Señor director:
Le ruego dé cabida en la sección “Palabra de Lector” a la siguiente carta, dirigida al presidente López Obrador:
El motivo de esta carta es presentarle algunas perspectivas desde lo que me ha tocado presenciar como artista visual, entrenadora en la Olimpiada de Matemáticas en Michoacán y practicante de las artes marciales.
Señor presidente Andrés Manuel López Obrador, usted parece ocuparse más de su imagen pública que del bienestar del país. Hasta ahora su gobierno sólo ha estado haciendo malabares con los bienes públicos, sin adecuada planificación y cediendo ante presiones de los empresarios, de los políticos y hasta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Rara vez se ha detenido a escuchar a los ciudadanos.
Está el caso de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM), que el 11 de agosto último denunció la falta de apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para el segundo semestre del año, comprometiendo el 33º Concurso Nacional de la OMM y la XXXIV Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas que por un compromiso internacional se realizará en Guanajuato en 2019.
Ante esto, usted se refirió a la OMM como sus “adversarios” y afirmó que su gobierno sí los seguiría apoyando como lo había hecho recientemente en China, aludiendo a una competencia de Cálculo Mental que no está relacionada con la OMM. Parece que su equipo no leyó las peticiones con suficiente atención para entender que son actividades y encargados distintos. Como si aprobaran y rechazaran proyectos a diestra y siniestra.
Esa respuesta fue un claro ejemplo de lo que siempre ha venido haciendo: desacreditar a quienes señalan los errores de su administración. Que usted desconozca quién organiza cada actividad en la que México participa no es un crimen. Lo que es intolerable es el despotismo de evadir preguntas incómodas nombrando enemigos a quienes simplemente buscan soluciones.
Usted negó las declaraciones de la OMM, aunque eso implicara contradecir al director del Sistema Nacional de Investigadores, Mario de Leo-Winkler, quien más temprano en su cuenta de Twitter había confirmado y defendido la decisión del Conacyt de no apoyar a los “quejosos”.
Fue por la presión mediática de la comunidad matemática que el 12 de agosto su gobierno tuvo que anunciar oficialmente que sí apoyaría a la OMM este año y que abriría el diálogo para establecer futuros acuerdos. Pero ¿por qué era necesario quemarse públicamente antes de atender una petición justa?, ¿qué va a pasar con los otros proyectos que está deteniendo el Conacyt?
Otro ejemplo fue el caso del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), cuando hace unos meses el recién nombrado secretario ejecutivo, Mario Bellatín, arbitrariamente despidió al personal de becas y eliminó los programas de Jóvenes Creadores y Creadores Escénicos.
Por la presión de los artistas de todas las áreas y calibres, y después de una serie de faltas de respeto al gremio por parte de Bellatín (como no presentarse al foro de consulta que el mismo Fonca convocó), hubo que remplazar a este personaje con Marina Núñez, quien abrió mesas de diálogo con artistas y restableció los programas que aquel canceló ¿Por qué Bellatín prefirió quemarse y renunciar antes que escuchar a los artistas que defraudó? ¿Austeridad significa retirar recursos a programas que funcionan bien para restablecerlos sólo si se presenta una resistencia organizada?
A seis meses de su entrada al Fonca remueven a Marina Núñez de su puesto. ¿Para que la nueva secretaria pueda deshacer los compromisos de su predecesora? ¿La 4T sí busca arreglar el país o sólo callar las manifestaciones?
Tampoco apoyó a los atletas olímpicos para ir a los Juegos Panamericanos hasta que ya con las medallas la prensa tuvo que poner atención a sus denuncias. ¿Responde sólo bajo la presión mediática? ¿Qué pasa con los atletas de alto rendimiento que no fueron a los Panamericanos?, ¿habrá becas para quienes practican deportes no olímpicos?
Faltan dos meses para el Campeonato Mundial de Wushu en Shangai, China, y la delegación mexicana todavía no cuenta con los recursos para asistir. ¿Qué falta para que los apoye?
¿De qué sirve la austeridad si el dinero que se ahorra no llega a la población que lo necesita?
Si hay dinero para pagar las guardias personales de las familias Fox y Calderón (quienes deberían ser enjuiciados por delitos de corrupción), debe haberlo para fomentar la cultura, la ciencia y el deporte.
Señor López Obrador, hay mucho que hacer en todos los sectores de México, no sólo en los que mencioné arriba. Tiene que atender a los ciudadanos; necesitamos mesas de diálogo reales, con trabajadores y beneficiarios de los programas e instituciones; no conferencias matutinas y recorridos en carretera.
Atentamente:
Alondra Ramírez








