Retorna “La amargura del merengue”, de Jorge Kuri

Jorge Kuri decidió abandonar la Tierra y partir rumbo a la Luna –satélite del que él se autonombró en vida su embajador–, el 21 de marzo de 2005. Pero como señaló Estela Leñero Franco, “sigue presente en nuestro teatro pues sus obras continúan representándose” (Proceso, 28/marzo/2015).

Toca el turno a su obra La amargura del merengue, “farsa otoñal de angustia cósmica” en montaje de Frank Turón, que inicia temporada en La Capilla del Centro Cultural Helénico, tras concluir el martes 6 de agosto en el Teatro Enrique Lizalde. El lema de esta puesta en escena con escenografía y vestuario kitsch es: “Más vale tener un corazón descompuesto, a un corazón oxidado”.

La acción transcurre en un tiempo del que no hay memoria, donde un discípulo joven llamado Fénix (Daniel Oropeza) llega a una aldea perdida, acompañado por su mentor, el profesor Moncho (Naim Valverde), catedrático de Patafísica, quien le enseña el arte de andar los caminos. A Fénix lo desconcierta la pregunta planteada a bocajarro por el seductor personaje femenino de Serpentina (Ana de las Flores), durante su encuentro con ella en una buhardilla: “¿A poco no sabes lo que significa el amor?”

Fénix es conducido por el vagabundo Raffles al congal “Todos contentos y yo también”, donde queda deslumbrado por la belleza de un 20:00 horas 20:00 horas 20:00 horas a joven prostituta llamada Melusina (Lili Marín/Nelly González) y Fénix le ofrece su corazón. La trama se complica cuando él confunde el amor de Serpentina con el de su hermana mayor Melusina; ésta le roba el corazón ya que anhela usarlo para liberarse de un mítico castigo.

Escribe Estela Leñero (“Jorge Kuri en su quinto aniversario”, https://www.proceso.com.mx/107388/): “Kuri mostró un estilo propio en su corta existencia. Su propuesta dramática contiene un toque de locura y lucidez; circo, teatro, cómic y mucha imaginación. Sus obras están llenas de humor y al mismo tiempo son una reflexión profunda sobre la vida… Jorge Kuri fue un rebelde, un inconforme de cómo se organizaba la cultura teatral y nuestra sociedad; se opuso a la realidad tangible en que vivimos para mostrar, a través de sus obras, que la inteligencia y el ingenio pueden transformarla creando mundos donde los opuestos conviven y lo invisible es real.

“Aunque él quiso dejarnos –a pesar de haber tenido la oportunidad de arrepentirse cuando se rompió el cable con el que quería acabar con su vida–, él sigue estando en la luna de los escenarios y en el de nuestros corazones.”

La amargura del merengue (Muestra Nacional de Querétaro 2003), dramaturgia de Jorge Francisco Mora Kuri, alias El embajador de la Luna. Director: Frank Turón. Con Silvia Gutiérrez en el papel de Juanita Espirulina y Francisco Arroyo como Fester. Musicalización: Jusuf Cuevas Cardona; diseño y realización de escenografía y vestuario: Mario Marín del Río, Erick Anaya e Hildegard Latorraca; utilería: Andrew Goldstein; video arte: Luis Arroyo. Función final: 6 de agosto a las 20:00 horas en el Teatro Enrique Lizalde (Eleuterio Méndez 11, esquina con Héroes del 47, San Mateo Churubusco); los viernes del 30 de agosto al 30 de septiembre en La Capilla del Centro Cultural Helénico, 20:30 horas. Producen Teatro Móvil AC, AV Producciones, Alberto House y Teatro Sogem. l