El llamado Padre de la bossa nova Joao Gilberto falleció el pasado sábado 6 en Rio de Janeiro, Brasil, luego de años de auto-reclusión y de diversos problemas económicos y familiares. Fue el genio que probó no necesitar una gran voz para cantar con sentimiento y que revolucionó la música popular brasileña junto a Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes.
La genialidad creada por estos tres músicos consistió de la mezcla de la samba tradicional y el jazz; la complejidad de los acordes que Gilberto utilizó en su debut discográfico Chega de saudade (Suficiente nostalgia) en 1959, creó un nuevo género musical, el cual sería conocido mundialmente como bossa nova. Gilberto no era un compositor prolífico, para eso recurría a Jobim y De Moraes, quienes lo proveían de temas que se convertirían en clásicos instantáneos como “La chica de Ipanema” y aquella que le dio título a su debut.
El disco contenía algunas piezas escritas por el músico Carlos Lyra, quien también contribuyó grandemente a la evolución del nuevo estilo musical. Lyra es de la opinión de que el otro ingrediente fundamental en la mezcla que creó la bossa nova es el bolero mexicano, el de María Greaver, Agustín Lara, Consuelo Velázquez o Álvaro Carrillo. En el 2006 el músico concedió una entrevista al periodista Andrés Ordóñez, publicada el 8 de octubre de ese año en el suplemento La Jornada Semanal; ahí Lyra comentó:
“Para Antonio Carlos Jobim y para Roberto Menescal, Agustín Lara es fundamental. Para mí también, pero para mí hay más. Y nunca nadie hizo una declaración de esta verdad fundamental, ¡fundamental!, pues no es apenas un accidente la importancia del bolero mexicano ¡para la música brasileña en general!, y para la bossa nova en particular.”
Y agregó: “Esta influencia se dio tanto en la estructura musical como en el aspecto lírico, principalmente porque se entendía lo que decían las canciones. Era mucho más fácil entender a Pedro Vargas que a Sinatra”.
Al iniciar en Brasil la dictadura militar en 1964, muchos músicos emigraron a otros países. Joao Gilberto ya había estado en Estados Unidos grabando el fundamental disco a dueto con el saxofonista Stan Getz, el cual les valió varios premios internacionales y estuvo a la par de popularidad con Los Beatles.
Tras un largo periodo residiendo en Estados Unidos, Gilberto llegó a México en 1970 con el plan de quedarse sólo 10 días, pero su estadía se prolongó dos años. Ese mismo año grabó en los Estudios Orfeón uno de sus mejores discos, que curiosamente no forma parte de sus trabajos más recordados aunque ha sido reeditado en varias ocasiones. Se tituló Joao Gilberto en México, y en él grabó dos boleros mexicanos: “Farolito” de Lara y “Bésame mucho” de Velázquez, además del clásico de Jobim y De Moraes “Ela é carioca” (Ella es carioca) y del tema que le compuso a su primer hijo, “Joao Marcelo”.
En la contraportada del disco Gilberto agradece a Mariano Rivera Conde, entonces director de Discos Orfeón y marido de Consuelo Velázquez, por invitarlo a grabar un disco con él: “Vine a pasar diez días en México y conocí a Mariano. Me invitó a hacer un álbum con él, de una manera más hospitalaria. Me fui quedando, y de repente ya estaba viviendo ahí. Me quedé más de un año, México es una maravilla”. l








