CAMPECHE, Cam.- Simiente de la Lotería Mexicana y lanzado a finales del siglo XIX por el empresario José María Evia Grignet como estrategia de ventas de su fábrica tabacalera “La Esperanza”, el tradicional juego de la Lotería Campechana se arraigó tan profundamente en las costumbres locales que ha quedado instituido como uno de sus emblemas.
Pero pese a su popularidad, tan vigente como en sus inicios, o quizás debido a ella, pocos son los enterados de que la Lotería Campechana no es patrimonio de Campeche. Tiene dueña.
Se trata de Inés Ana Pérez Evia, nieta de Evia Grignet, quien heredó los derechos del autor pero también el deber de custodiar que su voluntad se cumpliera: su juego sólo debe ser usado “para jugar, para el entretenimiento familiar, no para lucrar”.
El desconocimiento del dato ha llevado a la heredera de Evia Grignet a entablar una serie de demandas por violaciones a los derechos de autor contra particulares, que de diferentes maneras han pretendido explotar el juego sin su autorización legal. También ha debido emprender una campaña para hacer del conocimiento público que la Lotería Campechana es propiedad intelectual.
Récord Guinness
Y es que, como un distintivo de la cultura propia, la Lotería Campechana ha inspirado desde la producción pirata del juego hasta una serie de artesanías o souvenirs con intenciones de lucro.
“Algunas demandas ya se han ganado, otras están en proceso y ahora estamos negociando más, porque se les puede dar el permiso a los interesados pero a cambio de ciertas condiciones”, explica Inés Ana Pérez Evia. En entrevista, ella y su hija Guadalupe Manzanilla Pérez, bisnieta a su vez de Evia Grignet, relatan el origen de la Lotería Campechana que nació hace 124 años como la “Lotería de la Esperanza”, a la par de la no menos interesante historia de su autor, cuya madre fue modista de la emperatriz Carlota.
“Mi abuelo ideó 90 figuras, registró sus derechos y las introducía aleatoriamente en cada cajetilla de cigarros. A cada figura le asignó un número. En principio, en una primera etapa, comenzó a dar premios de 20 pesos a quien le presentara alguna figura cuyo número coincidiera con la terminación del sorteo de la Lotería de la Beneficencia, que fue el antecedente de lo que hoy conocemos como la Lotería Nacional. En el Archivo de la Nación están los periódicos donde se anunciaba La Lotería de la Esperanza y los premios que se otorgaban”, comenta.
Doña Ana y Guadalupe explican que una vez que tuvo sus figuras, Evia Grignet “fue viendo además que el número que les asignara entonara fonéticamente con cada una. O sea, tenía que oírse bien cuando se cantara. No se numeraron al azar”.
Especifica doña Ana:
“Después las llevó a imprimir a una imprenta en Ciudad de México, y registró una por una. Así nació la Lotería Campechana y mi abuelo la registró en 1896.”
Desde entonces todas las figuras llevaban impresa la leyenda “Derechos reservados”.
¿Qué simbolizan las imágenes, entre las que hay por ejemplo un soldado, un águila imperial, el Palacio Nacional, una bandera mexicana, un negro, una bruja, el Sol, la Luna, un cometa, un borracho, una dama, etc., y muchas de las cuales se replican en la Lotería Mexicana? No lo saben a ciencia cierta, aunque sospechan que podrían representar personajes, momentos históricos o leyendas de la época que les tocó vivir a Evia o a su madre, Carmen Grignet. También muebles, instrumentos musicales y objetos de moda en aquellos tiempos.
Relatan que una vez que los coleccionistas comenzaron a completar las 90 figuras, Evia, quien además fungió durante nueve años como regidor en el ayuntamiento campechano, pasó a la siguiente fase. Lanzar las planillas con toda la colección de imágenes para que la gente pudiera armar sus cartillas. Y exhibió en su tabacalera las instrucciones del juego.
“Después de esa promoción, y cuando estuvo ya todo bien encarrilado, él ideó la composición de las cartillas, cada una de las cuales debe tener 25 figuras, es decir, cinco figuras por cinco, lo que arroja más de cien cartillas diferentes. También ideó las 14 formas en que se puede ganar la lotería: cruz chica, grande, cruz de mayo, tijeras, línea horizontal, vertical, etc., que a la vez se deben formar también con cinco figuras”, explican.
Y sí, el juego de la Lotería Campechana –de la que el empresario francés Clemente Jacques lanzó una imitación simplificada para promocionar sus propios productos, naciendo así la ya también tradicional Lotería Mexicana– tiene su complejidad. Por principio, el jugador debe memorizar todas las figuras así como el número que le corresponde, de modo que el juego también funciona como gimnasia cerebral. Desglosa Guadalupe:
“Es requisito indispensable aprenderse las 90 figuras con sus respectivos números. Es un juego interesante, que requiere mucha destreza, mucha memoria, porque son muchas las formas de ganar siempre con cinco figuras y puedes estar jugando cinco, seis cartillas, o puedes estar esperando para sacártela 20 figuras, 20 fichas diferentes. Un jugador puede jugar todas las cartillas que quiera y pueda controlar. Hay quienes juegan hasta con 20 cartillas a la vez, con planillas reducidas. Por ejemplo, yo sólo puedo manejar hasta ocho. No puedo con más.”
Se juega con una tómbola o globo similar al que se usa en la Lotería Nacional, donde se ponen las 90 fichas que llevan marcados sólo los números, que el “cantador” o “fichador”, y el jugador, deben saber a cuáles figuras corresponden. Las fichas que vayan saliendo sorteadas se colocan en un tablero para verificar que quien reclame la lotería, efectivamente haya resultado ganador.
Debido a su legado, previo a los festejos de octubre cuando se celebra “el mes de la campechanidad”, Evia Grignet recibirá sendos homenajes póstumos por parte de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) que para el 26 de septiembre organizará además una “Mega Lotería Magna”, con la que busca establecer el Récord Guinness reuniendo al mayor número de jugadores, y del DIF que el 21 de septiembre entregó al autor otro reconocimiento.
“Ni idea tuvo mi abuelo de la trascendencia que su juego iba a alcanzar”, comenta doña Ana.
“Sé que es inspiradora de grandes iniciativas en la cultura del estado, sólo pido el respeto a la voluntad de mi abuelo, que se deje de lucrar con ella y dejarla de usar sin los correspondientes permisos y acuerdos legales en apego a la Ley de Derecho de Autor”, concluye la dueña de los derechos patrimoniales del juego. l








