Aun cuando ya se constituyeron otros sindicatos que le disputan representación al STPRM, Carlos Romero Deschamps firmó con Pemex el contrato colectivo que regirá hasta 2021. Este hecho ocurrió tras haberse difundido un video donde el dirigente de esta organización agradece a su gente que haya formado parte de la comisión negociadora. Este mensaje es interpretado por algunos líderes disidentes como una despedida.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Antonio Romero Deschamps, se despide de sus agremiados con un engaño más; el último, quizá, en su carrera sindical.
El jueves 1, cuando les informó sobre los “logros y alcances” del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) para el periodo 2019-2021, no les precisó que su contenido es prácticamente el mismo que el negociado en 2017 con la dirección de Petróleos Mexicanos (Pemex).
La única novedad es que en el CCT 2019, del cual Proceso tiene copia, se elimina la controvertida cláusula 251 bis, mediante la que se entregaba a 73 miembros del Comité Ejecutivo General del sindicato 188 millones 764 mil 800 pesos.
Esta es la primera vez que en el contrato el STPRM no sale beneficiado. En un denominado Informe Contrato Colectivo de Trabajo 2019-2021, de 18 páginas, que el sindicato difundió entre sus agremiados, no se menciona la supresión de dicha cláusula. De hecho, ese informe es sólo un resumen de lo que se negoció en 2017.
La cláusula 251 señala que el patrón deberá pagar salarios, prestaciones y comisión sindical foráneos a 73 funcionarios del Comité Ejecutivo General –entre ellos asesores y los miembros del Comité General de Vigilancia– y 90 integrantes de las comisiones nacionales mixtas, así como a 158 comisionados nacionales y 12 comisionados adscritos directamente a las órdenes del secretario general, entre otros. El informe que elaboró el sindicato sólo indica de manera escueta que “se ajustó el alcance de los conceptos de pago a funcionarios”.
“En realidad no hubo ningún aumento económico, no se cambió nada, sólo hubo aumento salarial”, apunta Miguel Ángel Machorro, vicepresidente del Movimiento Nacional Petrolero.
–¿Entonces Romero Deschamps engaña a los trabajadores?
–Sí.
Posible “despedida”
El jueves 1 la Sección 34 del STPRM difundió un video en el que Romero Deschamps preside una asamblea general extraordinaria. En ella informa sobre la revisión del CCT 2019-2021 y lanza un mensaje que muchos trabajadores interpretan como su despedida:
“Yo quisiera decirles que, independientemente de que me muera ahorita o no sé cuándo, o que termine mi periodo como secretario general, que el que venga encuentre la unidad que hemos construido todos alrededor de nuestra organización. Eso no tiene valor; eso pesa más que todo el dinero del mundo, porque eso hará que consecuentemente las futuras generaciones tengan esa herramienta que tenemos hoy gracias a ustedes. Les diré que a pesar de los nubarrones que hubo no hay una cláusula que afecte a los trabajadores petroleros.”
En su discurso agradece al secretario del Interior, Actas y Acuerdos del STPRM, Fernando Navarrete, por presidir la Comisión Revisora del contrato por la parte sindical junto con el secretario Tesorero, Manuel Limón Hernández, y el presidente de la Comisión General de Vigilancia, Luis Ricardo Aldana Prieto, entre otros.
“Yo quisiera recalcar que, independientemente de lo que se me señaló a mí, no hay ninguna cláusula, dentro del nuevo contrato que afecte a ningún trabajador petrolero”, dijo entre ovaciones.
En otro video de esta asamblea que circula en las redes sociales Romero Deschamps sostiene: “Hoy, gracias a la unidad de los trabajadores petroleros seguiremos disfrutando de esa prestación que compensa a nuestro salario. Hicieron su mejor esfuerzo”.
Reconoce: “Ha sido difícil como nunca. Hoy, no ha sido nada fácil. Sin embargo, lo que les quiero reiterar, para que no se nos olvide, es que lo que nos ha dado la fuerza necesaria para argumentar, para discutir, para seguir adelante, lo que nos ha fortalecido es la unidad que caracteriza a nuestra organización.
“Porque, a pesar de todos los intentos que ha habido para que se le dé la toma de nota a un sindicato que no existe (alude a Petromex), o para otro que ya está rescindido, que no es trabajador, aunque presuma que hizo la convención que lo acredita como secretario general y están haciendo todos los intentos (en referencia a Sergio Carlos Morales Quintana, dirigente del Frente Nacional Petrolero), la oposición no creció y nuestro sindicato sigue”, añade entre aplausos.
“Eso es, que estemos unidos, lo que de verdad vale. ¿Qué les digo? Ustedes me conocen: no soy un representante sindical nuevo; hemos pasado por muchas vicisitudes, por muchos problemas, por persecuciones, por señalamientos, por acoso, por mil cosas; pero bueno, la unidad es la que ha fortalecido a esta organización”, sostiene.
–Romero Deschamps ya se está despidiendo, ¿o no? –se le plantea a Machorro.
–Sí, aparentemente sí. Dice que quiere que encuentren la unidad y, pues, puro rollo… Romero Deschamps no estuvo presente en la reunión (en la que se negoció el CCT con Pemex), sino que estuvieron otros representantes del sindicato y los comisionados, no más.
–¿Solamente se fue a tomar la foto?
–Sí. En realidad no hubo propuesta. Estaban a la defensiva. No hubo una propuesta real de cambio. Lo que nosotros vemos en el sindicato es anacrónico, porque desde su nacimiento ha seguido la misma estructura, sobre todo por el crecimiento que tiene el sindicato, en donde hay petroquímica, perforación, refinación, exploración y, en todos, son unos trabajos muy específicos; y, además, en la relación de labores que se elaboró en el año cuarenta y tantos no ha habido cambios.
“La cuestión es que, aprovechando que hay un cambio de Poder Ejecutivo, se debió haber presentado algo nuevo, desde el estatuto hasta las relaciones de labores. Se hubiera aprovechado para hacer algo y no: seguimos con algo de hace 70 años. Se desaprovechó una oportunidad.”
Machorro lamenta que los petroleros sean “muy agachones”, pues dice que nadie se atreve a alzar la mano para modernizar el STPRM. Y aunque surgieron 12 supuestos candidatos a sustituir a Romero Deschamps, añade, lo que parece es que están esperando si se va o no se va, y si se va quién llega.
El poder del dinero… ajeno
Carlos Antonio Romero Deschamps no nació entre los millones de pesos que amasó como secretario general del STPRM. Su origen es humilde; su ambición, ilimitada.
Nació el 17 de enero de 1944. Su nombre quedó registrado en el acta 2361 del libro 12 (oficialía 0001 del Registro Civil del municipio de Tampico, Tamaulipas), el 10 de septiembre del mismo año.
Tiene 75 años y está casado con Blanca Rosa Durán, con quien procreó a sus hijos José Carlos, Alejandro y Paulina, a quienes les enseñó el valor del dinero de los trabajadores… pero para sus lujos, viajes y excentricidades, cobijados por el amparo del poder en el que ha vivido su otrora poderoso padre.
De joven, Romero Deschamps cortaba leña para la esposa de un superintendente de Pemex, quien lo invitó a trabajar en la Sección 24 de la refinería de Salamanca, Guanajuato, como empleado eventual. Cuando su primo Víctor Deschamps llegó a la secretaría seccional le consiguió el trabajo de planta y le presentó a La Quina.
Tenía 28 años cuando fraguó su primera traición. Corría 1972 y Romero Deschamps ya era operador de planta en la Ciudad de México, pero fungía como chofer del entonces secretario general del STPRM, Joaquín Hernández Galicia, La Quina, cuando viajaba a la capital del país. Así se ganó su confianza.
La Quina lo apoyó para que comenzara su carrera sindical en la Sección 35, de Azcapotzalco, como ayudante del entonces secretario general seccional, Héctor Martínez González.
Cinco años después Romero Deschamps fundó el Grupo Renovador de Unidad Sindical (GRUS) para disputarle el poder a Martínez González. Un error del líder seccional le ahorró trabajo: en medio de una juerga, a Héctor se le ocurrió irse al carnaval de Río de Janeiro. Cuando regresó, Romero Deschamps era, por órdenes de La Quina, el nuevo secretario general, cargo en el que fue ratificado en 1980.
Cinco años después La Quina lo autorizó para incorporar a la Sección 35 a los trabajadores de la Refinería 18 de Marzo de Tula, Hidalgo.
“Era un buen administrador. Lo apoyé con cuatro tiendas y dos ranchos, y los manejó bien. Siempre se mostró como el más servil de todos los secretarios generales, el que estaba más dispuesto a alabarme, a echarme porras, a apoyarme en todo. Llegaba al grado de ser arrastrado, pero se enmascaró bien”, comentó al respecto La Quina (Proceso 1350).
Siguiendo la tradición de los líderes sindicales charros, el nombre del líder petrolero y sus herederos filiales han protagonizado varios escándalos que ventilaron las complicidades entre priistas y panistas.
La lujosa vida de la familia de Romero Deschamps no se justifica ni con todo el dinero del erario que ha recibido como funcionario o sindicalista, ni con las cuotas de los más de 200 mil agremiados al STPRM.
Sus parientes y los de su esposa son funcionarios sindicales. La mayoría labora en la refinería de Salamanca, Guanajuato, con la venia del líder de la Sección 24, Fernando Pacheco Martínez.
Algunos ejemplos: María Esther, su cuñada, ostentaba sin trabajar el cargo de jefa de recursos humanos del Hospital Regional Delegación 24 de Salamanca, Guanajuato. Armida Deschamps Durán cobraba como trabajadora del Centro de Desarrollo Infantil de Pemex, a pesar de que vivía en España.
Los tres hijos de María Guadalupe Limas Durán, la cuñada de su hermana Blanca Rosa, trabajan de planta en las oficinas de la refinería de Salamanca.
El hijo adoptivo de María Esther, José Héctor Romero Aguinaco, trabaja en Marina Nacional con nivel 35, y Ana Luisa, también hija adoptiva, está comisionada por el sindicato con goce de sueldo. Su esposo, Antonio Muñoz Arredondo, es el subsecretario de Operación y Planeación en el área de Finanzas de dicho hospital.
En 2008 la prensa nacional dio a conocer que a Romero Deschamps le gustan los relojes Aude Piquet, valuados hasta en 7 millones de pesos; que es dueño de un departamento en Cancún, valuado en 18.7 millones de pesos, y de dos propiedades de lujo en The Bath Club, en Miami, con un valor de 110.8 millones de pesos.
En 2007 se difundió que tiene tres yates: El Indomable, con un valor estimado en 16.4 millones de pesos, y el cual regaló a su hija Paulina; Guly, de 14 millones de pesos, que adquirió en 2013 y obsequió a su hijo Alejandro, y El Güero, valuado en casi 28 millones de pesos.
A sus hijos les ha consentido todo: viajes en aviones privados, brazaletes Cartier de 2 millones de pesos y autos de lujo como el Lamborghini Aventador de 6.5 millones de pesos de su hijo José Carlos.
A esto se suma la “vida multimillonaria” que exhibió su hija Paulina en 2012 y la difusión de fotografías de su hijo José Carlos manejando en Mónaco un Ferrari Enzo que cuesta alrededor de 2 millones de dólares. Además, Romero Deschamps se ha dejado ver comiendo en el restaurante The Palm, en Polanco.
Desde 2003 ha interpuesto más de 50 demandas de amparo contra las solicitudes de transparencia que pretenden conocer cómo se manejan las cuotas sindicales de los trabajadores petroleros.








