La televisión abierta está en la encrucijada. Son tiempos de dispersión, hay casi un canal especial para cada uno de los temas de la agenda televisiva, para cada grupo de edad, para cada interés. Recientemente se han añadido las plataformas de streaming con una oferta enorme de contenidos. ¿De qué manera programar un canal que debe llegar a todos, sin cuota de por medio? ¿Y en la pantalla pública, sujeta a la responsabilidad de ofrecer programas educativos pero también ligeros y entretenidos?
Necesita la TV pública actualizarse, tanto en los asuntos tratados como en formatos, realizaciones, estilos y conductores.
La audiencia de un canal no es una entidad fija, ni estable; tampoco constituye una fracción localizable. Se hace y se deshace día a día, programa a programa, serie a serie. Los televidentes pasan de una preferencia a la otra con gran facilidad. Debido a ello todos los emisores buscan obtener la fidelidad de su público, lo hacen mediante distintas estrategias hasta que dan con la adecuada. En el centro se encuentra la carta programática y su diseño estético, una manera de dramatizar, una narrativa. Así se crean los géneros y los públicos para cada uno: de deportes, de telenovelas, de series, de reality show, de variedades, documentales, películas, consejos de belleza, para ordenar una habitación, construirla, cocinar.
Cuando un canal busca satisfacer con la mayor amplitud a su público, se le denomina “generalista”. Canal 14 apunta en esa dirección, aunque acotando en cuatro sentidos: la generación digital con #polémicaenredes o #yotambién (homólogo en español de #me too) o Mi ciudad en bicicleta.
Los adultos mayores con El brillo de los años. Para los nostálgicos: ¿Cómo era antes?, Barrios del tiempo, Calles con historia, Curiosidades históricas. Los cinéfilos pueden encontrar muchos programas, no sólo en Canal 14, sino en el 22, el Once, Capital 21.
Sin embargo, más allá de insertar títulos novedosos que hacen cierta diferencia, todavía no se producen las innovaciones necesarias. En el caso de #polémica en redes estamos ante caras nuevas, muy jóvenes, que discuten con mucha energía pero argumentando cada opinión. Se trata de un programa de mesa redonda; cuatro participantes analizan y discuten desde ángulos críticos lo que sucede en y con las llamadas redes sociales. Sacan a la luz los mecanismos que están usando algunos dinosaurios políticos para posicionarse de nuevo en el espectro público. Señalan también la relación que es cada vez más frecuente entre los tuits y la prensa. Cómo se da una influencia creciente de lo difundido en redes sobre la selección de temas, notas y opiniones publicadas en periódicos. Los pros y los contras de la tecnología digital en redes.
Con todo y su frescura, el programa se acoge al formato conservador. Serían necesarios más datos, investigación e imágenes en pantalla que los fijaran en la memoria del televidente. l








