedad de TV Azteca–. Como dueño de TV Azteca y de Unefón, Salinas Pliego sabía que pronto Unefón sería adquirida por la empresa canadiense Nortel, y que las deudas insolventes ganarían valor.
La SEC afirmó que TV Azteca, Salinas Pliego y sus operadores “negaron falsamente el involucramiento de Salinas (Pliego)” en Codisco; que el propio magnate “negó públicamente cualquier conexión con Codisco” y que los directivos de TV Azteca “escondieron intencionalmente información, e incluso mintieron a los directores independientes sobre la conexión de Salinas Pliego con las transacciones mencionadas y sus ganancias de 109 millones de dólares”.
En septiembre de 2006 la SEC informó que las partes llegaron a un acuerdo financiero para no ir a juicio; además de los 7.5 millones de dólares, Salinas Pliego aceptó no dirigir una empresa con acciones en la bolsa de Estados Unidos durante cinco años y no violar leyes bursátiles en ese vecino país.
El otro caso se remonta a julio de 1993, cuando el gobierno de Carlos Salinas de Gortari vendió a Salinas Pliego la empresa estatal Imevisión –que posteriormente renombró TV Azteca–, a pesar de que el dueño de Grupo Elektra no tenía experiencia en medios. Un año después de adquirir la empresa –y con ella 33% de la audiencia televisiva de México–, Salinas Pliego ingresó al “club” de los multimillonarios mexicanos que aparecían a la lista de la revista Forbes.
En los años posteriores a la compra, corrieron los rumores de que Salinas Pliego había comprado el canal de televisión gracias, entre otros, a un préstamo de Raúl Salinas de Gortari, el “hermano incómodo” del exmandatario.
En entrevista con el diario Reforma, el 28 de junio de 1996, Salinas Pliego negó de manera categórica su relación con el hermano del expresidente: “Definitivamente, no tengo ninguna relación de negocios con el ingeniero Raúl… Creo que es un chisme muy sabroso para todos el andar comentando: ‘¡oye, ya sabes que Ricardo Salinas es socio de Raúl Salinas!’. Pues que buen chisme ¿no? Porque, bueno, eso no es cierto”, dijo.
No habían transcurrido ni 10 días cuando, el 4 de julio de 1996, el magnate dio una conferencia de prensa en la que cambió su versión de los hechos: “Sí utilicé 29 millones de dólares de Raúl Salinas para el pago del paquete de medios. Pero me los prestó. En 1993 todos admirábamos al presidente Carlos Salinas de Gortari y era un honor y una distinción social ser amigo de su hermano”, admitió ese día.








