El general de división retirado Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, quien protagonizó una fuerte disputa dentro de la cúpula militar en 2012, cuando buscaba ser el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se convirtió el martes pasado en el portavoz de la inquietud y malestar que hay en el Ejército.
La manera en que la principal fuerza armada del país quedó exhibida ante el mundo en el frustrado operativo militar para detener al hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, en Culiacán, movilizó también a los militares en activo para reivindicar al Ejército por vías no oficiales, aunque en los cuarteles militares se prohibió hablar de la indignación que dejó entre la milicia.
Como sus antecesores en la Sedena, el general de división Luis Cresencio Sandoval se encuentra de manera continua con militares en retiro.
Pero en el desayuno del pasado martes 22, a cinco días de la misión abortada para detener a Ovidio Guzmán López, el ánimo entre los antiguos y actuales mandos estuvo dominado por la preocupación.
Isabel Arvide, cronista durante décadas de la dinámica en la cúpula militar, asegura que Gaytán, quien fuera subsecretario de la Defensa Nacional, expresó literalmente la preocupación que hay en la milicia por la inseguridad que padece el país, aunque también respaldó al actual jefe del Ejército, según refirió en su sitio especializado Estado Mayor.
Fue un discurso formal, a nombre de cientos de generales en retiro, dirigido al jefe del Ejército. El miércoles 23, el portal La Silla Rota abundó en el discurso del divisionario en retiro y aseguró que Gaytán Ochoa expresó que hay descontento y preocupación entre los retirados por la forma en que se han dado acontecimientos en materia de seguridad.
Incluida, desde la luego, la imagen del Ejército mexicano tras el operativo del jueves 17 para detener al hijo del Chapo y extraditarlo a Estados Unidos. Pero también, ante las humillaciones de que han sido objeto elementos del Ejército en Michoacán.
Según esa versión, entre los generales retirados, que en su momento fueron protagonistas de operativos de combate al narcotráfico en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, había enojo por el asesinato del militar en funciones de Guardia Nacional cuando estaban las negociaciones entre el gobierno y los delincuentes para la liberación del hijo del Chapo.
Desde el pasado fin de semana, a pocas horas de los hechos en Culiacán, efectivos militares que se identificaron como tales se valieron de las redes sociales para reivindicar al Ejército.
En uno de los videos difundidos el sábado 19 se asegura que en el operativo participaron 350 soldados, que fueron superados por “700 u 800 delincuentes”, quienes habrían amenazado con atacar a la población civil, incluidos familiares de los militares en la zona habitacional castrense en la capital de Sinaloa.
“Les causamos más de cinco bajas que cobardemente dejaron abandonados sus cuerpos. Pero estamos seguros que fueron mucho más delincuentes muertos. Los soldados cumplimos con el objetivo de detener a un delincuente, pero ellos cobardemente amenazaron con atacar a inocentes, a mujeres, niños, a estudiantes y las familias militares”, dice uno de los videos de producción casera.
Los militares autores del video y que participaron en la acción de Culiacán explicaron que ante esa amenaza, “protegimos a las familias sinaloenses, porque nosotros sí tenemos valores. Tenemos principios porque nosotros sí amamos a México”.
En un segundo video también difundo en redes sociales con imágenes de lo ocurrido el jueves 17 y subtitulado, expusieron: “El Ejército, Marina, Policía y Guardia Nacional cumplieron con su misión en Sinaloa.
“Soportaron durante horas el fuego, dieron protección a la población civil, abrieron caminos, quitaron bloqueos, resistieron los enfrentamientos. Defendieron sus instalaciones cuando el narco las atacó. Soportaron la primera oleada de ataques.
“Cumplieron con responder a las agresiones. Cumplieron con detener al hijo del Chapo, cumplieron con retenerlo y abrirse paso tras más oleadas de disparo. Cumplieron aun cuando se supo de un ataque masivo a la unidad habitacional donde viven familias de los militares…
“Los militares y marinos, así como los policías, hoy se están jugando la vida… En ellos no cae la deshonra… no tienen por qué bajar la cabeza… tienen motivos para decirle a la gente que sí cumplieron con su deber”.








