Dividido en tres partes, con 147 puntos, el documento Instrumentum laboris para el Sínodo de la Amazonia es el “guion de trabajo” que regirá el debate de los obispos en esta reunión impulsada por el Papa Francisco.
El punto 129 ha levantado mayor polémica, porque somete a discusión un tema espinoso en los siguientes términos: “Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana”.
El mismo punto también abre el debate para que a la mujer, a quien siempre se le ha bloqueado el acceso al sacerdocio, tenga mayor participación eclesiástica, pues pide “identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeña”.
Agrega: “En el campo eclesial la presencia femenina en las comunidades no es siempre valorada. Se reclama el reconocimiento de las mujeres desde sus carismas y talentos. Ellas piden recuperar el espacio dado por Jesús a las mujeres, ‘en donde todos-todas cabemos’.
“También se propone que las mujeres tengan garantizado su liderazgo, así como espacios cada vez más amplios y relevantes en el área formativa: teología, catequesis, liturgia y escuelas de fe y política.”
Las anteriores medidas, reconoce el Instrumentum laboris, ayudarán a solucionar el grave problema de la falta de pastores en el Amazonas, una enorme región pluricultural que abarca nueve países sudamericanos: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana, Surinam y Guayana Francesa.
Dice al respecto: “Además de la pluralidad de culturas dentro de la Amazonia, las distancias generan un problema pastoral grave que no se puede resolver solamente con instrumentos mecánicos y tecnológicos. Las distancias geográficas manifiestan también distancias culturales y pastorales que, por lo tanto, exigen el paso de una ‘pastoral de visita’ a una ‘pastoral de presencia’, para reconfigurar la Iglesia local en todas sus expresiones: ministerios, liturgia, sacramentos, teología y servicios sociales”.
Y recalca: “Las comunidades tienen dificultad para celebrar frecuentemente la Eucaristía por falta de sacerdotes. La Iglesia vive de la Eucaristía y la Eucaristía edifica la Iglesia. Por ello se pide que, en vez de dejar a las comunidades sin Eucaristía, se cambien los criterios para seleccionar y preparar los ministros autorizados para celebrarla”.
Reconoce incluso que, por falta de sacerdotes católicos, los movimientos evangélicos se están propagando en la zona: “En gran parte estos movimientos se han extendido por la falta de la presencia de ministros católicos”, recalca.
De ahí que –sigue el documento– hace falta una “Iglesia en salida y misionera” que se amolde a los “pueblos originarios” del Amazonas. Debe “inculturarse” la liturgia en los pueblos indígenas, pues “sin esta inculturación la liturgia puede reducirse a una `pieza de museo’ o ‘una posesión de pocos’”.
También señala que “moldear una Iglesia con rostro amazónico posee una dimensión eclesial, social, ecológica y pastoral, muchas veces conflictiva”.
Hace recordar la siguiente herencia latinoamericana: “Los impulsos e inspiraciones importantes para esa inculturación anhelada se encuentran en el magisterio de la Iglesia y en el caminar eclesial latinoamericano, de sus Conferencias Episcopales (Medellín, 1968, Puebla, 1979, Santo Domingo, 1992, Aparecida, 2007) y de sus comunidades, y de sus santos y de sus mártires. Una realidad importante de este proceso ha sido el surgimiento de una teología latinoamericana, en especial de la Teología India”.
Y, finalmente, argumenta que “la misión de la Iglesia es anunciar el evangelio de Jesús de Nazaret, el Buen Samaritano, que se compadece de la humanidad herida y abandonada. La Iglesia anuncia el misterio de su muerte y resurrección a todas las culturas y a todos los pueblos”.
En su primera parte, el Instrumentum laboris del sínodo presenta un panorama del territorio y los pueblos amazónicos. En la segunda, recoge la grave problemática ecológica provocada por la destrucción de sus recursos naturales. Y es en la tercera donde ya aborda los retos pastorales que se le presentan a la Iglesia, entre ellos la necesidad de suprimir el celibato. lT








