A AMLO le fallaron los cálculos

Las previsiones en las que se basó el gasto federal para este año se vinieron abajo, no por ahorros o subejercicio, sino porque el gobierno no obtuvo los ingresos necesarios para solventar los ambiciosos programas sociales ni se logró el crecimiento deseado. Con base en cifras de la Secretaría de Hacienda, el economista Mario Di Costanzo explica cómo pesaron diversos factores en la disminución del presupuesto del presente año, pese a que se echó mano del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios, y cómo influirán en 2020 si el presidente mantiene la actual política económica, que el especialista considera neoliberal.

 

Al gobierno de Andrés Manuel López Obrador no le salieron las cuentas. Nunca tuvo un ahorro en las finanzas, o como ellos le llaman, un subejercicio; lo que sucedió es que dejaron de ingresar 121 mil millones de pesos debido a que recaudó menos impuestos, cayó el precio del petróleo e incluso el ingreso petrolero fue mucho menor al estimado.

Todo ello llevó a que hiciera un recorte anticipado de sus programas sociales, por ejemplo el estelar, Jóvenes Construyendo el Futuro, cuyas becas se limitaron a 900 mil beneficiarios para este año en lugar del millón anunciado. Tan sólo en este programa se dejó de gastar 10 mil millones de pesos. ¿La razón? Falta de dinero.

Lo anterior se desprende de documentación oficial, como el Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda al segundo trimestre de 2019 y los Precriterios para 2020.

El presidente López Obrador dijo que el déficit para 2019 sería de 2% del Producto Interno Bruto, es decir que no se endeudaría más allá de ese porcentaje. A fin de cumplir dicha promesa y ante la falta de ingresos, se optó por detener varios programas sociales.

Las cuentas habrían cuadrado si el crecimiento ofrecido por la Cuarta Transformación (4T) y que aprobó la Cámara de Diputados para este año, que sería de entre 1.1 y 2.1%, se hubiera materializado, pero según estimaciones del Banco de México apenas alcanzará, si acaso, 0.7%.

El pasado 19 de agosto, durante la Asamblea Nacional de Presidentes Municipales celebrada en San Lázaro, el presidente de la Comisión y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, adelantó que hay un problema de ingresos y el presupuesto para el año que entra “está enmarcado en problemas serios”.

El legislador explicó: “Quizá no lleguemos al extremo de decir que vivimos una crisis de ingresos, pero sí de dificultades… al menos lo que proyectamos en diciembre de 2018 como ingresos a obtener en todo el año de 2019 no los vayamos a alcanzar y tengamos que empezar a utilizar recursos del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) para cubrir una serie de obligaciones ineludibles y a las que el gobierno tiene que hacer frente para cumplir a cabalidad su palabra y compromisos”.

Ramírez Cuéllar fue más allá y advirtió que la crisis puede durar “mucho más de los próximos meses y causar que en 2020 tengamos serias restricciones”.

Los pronósticos del presidente de la Comisión de Presupuesto resultaron ciertos. El gobierno tuvo que echar mano del FEIP para obtener 121 mil millones de pesos y al cierre del año se prevé tener un faltante de 200 mil millones.

Los factores que frenaron el crecimiento de la economía son, entre otras, un ­entorno internacional desfavorable de las guerras comerciales y por la recesión de las economías de los principales socios de México, una recaudación de impuestos menor a la esperada y la caída de los ingresos petroleros.

De acuerdo con un documento de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, se estima que para el fin del presente año la recaudación de impuestos será menor a 73 mil millones de pesos y los ingresos petroleros menores en 124 mil millones.

 

Menos inversión, menos recaudación

 

El paquete económico para el primer año de gobierno de la 4T fue “inercial”, esto es, se armó con ingresos y egresos numéricos similares al del último año de Enrique Peña Nieto, como sucede en todos los cambios de administración federal.

Sin embargo, la esencia del gobierno de la 4T fue la distribución del gasto, es decir, en quién se gastó.

El economista Mario Di Costanzo explica en forma sencilla cómo se expresa el gasto: “Administrativamente, quién lo gasta; de la manera económica, en qué se gasta; y la funcional, en qué función gubernamental se está gastando”.

Las funciones son “la administrativa, de seguridad, de desarrollo social y las productivas”, agrega Di Costanzo, quien durante el gobierno legítimo de López Obrador ocupara la cartera de secretario de Hacienda.

Con base en esto, en el primer año del gobierno de AMLO se puede establecer que su gasto es social, “mas no productivo”. Por ejemplo, la serie de recortes que implementó en diversas áreas le dieron la posibilidad de redistribuir ingresos, así implantó programas sociales por un monto no menor a 200 mil millones de pesos, los cuales se destinaron a los adultos mayores, jóvenes, personas discapacitadas e indígenas, además de crear empleos con los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

En cambio, dejó de lado la inversión y los programas de infraestructura.

De acuerdo con documentos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para inversión se destinaron 71 mil 674 millones de pesos más que en 2018, el último año de Peña Nieto; sin embargo, López Obrador destinó 173 mil 763 millones de pesos más para el gasto.

En consecuencia, “a pesar de la política de austeridad, el gasto corriente creció el doble que el gasto en inversión física directa”, dice Di Costanzo.

Aclara que en el gasto corriente se pueden incluir algunos programas sociales, “que es bueno pues es un gasto social”, pero aclara: “Es un gasto que no genera infraestructura, no genera empleo, no genera crecimiento económico”.

Además, indica, no tiene un efecto en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA): “Es un gasto social, pero eso no quiere decir que sea un gasto productivo; es lo que se parece más a un subsidio. Entiendo que debe darse, pero también entiendo que el gasto que genera crecimiento económico es el gasto de capital o de inversión”.

Para el economista, una de las causas de que no creciera la economía es que al no existir inversión física no hay crecimiento económico.

 

El dinero nunca llegó

 

El gobierno de AMLO se planteó tener ingresos para 2019 por 5 billones 298 mil 188.3 millones de pesos, un gasto de 5 billones 802 mil 29.6 millones de pesos y un déficit de 2%

Sin embargo, los ingresos no llegaron al monto previsto por la caída de los precios del petróleo, porque hubo menos producción y exportación del mismo, además de un descenso en la recaudación de ingresos tributarios (impuestos) y el entorno internacional.

“Entonces, no puedes gastar al nivel que habías propuesto gastar porque si lo haces se te va el déficit y ya no cumples con mantenerlo en 2%”, comenta Di Costanzo.

En el caso de los impuestos, en los primeros seis meses se obtuvieron 16 mil 440.4 millones de pesos menos por IVA y mil 182.7 menos por Impuesto Sobre la Renta.

Según reportes de Hacienda, los ingresos petroleros cayeron en 107 mil 628.7 millones de pesos. “Uno se puede preguntar por qué caen los impuestos si se está repartiendo más dinero a la gente y lo está gastando. Y sí es así, pero a lo mejor lo gasta en productos que no están tasados con IVA, están exentos o la tasa es cero. Entonces, ese gasto que supuestamente nos iba a originar recaudación, no la está generando”.

Al caer el ingreso en la hacienda pública, detalla Di Costanzo, no se puede gastar con la misma velocidad, no como se tenía programado, y la única manera de evitar el aumento del déficit es detener el gasto.

Eso fue lo que ocurrió. De acuerdo con los datos de Hacienda, al cierre de junio hubo un subejercicio de 174 mil millones de pesos. Por lo menos el gobierno federal lo presentó “como un ahorro”.

Sin embargo “se dejó de gastar porque no llegaron los ingresos, no tienes dinero –comenta el entrevistado–. No es un cochinito, como dicen algunos, simplemente el dinero nunca llegó, así que no tienes con qué gastar”. Como consecuencia, el programa estrella de Jóvenes Construyendo el Futuro se detuvo, se dejaron de gastar 10 mil millones de pesos y quedaron fuera 100 mil jóvenes.

En total el gobierno dejó de erogar 123 mil 750 millones de pesos en gasto programable. De ese monto se dejaron de gastar en Educación Pública 12 mil 594.4 millones de pesos; en Agricultura y Desarrollo Rural otros 8 mil 942.3 millones; en infraestructura o inversión física para el IMSS 27 mil 500 millones de pesos, y para el ISSSTE mil 624 millones; además de aproximadamente 40 mil millones en nuevos despidos y otro tanto en los nuevos programas sociales.

 

Solución: eliminar 
consolidación fiscal

 

Para poder hacer frente a todos sus compromisos, el gobierno tuvo que tomar 121 mil millones de pesos del FEIP, que se formó a través de los años con los excedentes petroleros y el cual puede utilizarse legalmente para equilibrar el gasto. Sin embargo, para el próximo año no podrá recurrirse a dicho fondo porque ya se quedó con sólo 80 mil millones.

La falta de ingresos ha provocado que el gobierno reajuste constantemente su gasto. Por ejemplo, en el segundo informe trimestral consta que el gasto planeado, de 5 mil 298.2 millones de pesos, disminuyó a 5 mil 250.8 millones.

Ahora, en sus precriterios de política económica para 2020, al cierre de 2019 se prevé una disminución de los ingresos para quedar en 5 mil 177.1 millones de pesos. La diferencia se va a solventar con 121 mil millones tomados del FEIP.

Pero el panorama para el próximo año aún es peor.

El domingo 8 de septiembre llegará a San Lázaro el paquete económico, es decir, el Presupuesto de Egresos para 2020, que determina cómo se gastará lo que figurará en la Ley de Ingresos 2020, que establece de dónde se obtendrán los recursos.

De acuerdo con los citados precriterios, los ingresos para el próximo año serán de 5 billones 379 mil 784 millones de pesos y se gastarán 5 billones 808 mil 215.7 millones de pesos. En esta previsión se contempla un déficit de 2% y un crecimiento programado de entre 1.4 y 2.4%, así como una producción de 1.847 millones de barriles diarios de petróleo… pero en junio ésta fue de sólo 1.671 millones de barriles diarios.

Las proyecciones que aprobó el Congreso de la Unión y la realidad distan mucho, lo que genera dudas en los precriterios de Hacienda para 2020.

Por ejemplo, para el cierre de 2019 se espera que el gasto sea menor en 121 mil 152.3 millones de pesos, aunque algunas fuentes especializadas consideran que el faltante será mayor y llegará a los 200 mil millones de pesos. El crecimiento que se esperaba era de entre 1.1 y 2.1%, pero Banxico ya bajó el crecimiento a 0.7%

Para que los números le cuadren al gobierno de la 4T tendrá que irse con un déficit de 2%, lo que le generaría 520 mil millones de pesos.

Por ello la Comisión de Hacienda de la Cámara Diputados pretende hacer modificaciones en varios rubros. Aunque el presidente dijo que no aumentará el déficit ni creará nuevos impuestos, en las oficinas de Ramírez Cuéllar se manejan algunas ideas para obtener aproximadamente 400 mil millones de pesos adicionales a fin de que López Obrador solvente los programas sociales que implantó.

Entre las propuestas están fomentar el cobro de la tenencia vehicular en el nivel local para recaudar entre 78 mil millones y 126 mil millones adicionales; establecer reglas de operación en los programas sociales para promover buenos resultados y reducir las posibilidades de corrupción; adecuar el impuesto a las bebidas alcohólicas y el tabaco; modificar los regímenes de gastos especiales, gravar las plataformas digitales y establecer nuevas fórmulas para abatir la facturación falsa.

También se plantea en la comisión legislativa promover la inversión privada en Pemex, pero sobre todo “evitar la actitud pasiva de la Cámara (de Diputados)” y atreverse a “definir dónde se va a recortar el presupuesto (qué programas de subsidios y qué proyectos)”.

Al respecto, el economista Di Costanzo observa que, si para cumplir este año con los programas sociales se tuvo que recorrer al FEIP, “para el próximo año, si comete el error de seguir ajustando el gasto, se va a paralizar el gobierno. Lo mejor que puede hacer es aceptar un mayor déficit o un menor superávit primario”.

Una de las fórmulas para obtener mayores recursos, según Di Costanzo, es que si no se quiere acabar con la consolidación fiscal o los regímenes especiales, se puede “condicionar esos tratamientos fiscales a la inversión, así cada peso invertido será peso deducido. De esa forma generas un gasto de inversión”.

Y concluye: si no se realiza una reforma fiscal, continúa la política neoliberal, “más neoliberal todavía porque el gobierno está amarrado a no tener déficit o tener controlado el déficit. Está amarrado a no generar más ingresos de donde deberías generarlos. Entonces es un modelo ortodoxo o neoliberal, como lo quieran llamar. Es estatista porque convierte todo en gasto social y no en productivo”.  l