El 8 de octubre Televisa estrena un remake de Cuna de lobos, la telenovela escrita por el dramaturgo Carlos Olmos y producida por Carlos Téllez. Tuvo un notable éxito de público, se exportó y fue nominada a varios premios.
Comienza con un asesinato que irá desencadenando muchos más. Tiene una estructura de misterio y se resuelve como caso policíaco, cuyo final deja abierta la posibilidad de una saga. El lobezno crecerá y podrá repetir la historia, ya que fue mecido en una cuna de lobos. Aparece ahora como una franquicia de Fábrica de Sueños, empresa de Televisa. Convertida en serie de 25 capítulos, deja atrás el culebrón de 170 para México y 85 para la venta internacional.
La actriz principal de Cuna de Lobos, María Rubio es una mujer madura con dos hijos grandes, conservadora aunque ambiciosa, sin escrúpulos para matar y conseguir que su hijo Alejandro se quede con el dinero del padre. Todos los engaños, mentiras, disfraces (su parche en el ojo, y especialmente su peluca rubia y gabardina que recuerdan a la película Vestida para matar) se le revierten al final, cuando parecía que iba a conseguir su cometido.
Además de la excelente actuación del elenco: Diana Bracho, Gonzalo Vega, Alejandro Camacho y Rebeca Jones como principales, la telenovela capturó al público en buena medida por el uso de la inteligencia con fines malévolos. Paso a paso, sin necesidad de gritar, de alterarse, de usar la fuerza física, los hechos se producen, los asesinatos ocurren. Con mentiras, medias verdades, chantajes y gran sangre fría para ocultar su verdadera intencionalidad, Catalina Creel fue un personaje sutil, con hondura psicológica aunque sin dejar de ser melodramático.
El remake por estrenarse, según los anuncios en todos los medios, las cápsulas en internet e incluso la foto de Paz Vega en carteleras, se cuelga de un título famoso para atrapar al público que recuerda el original e interesar al que no la vio. Al hacerlo traiciona la obra, la degrada. La actriz es demasiado joven para ser madre de dos adultos. Su tipo de cara va mal con el parche en el ojo, además Paz Vega es española y su comportamiento en la serie se asemeja al de una millennial sexy. Malvada pero en términos posmodernos: violenta en su trato, utiliza armas para destruir y no ocultos venenos. También se han modernizado los escenarios. El resto del elenco va de acuerdo con esta versión.
Televisa intenta utilizar lo que supo hacer bien: telenovelas para generar obras en formato de serie lo cual no está sabiendo desarrollar. La serie requiere de nuevos relatos, visiones contemporáneas elaboradas por guionistas que entiendan los requisitos de la etapa digital y tengan experiencia en el nuevo campo. Además de que en este caso se comprueba el dicho: segundas partes nunca fueron buenas.








