Omar García Harfuch, flamante jefe de la policía capitalina, dio un golpe espectacular el pasado martes 22 cuando dirigió un operativo que aprehendió en Tepito a 31 presuntos narcotraficantes. Pero esa operación pronto quedó opacada pues un juez federal ordenó la inmediata liberación de 27 de los capturados, con el argumento de que fueron detenidos ilegalmente. “Las buenas detenciones toman tiempo y las buenas investigaciones se construyen. Porque si una investigación está bien sustentada en una carpeta de investigación, tendremos un resultado mucho mayor”, había afirmado el funcionario en una entrevista antes del revés sufrido.
En su primer golpe contundente contra el crimen organizado de la Ciudad de México, como titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Omar Hamid García Harfuch se topó con las carencias de la policía capitalina y del Ministerio Público, la colusión entre autoridades y delincuentes, las deficiencias del sistema judicial y polémicos jueces que amparan o liberan a presuntos criminales, que pueden seguir violando la ley con impunidad.
Lo que consideró un “exitoso” operativo contra presuntos integrantes de La Unión Tepito la madrugada del pasado martes 22, en la vecindad de Peralvillo 33, colonia Morelos, quedó opacado por el revés que el juez federal Felipe de Jesús Delgadillo Padierna –el mismo que lleva el juicio contra Rosario Robles y que es sobrino de la diputada federal Dolores Padierna– le asestó al ordenar la inmediata liberación de 27 de los 31 capturados, con el argumento de “detención ilegal” y abuso de fuerza.
En múltiples entrevistas García Harfuch defendió la solidez de la investigación: fue alentada con denuncias ciudadanas, videos del C5, observación en campo y, como resultado, el decomiso de fuertes cantidades de droga, armas y dinero; además de que su planeación comenzó “meses antes”, cuando dirigía la Policía de Investigación (PDI) de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.
Sin embargo, él y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, reconocieron que hubo “imprecisiones en el informe policial homologado”, con lo que le dieron cierta razón al juez y dejaron en entredicho el éxito del operativo. Aun así, advirtió sobre la repetición de operativos “cuantas veces sea necesario” para combatir la crisis de violencia e inseguridad en la capital.
“Atrapar a los malos”
Días antes del operativo en Tepito, García Harfuch aseguró en entrevista con Proceso: “Lo nuestro es la investigación y detener gente generadora de violencia. No sabemos hacer otra cosa que atrapar delincuentes. Creo que tenemos que estar muy enfocados como policías en prevenir delitos y agarrar a los malos. Esa es la tarea fundamental de un policía”.
A menos de tres semanas de asumir las riendas de la SSC, luego de la renuncia “por motivos personales” de Jesús Orta, el pasado viernes 4, el exdirector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía General de la República explicó que el primer eje de su estrategia al frente de la policía capitalina consiste en “acciones concretas” contra la delincuencia; es decir, hacer detenciones.
Esa, dijo, es la clave para comenzar a disminuir el nivel de inseguridad en la ciudad. “No creo que haya otra forma de hacerlo más que deteniendo a las personas que cometen estas atrocidades. Es decir, un violador no va a dejar de violar si no lo detenemos. Es simple. Necesitamos buscar a la gente que está haciendo daño, identificar de manera clara las células delictivas que extorsionan, matan, roban; hacer una colaboración estrecha con la procuraduría, y buscar su desarticulación, y la detención de esos sujetos”.
–Pero esas organizaciones ya están identificadas: La Unión, la Fuerza Anti Unión, los Rodolfos, Los Molina, Cártel de Tláhuac, Cártel de Sinaloa, Cartel de Jalisco Nueva Generación… ¿No le dejaron hecho ese trabajo?
–Sí, hay muchas cosas que se han hecho bien; la idea no es tirar lo que se ha hecho bien, sino mejorar lo que no se ha hecho. Sí hay varios grupos identificados, tan es así que tenemos varias detenciones recientes estos días.
Sin embargo, insistió en ir más a fondo. “No es sólo identificarlos por nombre, sino saber cuántos integrantes hay, cómo se llaman, quiénes son, dónde viven, quiénes más participan, qué delitos cometen, a cuántos ya está investigando la procuraduría”.
Por eso el jefe de la policía justificó que “las buenas detenciones toman tiempo y las buenas investigaciones se construyen. ¿Por qué? Porque si una investigación está bien sustentada en una carpeta de investigación, tendremos un resultado mucho mayor; aunque no tan rápido, porque eso toma tiempo. Para una buena detención y una buena investigación se necesita tiempo, mucha preparación de los compañeros y mucha investigación. Es construir un caso de la mano del Ministerio Público, no la policía sola por su lado”.
El policía
García Harfuch es el primer titular de la SSC, en los últimos 22 años, que es policía de formación. Antes de él hubo administradores, abogados, ingenieros, contadores, médicos y políticos.
Hijo de la actriz María Harfuch Hidalgo, mejor conocida como María Sorté, y del expresidente nacional del PRI, Javier García Paniagua, nació en Cuernavaca el 25 de febrero de 1982. Cuando estudiaba la secundaria quería ser militar, como su abuelo, Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional en 1968. “En mi casa se vivía todos los días la disciplina, el patriotismo y el amor por México. Siempre tuve el deseo de servir a mi país”, recordó.
Estudió derecho en la Universidad Continental y seguridad pública en la Universidad del Valle de México. Trabajó con su hermano Adrián en la empresa Red Inmobiliaria El Ángel, negocio dirigido por su madre, dedicado a rentar, construir y remodelar propiedades.
Alentado por un amigo que quería ser policía, en 2008 –tenía 26 años– aplicó para entrar a la entonces Policía Federal Preventiva y obtuvo el grado homologado de suboficial PF-20. Desde entonces observó el efecto de portar el uniforme:
“En el trabajo de la policía es en donde puedes ver el beneficio inmediato a la sociedad. Es de los pocos trabajos que te permiten eso. Si tú quitas a un delincuente de una colonia, si lo detienes de manera inmediata o detienes a una banda de delincuentes de una región, ciudad o estado, cualquier cantidad de gente que ni conoces te lo agradece cuando sale la noticia de la detención.”
En su currículum figuran diplomados en seguridad internacional por la Universidad de Harvard; de desarrollo de agentes del orden, impartido por el FBI; y en la Unidad de Narcóticos de la DEA. Ha sido condecorado dos veces con el Mérito Policial (2012 y 2014).
Sin embargo, en su trayectoria hay sombras. Reportes de la agencia Apro y de este semanario documentaron que un cable divulgado por WikiLeaks asentó que en 2009 el gobierno de Estados Unidos solicitó investigarlo –entonces era suboficial de la PF en Morelos–, junto con otros 11 agentes, por presuntas labores delincuenciales o, al menos, irregulares. En 2010 fue indagado antes de participar en un curso antipandillas en El Salvador y otros en Israel. La PF confirmó la investigación, pero aclaró que fue una “verificación de antecedentes” para descartar violaciones a derechos humanos.
La libreta de Sidronio
Agente de confianza del entonces comisionado general de la Policía Federal, Manelich Castilla, en diciembre de 2012 fue nombrado coordinador estatal de la División de Seguridad Regional de la PF en Guerrero. Tres meses después coordinó la captura de seis presuntos violadores de seis turistas españolas en Acapulco. En la búsqueda hubo denuncias por allanamiento de viviendas y restaurantes, así como de detenciones arbitrarias.
En septiembre de ese año usó una aeronave de la PF para rescatar a su madre, luego de que el paso del huracán Manuel aisló Acapulco, donde ella estaba. Como integrante del Grupo de Coordinación Guerrero tuvo información previa de la operación de Los Guerreros Unidos y Los Rojos.
Una investigación de este semanario (Proceso 2089) advirtió que su nombre fue hallado en una libreta de Sidronio Casarrubias, a quien la entonces PGR presentó como uno de los principales líderes de Guerreros Unidos, grupo criminal al que la oficialista “verdad histórica” imputó la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014.
Al respecto, García Harfuch explicó que, a principios de ese mes, fue comisionado en Buenavista Tomatlán, Michoacán, “para cuidar que no hubiera enfrentamientos entre Hipólito Mora y Simón El Americano”, por eso no recibió reporte directo de la desaparición de los jóvenes.
Sobre su nombre en la libreta aclaró: “Hasta lo que yo sé, no es una libreta telefónica ni de direcciones. Es una donde aparece mi nombre atravesado, que dice ‘Omar Garfuch’, y viene un número de teléfono, pero hasta la fecha nadie me ha dicho si era o no mi número. Yo no he visto nunca la libreta y mi número era muy público. No podría explicar por qué esta persona tenía mi número”.
El ahora funcionario capitalino asegura estar dispuesto a declarar de nuevo ante el Ministerio Público “las veces que sean necesarias. Mi único contacto con la delincuencia fue estarlos deteniendo el año y siete meses que estuve en la Coordinación Estatal de Guerrero”.
Reingeniería policial
Tras su breve paso por la División de Gendarmería, en 2015 García Harfuch fue jefe de la División de Investigación de la PF. El 9 de noviembre de 2016 el titular de la PGR, Raúl Cervantes, lo designó al frente de la AIC. Desde ese puesto coordinó la captura en la CDMX de Damaso López Núñez, El Licenciado, presunto cabeza local del Cártel de Sinaloa, y de los exgobernadores de Veracruz, Javier Duarte, en Guatemala, y de Quinta Roo, Roberto Borge, en Panamá.
El pasado 27 de mayo, antes de renunciar a la AIC, participó en la aprehensión de Sergio Flores Concha, El Tortas o El Comandante T, líder de La Fuerza Anti Unión; y Pedro Ramírez Pérez, El Jamón, de La Unión Tepito. Éste, así como David García, El Pistache; Daniel Eduardo León, El Tiger; y Roberto Moyado, El Betito –exlíderes de La Unión–, y otros siete reos, obtuvieron el amparo de un juez para no ser trasladados a centros federales el pasado miércoles 16, durante la reubicación de 140 reos de “alto riesgo” que hizo el Sistema Penitenciario local “por seguridad institucional”, según fuentes del gabinete de seguridad capitalino.
Con la crisis de violencia en la ciudad, el pasado 15 de junio Sheinbaum lo llamó para dirigir a la PDI de la procuraduría y la Coordinación de Inteligencia de su gabinete. Tres meses después, ante la renuncia de Jesús Orta, lo ascendió a secretario de Seguridad Ciudadana. No obstante, dejó en la PDI a su brazo derecho, Francisco Almazán Barocio.
El reto lo aceptó por una razón: “Es nuestra obligación, si sabemos hacer esto, si es para lo que fuimos capacitados por el mismo Estado mexicano. Es lo que nos gusta y vimos una muy buena oportunidad de poder detener gente que está dañando a la ciudad”.
Optimista, García Harfuch dice que al llegar encontró “mucha disposición de los compañeros a trabajar. Eso, como mando, se valora y se agradece muchísimo”. No obstante reconoce que les falta apoyo en la dependencia y también de la ciudadanía, “pero ese nos lo ganamos nosotros. ¿Cómo? Deteniendo delincuentes y previniendo delitos”.
Entre algunos planes de apoyo a los uniformados mencionó el darles seguridad y certeza laboral, que puedan tener un servicio de carrera y un proyecto de vida “como en el Ejército y la Marina”, desde su ingreso hasta su jubilación, así como incentivos meritorios.
Tras el operativo en Tepito el pasado martes 22, la jefa de Gobierno reconoció que el grupo criminal al que pertenecen los detenidos tenía protección de elementos de la SSC y de la PGJ local. Para combatir dicha colusión, el secretario adelantó que fortalecerá el área de Asuntos Internos de la dependencia para que, en trabajo coordinado con la procuraduría, se integren carpetas de investigación contra “los malos” policías y mandos, que se traduzcan en órdenes de aprehensión y, en su caso, terminen en la cárcel.
Otra parte de la estrategia es hacer una “reingeniería” en la Subsecretaría de Inteligencia Policial y aprovechar la información que los policías que patrullan las calles reciben todos los días de la ciudadanía y dueños de negocios para saber dónde operan los delincuentes y hacer labores de inteligencia para dar resultados.
Además, revisará la operación de los 847 cuadrantes en que está dividida la ciudad y, con base en la incidencia delictiva, hará modificaciones. “Los cuadrantes no pueden ser fijos durante tiempo indefinido”, agregó.
Desde que llegó a la SSC, cada semana ha tenido evaluaciones y adelantó que las hará también mensuales. Comentó que, al llegar a la secretaría hizo algunos cambios de mandos, pero no será sino hasta los 90 días cuando se hará la primera evaluación general de los mismos.
Otra novedad en su estrategia para controlar la comisión de delitos es monitorear a las personas preliberadas de la cárcel. “Si están delinquiendo otra vez, difícilmente estarán esperando en su casa, porque saben que pueden ser reconocidos por las víctimas y que puede haber una denuncia en su contra”.
–¿Cómo combatirá a los grandes cárteles con presencia en la ciudad?
–Con mucha coordinación con el gobierno federal. Eso es clave. Y trabajando con la procuraduría. Tenemos que proveerla de información para que integre de la manera más completa las carpetas de investigación. Debemos ayudarle en todo lo posible para la detención de integrantes de estos grupos.
–¿Tiene algún plazo para dar resultados a la ciudadanía?
–Los resultados los debemos dar todos los días. No espero dar resultados en seis ni en tres meses, sino hoy mismo. El trabajo de la policía es muy medible; entregar resultados es un tema de todos los días, no de plazos largos. ¿Cuánto tiempo me voy a quedar aquí? No me corresponde a mí. Si yo me quedo el tiempo que sea, no es elección mía. En el momento en que me instruyan otra cosa, lo haré.








