SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO.- La pregunta “¿Dónde están y en qué se han gastado los millones de pesos destinados a la reconstrucción?” ruge sombríamente entre los tópicos controvertidos del documental La voz del silencio, dirigido y escrito por Jorge Uruchurtu Gómez.
“La película surgió inspirada justo por la gente. Fue un aspecto que tomamos en cuenta de principio a fin. Retrata cómo somos como sociedad”, menciona Uruchurtu Gómez en entrevista.
La voz del silencio, primer filme sobre los sismos del 7 y 19 de septiembre del 2017, participó en la parte de Largometraje Mexicano del 22 Festival Internacional de Cine Guanajuato (Giff, sus siglas en inglés). Uruchurtu Gómez recuerda que era el director creativo del área audiovisual del medio de comunicación digital Cultura Colectiva, y propuso un reportaje de lo que había pasado el 19 de septiembre del 2017 en la Ciudad de México:
“Salimos a averiguar y ahí fue donde poco a poco empezó a tomar forma el proyecto, pasando de ser un reportaje a un corto documental y luego a una propuesta de largometraje, donde se buscaba ampliar la narrativa.”
El productor Horacio Velasco Deméneghi interviene:
“Me acuerdo que realizábamos una cobertura para noticias desde el minuto uno, cuando terminó el sismo, y estuvimos tres días trabajando de las cinco de la mañana hasta las doce de la noche, levantando material y efectuando entrevistas, reportando qué es lo que había pasado. Y nos dimos cuenta que debíamos realizar algo más que sólo dar una noticia.”
En la cinta se encuentran testimonios de Sergio Beltrán, el joven creador de Verificado 19S; Rod Heredia e Ismael Villegas, rescatistas; Daniel Moreno, director editorial de Animal Político, y la antropóloga Olivia Domínguez, damnificada por la tragedia.
Redes de doble filo
Los sismos del 7 y 19 de septiembre del 2017 afectaron unos 10 estados; el filme se centra en la Ciudad de México y municipios de Oaxaca. Al efectuar la investigación para el documental, Uruchurtu Gómez comenta que empezaron a encontrar ciertas similitudes con la situación de 1985:
“Fue más fácil ver las semejanzas y a partir de ahí quisimos ver las diferencias, ahí fue donde entraron las redes sociales porque es una tecnología con la que no se contaba en 1985, pero a veces son un arma de doble filo y puede generar mucha desinformación o propiciar caos.”
Los personajes de La voz del silencio los escogieron porque su vida cambió “a largo plazo”, ya que “entre muchos de los que vivimos el temblor existen quienes tuvieron consecuencias más directas y aún deben lidiar con ellas. Hay esfuerzos muy claros con los entrevistados, poseen intereses y tipos de vida muy distintas, lo cual fue una oportunidad de crear un largometraje de la diversidad que existe en la Ciudad de México, y en general en el país”.
Al preguntarles qué opinan de la situación a dos años de los temblores, responde Velasco Deméneghi:
“La gente no sabe a dónde fueron a parar los recursos para la reconstrucción. Los edificios cayeron porque hubo corrupción a la hora de construirlos, las movilizaciones de los damnificados eran porque no sabían qué iba a pasar con sus viviendas, en fin. A mí eso me voló la cabeza, la verdad… Para nosotros como ciudadanos, como jóvenes, era encontrar de qué manera se pueden romper esos círculos, esos vicios. Así surgieron las corrientes narrativas de la película.”
La voz del silencio es su ópera prima, dada a conocer vía National Geographic (“transformó nuestra visión de las cosas y es algo que queremos transmitir a la audiencia cuando vea el documental”, subraya Uruchurtu Gómez). Velasco Deméneghi remata:
“Aprendimos mucho y estoy muy satisfecho con el trabajo que efectuamos. Y esperamos que las personas lo vean, ¡es lo más importante!” l








