Preocupa a experto en materiales la central nuclear de Veracruz

Señor director:

 

En la carta firmada por el Físico-matemático Bernardo Salas Mar, aparecida en el número 2019 de la revista Proceso, él advierte del riesgo de fuga radiactiva en la Central Nuclear de Laguna Verde (CNLV). Unos días después de leer la nota recordé una plática entre académicos del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM.

Presencié la plática en la década de los ochenta del siglo pasado. Entonces, estaba encaminando mi formación académica en el área de Ciencia de Materiales, en la Unidad de Posgrado del IIM. En aquella época se estaba construyendo la CNLV.

Lo que comentó el investigador fue que: la CNLV estaba siendo construida con deficiencias en varios aspectos. Dijo que él consideraba que los controles de calidad en la construcción de la estructura sólida dejaban mucho qué desear.

Esta afirmación parece corroborarse ahora con lo reportado en la Inspección RDV 4.6.1.5.1, por Mario Domínguez el 2 de marzo de 2019 y citada en la carta.

El académico del IIM también mencionó, recuerdo, un problema serio, lo recalcó con la técnica utilizada en el proceso de aplicación de la soldadura, en el armado estructural de la tubería metálica.

Comentó que los soldadores estaban haciendo trampa, pues en lugar de usar la técnica recomendada, “soldar por capas” para alcanzar el espesor especificado internacionalmente para ese fin, aplicaban una sola capa gruesa de soldadura y lograban, rápidamente, el espesor requerido.

Dijo que eso conllevaba un serio riesgo. Mi área de investigación en el IIM giró en torno a Ciencia de Materiales, pero mi especialidad no era la soldadura, así que no sabría opinar si lo que dijo, respecto de “soldar por capas”, es cierto o no.

De cualquier manera, por los problemas que presenta la CNLV, podría ser una lamentable insensatez que se autorizara la renovación de la licencia de operación sin atender los señalamientos mencionados en la carta. Además de atender aquellos que deben figurar como argumentos de organismos internacionales para calificar tan mal (últimos lugares de las clasificaciones correspondientes) los parámetros de seguridad recomendados como aceptables para una central nuclear.

Por desgracia, los altos funcionarios mexicanos nos tienen “acostumbrados” a decisiones arbitrarias, con frecuencia tomadas sólo atendiendo la “recomendación” del director, jefe en turno o del propio presidente de la República.

Si un accidente nuclear ocurriera en la CNLV, las consecuencias serían catastróficas para la población mexicana.

Atentamente:

Alfonso Huanosta Tera

Doctor en Ciencia de Materiales